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20/10/2026

Menos material y más incertidumbre: ¿qué está pasando con el reciclaje en Viedma?

La cooperativa Cotranvi registró un desplome en el ingreso diario de recolección y advierte sobre los riesgos para el esquema ambiental.
Según advierten, la recuperación de los puntos de recepción no alcanzó para revertir la caída y reclamó que se concrete la incorporación de promotoras ambientales. Foto: Archivo.
Según advierten, la recuperación de los puntos de recepción no alcanzó para revertir la caída y reclamó que se concrete la incorporación de promotoras ambientales. Foto: Archivo.

La recuperación de residuos reciclables en Viedma enfrenta dificultades que impactan tanto en el funcionamiento del sistema ambiental como en los ingresos de las familias que viven de esta actividad. La cooperativa Cotranvi, que trabaja en la separación y clasificación de materiales en la planta del Girsu, registra una fuerte caída en el volumen que recibe y plantea la necesidad de recuperar el trabajo territorial de concientización para que los vecinos vuelvan a separar y depositar sus residuos.

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La situación se presenta en un momento en que la Municipalidad avanzó con la recuperación y ampliación de la infraestructura destinada a la separación en origen. Durante los últimos meses se incorporaron nuevos módulos y campanas de reciclaje, incluidas siete unidades instaladas en agosto en distintos sectores de la ciudad, principalmente sobre la costanera. Sin embargo, desde la cooperativa sostienen que la disponibilidad de esos espacios no alcanza por sí sola para garantizar un flujo suficiente de materiales.

El problema tiene además una dimensión económica. Los residuos recuperados deben clasificarse, acondicionarse y comercializarse para generar ingresos, en un circuito que depende de los valores que pagan las empresas procesadoras ubicadas fuera de la región.

La caída del precio de materiales como el cartón, el vidrio y el plástico reduce los recursos que pueden obtenerse de su venta y agrava las dificultades para sostener una actividad que combina generación de trabajo, inclusión social y reducción de los residuos que llegan al vertedero.

En diálogo con NoticiasNet, José Paredes, presidente de Cotranvi y referente de los recuperadores urbanos, explicó que la cooperativa sufrió un fuerte retroceso productivo luego de perder el convenio de recolección y atravesar las dificultades que afectaron a los puntos de recepción de materiales reciclables.

“Nosotros pasamos de 40 bolsones diarios a no tener, básicamente, nada”, describió. Según explicó "los problemas que se produjeron en los puntos de recepción repercutieron directamente en el volumen de materiales que llegaba a la planta y, por lo tanto, en las posibilidades de sostener el trabajo cotidiano".

Paredes señaló que, aunque los puntos volvieron a funcionar y existe un esquema de recolección diferenciada, la cantidad de residuos que reciben continúa siendo insuficiente. “Los vecinos han dejado de llevar residuos a los puntos, y entendemos que la única manera de poder reactivar esto es con la promoción ambiental”, sostuvo.

El planteo apunta a recuperar el trabajo de las promotoras ambientales, que durante años recorrieron los barrios para explicar cómo separar los residuos y dónde depositarlos. La tarea no se limita a difundir una campaña, sino que busca reconstruir un vínculo entre los vecinos y un sistema en el que la participación de la comunidad determina, en buena medida, la cantidad y la calidad de los materiales que pueden recuperarse.

“Hay que volver a gestionar algo que ya habíamos hecho con los vecinos y las vecinas, de salir a charlar al territorio”, afirmó Paredes. En ese sentido, indicó que se está trabajando en un pliego de contratación para que el cuerpo de promotoras ambientales pueda volver a desplegar sus actividades y contribuir a recuperar la producción de la cooperativa.

El reclamo tiene como antecedente los acuerdos alcanzados a comienzos de año entre Cotranvi y el Municipio, cuando se abrió una mesa de diálogo para abordar distintos aspectos del sistema de reciclaje. Entre los puntos consensuados figuraba la incorporación de las promotoras ambientales al programa Viedma Limpia en Comunidad, mediante un convenio que contemplara una contraprestación económica. La implementación de esa medida es considerada por la cooperativa una herramienta necesaria para acompañar la ampliación de los lugares de recepción con acciones de educación ambiental.

Mientras tanto, Cotranvi busca sostener la actividad mediante otras fuentes de abastecimiento. Paredes explicó que actualmente trabajan con grandes generadores y reciben materiales de la escombrera de Patagones, cuyo traslado es facilitado por el Girsu mediante un camión roll-off.

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“Es lo que por ahí siempre estamos agradeciendo, porque, si no, tendríamos más baja la producción todavía”, señaló. También mencionó que, en algunas ocasiones, consiguen materiales provenientes de San Javier, aunque esa posibilidad depende de que la comuna pueda facilitar un camión, luego de que el vehículo de la cooperativa quedara fuera de servicio.

Además de las dificultades productivas, Paredes indicó que "presentamos ante la Municipalidad un informe sobre la situación" y solicitaron "una reunión para conocer cómo se proyecta la inclusión social de los trabajadores y trabajadoras vinculados con la recuperación de residuos". Según afirmó, hasta el momento no habían recibido una respuesta a ese pedido.

Tres realidades diferentes en la región
Las dificultades de Viedma forman parte de un escenario más amplio que Paredes pudo observar durante una recorrida por distintas localidades de Río Negro y Neuquén, en su carácter de delegado nacional de la federación de cartoneros, carreros y recicladores urbanos y delegado provincial del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE).

En General Roca, describió la situación de una cooperativa integrada por 17 trabajadores y trabajadoras que desarrollan sus tareas en un galpón ubicado en el basural. Según explicó, el grupo recibe cierto acompañamiento, pero todavía no está plenamente incorporado a la gestión municipal. Entre sus principales necesidades mencionó el acceso a un vehículo y mayores recursos para recuperar más materiales.

En Neuquén, en cambio, destacó el proceso de organización de la cooperativa Mano a la Obra, cuyos integrantes trabajan en la preparación de un pliego para hacerse cargo de la planta de reciclado de la ciudad. Paredes valoró la posibilidad de acompañar esa iniciativa desde la federación y el movimiento, al considerar que representa una oportunidad para que los propios trabajadores participen de la gestión de un sistema ambiental.

La situación que describió en Bariloche es diferente y presenta mayores dificultades en las condiciones laborales. Allí, según denunció, más de 100 recuperadores urbanos trabajan a cielo abierto en el vertedero municipal y afrontan restricciones en sus jornadas, además de situaciones de hostigamiento por parte del personal de seguridad de la empresa privada que asumió la operación del predio.

Paredes sostuvo que los trabajadores pasaron de cumplir jornadas de entre ocho y diez horas a trabajar solamente cuatro horas diarias, una reducción que, según indicó, limita sus posibilidades de generar ingresos suficientes para sus familias. También advirtió sobre los riesgos que implica desarrollar las tareas cerca de topadoras, retroexcavadoras y camiones en movimiento.

El reclamo en Bariloche apunta a recuperar jornadas de ocho horas, garantizar condiciones de trabajo más seguras y terminar con las situaciones de hostigamiento denunciadas. Paredes también pidió que se reconozca el aporte de los recuperadores a la gestión de los residuos, incluso cuando las tareas se desarrollan fuera de las plantas de clasificación.

Una actividad que combina trabajo y cuidado ambiental
Las experiencias descriptas muestran que la recuperación de materiales no depende exclusivamente de la existencia de contenedores o estaciones de reciclaje. También requiere organización, logística, participación de los vecinos, acompañamiento institucional y condiciones económicas que permitan sostener el circuito de comercialización.

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Según la última reflexión de Paredes, en Viedma, la ampliación de los puntos de recepción representa una oportunidad para recuperar el volumen de materiales, pero la cooperativa advierte que "ese crecimiento necesita ser acompañado por la promoción ambiental y por medidas que permitan sostener el trabajo de sus integrantes".

La recuperación de los residuos separados en los hogares es, al mismo tiempo, una fuente de ingresos para las familias y una herramienta para reducir la cantidad de materiales que terminan en el vertedero.

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