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21/10/2026

Alerta por la sarna ovina en Río Negro: por qué los inyectables ya no alcanzan para controlar la enfermedad

Las lluvias complican los baños sanitarios y la pérdida de eficacia de los tratamientos obliga a recuperar prácticas que habían quedado en desuso.
La sarna ovina, una enfermedad altamente contagiosa y que no puede ser tratada en escenario de lluvias. Fotos Web.
La sarna ovina, una enfermedad altamente contagiosa y que no puede ser tratada en escenario de lluvias. Fotos Web.

La sarna ovina continúa siendo una amenaza para la producción ganadera y su control presenta nuevas dificultades en Río Negro. Las lluvias recientes complican la aplicación de los baños sanitarios, mientras que los tratamientos inyectables ya no garantizan la eliminación del parásito, una situación que obliga a reforzar las estrategias de prevención y recuperar infraestructura que durante años quedó abandonada.

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Jorge Martínez, director de Sanidad Animal de Río Negro, abordó la problemática en diálogo con Radio Noticias y advirtió sobre las consecuencias productivas de esta enfermedad, que puede propagarse rápidamente dentro de los rebaños.

En conversación con “Toca Madera, expresó: “La sarna tuvo históricamente un dato de pérdidas entre el 20 y el 22 por ciento, tanto en lana, carne, producción, corderos, corderas y estado de los animales. Siempre fue un terrible daño para el proceso de producción y lo sigue siendo hoy en la actualidad”.

En igual tónica, explicó que las condiciones climáticas también representan un obstáculo para los tratamientos. “Con los baños, últimamente estamos un poco complicados por el factor climatológico. Hemos tenido mucha lluvia y el problema está en que, si el ovino bañado se moja dentro de las 24 horas con bastante volumen de agua, se puede lavar el remedio”.

Una enfermedad que se propaga rápidamente

La sarna ovina es provocada por un parásito microscópico, identificado por Martínez como Psoroptes ovis, que afecta a los animales y puede extenderse con rapidez cuando ingresa a un rebaño.

El director de Sanidad Animal explicó que existe un período inicial durante el cual la infección puede pasar inadvertida. “Durante la primera semana, o lo que llamamos el período de incubación, es prácticamente invisible. Ya para cuando empezamos a ver lesiones, pasaron por lo menos siete o diez días”, indicó.

“Es altísimamente contagiosa. Si en el rebaño se contrae la sarna, rápidamente tiene un efecto multiplicador. Con el encierro y el amontonamiento de animales puede haber el suficiente contacto como para que se contagie”, advirtió.

Consultado sobre la posibilidad de que los perros transmitan la enfermedad, aclaró que existe una marcada especificidad entre el parásito y el hospedador. No obstante, señaló que un perro que entre en contacto con una oveja afectada podría llegar a transportar ácaros, aunque consideró que esa vía es poco probable.

Por qué los inyectables dejaron de ser suficientes

Compleja situación para productores ovinos en la provincia. 

 

Uno de los cambios más importantes en el control de la sarna ovina está relacionado con la eficacia de los productos utilizados para combatirla.

Martínez recordó que la aparición de los primeros tratamientos inyectables, hacia mediados o fines de la década de 1980, modificó las prácticas sanitarias en los establecimientos rurales. Con el tiempo, muchos productores dejaron de utilizar las bañeras para sumergir a los animales y pasaron a depender de los productos inyectables.

Sin embargo, el escenario actual es diferente: “Hoy en la actualidad ningún inyectable sirve más como antes. No hay ningún inyectable que tenga un 100% de eficacia. Entonces, vos inyectás 100 y en 14 no vas a cortar”.

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Esto significa que el tratamiento puede no eliminar la enfermedad en todos los animales, lo que dificulta su erradicación y obliga a considerar otras herramientas sanitarias.

La vuelta de las bañeras y las dificultades para repararlas

El desplazamiento de los tratamientos tradicionales tuvo consecuencias sobre la infraestructura rural. Según explicó Martínez, hacia fines de los años 80 y principios de los 90, muchas de las bañeras sanitarias de los campos quedaron fuera de uso.

“Todas las bañeras que había en los campos prácticamente cayeron en desuso. Se taparon, se fracturaron”, recordó.

En los últimos años, el Gobierno provincial distribuyó materiales para reparar algunas instalaciones en distintas zonas rurales, entre ellas Río Chico, Aguada del Zorro, Tijerilla de Limay y Laguna Blanca.

Martínez señaló que también cuentan con una bañera móvil, que puede trasladarse para realizar tratamientos en establecimientos que no disponen de infraestructura propia.

La recuperación de estas instalaciones aparece como una alternativa importante frente a las limitaciones de los tratamientos inyectables, aunque su utilización también requiere tener en cuenta las condiciones climáticas.

Menos ovejas y más dificultades para sostener la producción

Se está trabajando a destajo para recuperar las bañeras para aplicar remedios a los ovinos. 

 

Durante la entrevista, Martínez también se refirió a los cambios en la actividad ganadera de la región. En sectores de Río Negro y el partido bonaerense de Patagones, la producción ovina perdió protagonismo frente a la ganadería bovina.

El funcionario recordó que, después de los episodios de caída de ceniza volcánica, la zona recibió ovinos provenientes de áreas afectadas. También señaló que hubo períodos en los que los números económicos favorecieron la cría de ovejas por sobre la de vacunos.

“Son ciclos económicos”, resumió. A esa situación se suma el impacto de los predadores, como el zorro colorado, el zorro gris, el jabalí y el puma, que dificultan la actividad de los crianceros, especialmente en la Región Sur.

“Eso está ocurriendo hoy en la actualidad. Tenemos parajes que se despoblaron de ovinos y los pocos productores que quedaron con los ovinos son presa de esta situación”, subrayó.

Frente al avance de los predadores, explicó que desde la Subsecretaría se adquirieron trampas y se acompaña a los productores con indicaciones para su utilización.

Nota radial completa

En ese contexto, el control de la sarna ovina se suma a una serie de dificultades que enfrenta la producción rural: las condiciones climáticas, la pérdida de eficacia de algunos tratamientos, la falta de infraestructura sanitaria y la presión de los predadores.

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