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08/10/2026

Pantallas en la infancia: qué rol juegan los adultos y cuándo el uso se vuelve problemático

En diálogo con Radio Noticias, la doctora en Ciencias de la Educación Soledad Vercellino analizó el impacto de celulares y videojuegos en niños y jóvenes.
La investigadora Soledad Vercellino advirtió  sobre las lecturas patologizantes del consumo tecnológico en la infancia. Foto: Web.
La investigadora Soledad Vercellino advirtió sobre las lecturas patologizantes del consumo tecnológico en la infancia. Foto: Web.

La expansión de celulares, videojuegos y redes sociales entre niños, niñas y adolescentes abrió un debate que excede la cantidad de horas frente a una pantalla.

En diálogo con Radio Noticias (105.5), Soledad Vercellino, doctora en Ciencias de la Educación y docente investigadora, el foco debe ponerse en cómo se usan esos dispositivos, qué lugar ocupan en la vida cotidiana y qué responsabilidades asumen los adultos.

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“Los usos problemáticos tienen que ver cuando algo se vuelve, es una cuestión de cantidad, un poco eso nos enseña el campo de la autopsia, que en la vida algunas cuestiones se nos vuelven problemáticas cuando, digamos, cuando empiezan a tomarnos la vida, básicamente, y cuando nos limita en algún campo de la vida”.

En este sentido, Vercellino remarcó que, desde su campo de estudio, la educación y los procesos de aprendizaje, le “preocupan las lecturas patologizantes, es como, a veces eso nos llega a pensar, bueno, es un problema de los pibes, de las pibas de los jóvenes, de las jóvenes, y lo pensamos solamente en clave de patología”.

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Para la especialista, los dispositivos ofrecen entretenimiento, evasión y formas de interacción que pueden desplazar otros espacios de encuentro. “La pregunta es un poco más amplia, qué nos está pasando como adultos, como generación adulta”, sostuvo.

El papel de los adultos y la atención de los chicos

Uno de los principales ejes de su análisis fue el lugar que ocupan los adultos en la incorporación temprana de las pantallas. “El dispositivo no aparece de manera aislada en la vida de un niño, sino que suele mediar una relación previamente establecida por los adultos” resumió la especialista.

La investigadora también puso el foco en “la atención es una capacidad humana que se aprende en determinadas situaciones, desde muy pequeños en las interacciones con los otros, la atención se va modelando, se va trabajando, se trabaja la demora, la espera”.

En ese contexto, cuestionó que el celular sea presentado simplemente como una herramienta que los niños “saben usar mejor” que los adultos. Según Vercellino, “poder buscar un juego, ingresar a una red social, encender o apagar un celular, no significa saber sobre ese celular, significa tener un uso muy recortado, muy pasivo, muy al servicio del objeto tecnológico antes que al servicio del sujeto”.

La especialista recordó además un trabajo realizado con estudiantes de sexto grado en Viedma, en el marco de una investigación desarrollada a nivel nacional. Allí, según relató, aparecía una contradicción entre las reglas que los adultos intentaban establecer y sus propias prácticas.

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“Muchos, la mayoría de los chicos decían, mi papá, mi mamá, me dice que no lo use, pero él y ella está todo el tiempo con el celular”. A partir de esa experiencia, Vercellino resumió una de las claves de su planteo: “Los niños miran donde miramos nosotros”.

Tecnología, escuela y nuevas formas de aprender

La discusión también alcanzó a la escuela, Vercellino diferenció el uso educativo de las tecnologías de otras experiencias individuales frente a una pantalla. En particular, marcó que una clase virtual durante la pandemia implicaba horarios, reglas, una actividad común y la presencia de otros, mientras que el uso solitario de un dispositivo responde a otra dinámica.

Para la especialista, las tecnologías ya forman parte de un ecosistema que atraviesa la vida cotidiana y las instituciones educativas. En las escuelas conviven las clases presenciales con plataformas digitales, mensajería instantánea y, cada vez más, herramientas de inteligencia artificial.

Ese escenario también modifica los procesos de aprendizaje. “El aprendizaje no es una actividad que se da en el cerebro solo, se da en una situación que es bien material, bien concreta, bien situacional”.

Por eso, consideró que las transformaciones tecnológicas tienen efectos que deben ser analizados sin caer ni en una mirada exclusivamente negativa ni en una celebración acrítica.

“Yo soy como reacia a las lecturas negativistas, o muy optimistas, modifica somos otros, y las nuevas generaciones son otras, bueno, hay que ir mirando de qué se trata esto que está produciendo” concluyó.

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