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08/10/2026

¿Femicidio o accidente? Estudiantes de Viedma absolvieron al acusado en un histórico simulacro de juicio por jurados

Por primera vez, alumnos secundarios locales asumieron el papel principal en un caso de alto impacto.
Después de escuchar testimonios, analizar pruebas y recibir instrucciones sobre el proceso, el jurado estudiantil resolvió por unanimidad la no culpabilidad. Foto: Gentileza. 
Después de escuchar testimonios, analizar pruebas y recibir instrucciones sobre el proceso, el jurado estudiantil resolvió por unanimidad la no culpabilidad. Foto: Gentileza. 

Doce estudiantes de Viedma tuvieron que tomar una decisión que, en un juicio real, puede cambiar para siempre la vida de una persona: determinar si un acusado era culpable o no de la muerte de una mujer. No se trató solamente de una representación escolar. Durante varias horas asumieron el rol de jurados populares y debieron escuchar dos versiones enfrentadas sobre un mismo hecho.

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El caso planteado tenía como protagonista a una mujer que había sido encontrada muerta al pie de una escalera, dentro de su vivienda. Para la acusación, se trataba de un femicidio cometido por su marido. Para la defensa, en cambio, la muerte se había producido como consecuencia de una caída accidental.

Los estudiantes escucharon los argumentos de ambas partes, los testimonios y las explicaciones de distintos especialistas que participaron de la reconstrucción del caso. También recibieron instrucciones sobre la manera en que un jurado debe valorar la prueba y evitar que los prejuicios, los estereotipos o los sesgos influyan en la decisión.

La experiencia fue parte de un proyecto de formación sobre juicio por jurados desarrollado en Viedma con estudiantes de quinto año de la ESRN 8. 

En diálogo con el programa Toca Madera, de Radio Noticias, la jueza de Garantías Georgina Amaro Piccinini, una de las coordinadoras de la actividad, explicó cómo se desarrolló el simulacro y cuál fue el objetivo de poner a los jóvenes frente a una situación de estas características.

“Estos jóvenes que trabajaron están a punto de cumplir 18 años, y tienen ya la edad que indica el Código Procesal Penal de Río Negro para ser jurado”, explicó Piccinini al referirse a uno de los principales objetivos de la propuesta.

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La magistrada recordó que en Río Negro ser jurado constituye una carga pública y que, cuando una persona resulta seleccionada, debe participar del proceso. En ese sentido, sostuvo que la experiencia buscó acercar a los estudiantes a una responsabilidad ciudadana que podría formar parte de su propia vida en poco tiempo.

Piccinini destacó además que el trabajo realizado por los estudiantes no se limitó al rol de los 12 integrantes del jurado, y aclaró que “no solamente representaron a los jurados ellos". "El proyecto tiene la particularidad de que representaron a las partes: al fiscal o a las fiscales, a las defensas, al imputado, a los testigos”, detalló.

La jueza consideró que esa diversidad de roles permitió que los estudiantes conocieran cómo intervienen las distintas partes del proceso penal y cuál es la responsabilidad que tiene cada una. En particular, explicó que “hay un juez profesional que guía la audiencia y que además les dice a los jurados en qué le tienen que prestar atención, cómo deben comportarse en la sala de audiencias, cómo deben valorar la prueba, que no se deben guiar por prejuicios, estereotipos, sesgos”.

El caso elegido para el simulacro fue, según Piccinini, especialmente complejo porque las dos hipótesis podían sostenerse a partir de los elementos presentados durante la audiencia. La acusación planteaba que la mujer había sido asesinada por su marido en un contexto de violencia, mientras que la defensa sostenía que había muerto como consecuencia de una caída por la escalera.

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En esa instancia, la Fiscalía buscó reconstruir la evidencia de manera integral para sostener la hipótesis del femicidio. La Defensa, por su parte, presentó elementos vinculados con las características de la escalera y las lesiones sufridas por la mujer para sostener que se trataba de una caída accidental.

Después de escuchar las distintas posiciones, los estudiantes que integraron el jurado pasaron a deliberar. La decisión fue unánime: declararon no culpable al acusado.

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Para la jueza, uno de los principales resultados de la experiencia estuvo precisamente en que los estudiantes pudieron comprender la responsabilidad que implica decidir sobre la culpabilidad de otra persona.

“El proyecto es esto: construir ciudadanía”, resumió.

La experiencia también dejó situaciones que, para la magistrada, muestran ese efecto más allá de la propia actividad. Durante el simulacro, uno de los estudiantes asumió el rol de prensa del Poder Judicial, llegó preparado con una cámara fotográfica y realizó la cobertura de la jornada.

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