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29/09/2026

Edificios olvidados, historia en riesgo: una tesis rescata el patrimonio abandonado de Patagones

Esta advertencia, como trabajo de graduación, corre por cuenta de una alumna de la Licenciatura en Arte y Sociedad que se dicta en el Curzas, la localización en Viedma de la Universidad Nacional del Comahue. Pone una mirada muy particular.
Albanece en medio de la exposición que contó con la dirección de María Teresa Sánchez, acompañada por Ariel Barbieri. El jurado estuvo integrado por Germán Ledesma y Lucía Cantamutto. Encontró 88 sitios. Fotos gentileza.
Albanece en medio de la exposición que contó con la dirección de María Teresa Sánchez, acompañada por Ariel Barbieri. El jurado estuvo integrado por Germán Ledesma y Lucía Cantamutto. Encontró 88 sitios. Fotos gentileza.

Carmen de Patagones constituyó en 1779 –junto con Mercedes (margen sur del río Negro, hoy Viedma)- uno de los pilares del desembarco español. Junto al curso de agua se encuentra el barrio histórico cuyo patrimonio arquitectónico no se puede tocar, en teoría.

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Se trata de un punto de ayuda para los turistas que pretende saber cómo fue que se diseñó un casco urbano para protegerse de la subida del curso de agua, luego de que a casi tres meses de la fundación –el 22 de abril de 1779-, el enviado de la corona dispuso la evacuación del fortín hacia la margen norte como consecuencia de una inundación.

Ya en Patagones, existe otro sector de la ciudad maragata que también resulta necesario que no caiga en el olvido, y que bien puede transformar en un recurso de visitas y tomar fotos, y llevarse una postal distinta de la ciudad.

De reflotar esto último se ocupó Magdalena Albanece. Armó un nuevo mapa turístico. Es que hace un tiempo, aprovechó ese recurso para finalizar la Licenciatura en Arte y Sociedad con la defensa de su Trabajo Final de Graduación: "Edificios abandonados en Carmen de Patagones. De la ciudad perforada a la estética de la no-ruina".

El trabajo –en el marco de esa carrera que se dicta en el Complejo Universitario Regional Zona Atlántica y Sur (Curzas), dependiente de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo)-fue dirigido por la magister María Teresa Sánchez y co-dirigido por el doctor Ariel Barbieri. La evaluación estuvo a cargo de un jurado integrado por el doctor Germán Ledesma y la doctora Lucía Cantamutto, que le otorgó la calificación máxima de 10.

Según la flamante profesional, esta investigación –un verdadero aporte al rubro turístico- posibilitó la interpretación de los edificios abandonados de la calle Suipacha “no como meros restos materiales de proyectos en decadencia sino como fenómenos urbanos que revelan las tensiones constitutivas de las racionalidades patrimonial, mercantil y urbanizadora”.

Apunta en la investigación que “su improductividad actual no es un accidente ni un fracaso sino la manifestación concreta de un modo de ordenar la ciudad que excluye aquello que no puede narrarse dentro de los ideales de progreso. A la luz de los avances descriptos para la revitalización del sector en el que se encuentra emplazado nuestro corpus y de los cambios en los usos y funciones urbanas de los desarrollos actuales y de la nueva zonificación, hemos considerado que una aproximación orientada a su estado provisorio es adecuada”.

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La arquitectura en el microscopio

Desde la óptica de Albanece “este trabajo aporta la categoría conceptual de no-ruina para indagar sobre nuevos modos de nombrar y estudiar fenómenos urbanos excluidos de las clasificaciones urbanísticas y patrimoniales tradicionales. La articulación con la noción de ciudad perforada demuestra que aquello que aparece como un vacío es, en realidad, un exceso de sentido que no encuentra aún su forma”.

Advierte que “así, las no-ruinas se revelan como dispositivos privilegiados para interrogar los modos en que la ciudad narra y vive su propia historia, a la vez que enuncia sus pretensiones a futuro. Las diferentes perspectivas de análisis fueron esenciales para lograr dimensionar las materialidades de las no-ruinas del corpus desde una posición que se aleja de la lógica binaria patrimonio/desecho, utilidad/obsolencia, sentido/vacío. Por el contrario, la categoría de la no ruina, tendiente a considerar estas edificaciones como objetos heterotópicos (espacios perturbadores), opacos e inestables, cooperó en la apertura hacia una sensibilidad en la que emergen otros modos de significar lo urbano”.

Puntualiza que “desde esta perspectiva, las no-ruinas de nuestra selección son 88 componentes urbanos de significados ilegibles que perforan la ciudad porque ponen en crisis los estatutos de habitabilidad y las categorías establecidas para leer el espacio público”.

Frente a ello,  considera que “las perforaciones de la ciudad son acontecimientos más políticos que físicos: quiebres de la continuidad simbólica de la urbe que dejan expuestas las insuficiencias de los relatos hegemónicos para contener la multiplicidad del presente e invita a pensar la ciudad no como un sistema cerrado de funciones, sino como un territorio en tensión donde lo improductivo y lo obsoleto pueden convertirse en fuentes de nuevos significados”.

En este sentido, el estudio conlleva la idea de que las no-ruinas no demandan una respuesta restauradora ni una “re-inclusión” normativa en el proyecto urbano, sino un régimen que las contenga y, de ese modo, permita experimentarlas desde una sensibilidad acorde a su estado provisorio y “des-relatado”.

El trabajo también permitió discernir la oposición entre la aceptación de la transparencia y visibilidad del patrimonio y el rechazo a la opacidad de la no-ruina, en tanto, artefactos urbanos invisibilizados por la familiaridad del espacio público. En este orden, la transparencia dada por los sentidos históricos y coyunturales de la narrativa instrumental, determina un rechazo a la improductividad de la no-ruina desde su carácter inestable y provisorio y conduce de manera unilineal a la alternativa de refuncionalización patrimonial o mercantil.

En cambio, una mirada que pondera la opacidad e irracionalidad por sobre la exigencia de productividad, lleva a pensar la irracionalidad urbana de las no-ruinas no como renuncia sino como un desplazamiento de sentido hacia metáforas cuyo punto de partida es la materialidad de las fachadas, como aspecto concreto y “des-imbolizado” de lo real, que hace posible que la imaginación siga su curso y no se cierre a sentidos prefijados. Por otro lado, la idea de la opacidad como ilegibilidad y consecuente ocultamiento de sentidos, posibilitó su definición como lugares de la inminencia y, por tanto, colaboró en el establecimiento de una correlatividad entre la no-ruina y el arte contemporáneo y la 89 sensibilidad estética.

En este orden, el régimen estético centrado en lo concreto, lo opaco y lo extraño, abrió sentidos tan provisorios, inestables y dispersos como la materialidad de las no ruinas sin necesidad de recurrir a artificios para visibilizarlas: son las no-ruinas tal cual se presentan las que convocan la atención desacostumbrada, las que invitan a emancipar la mirada para atender al quiebre sensorial que, al igual que el punctum (detalle en una imagen), interrumpe la percepción automática restituyendo la densidad semántica a lo que había quedado naturalizado como insignificante. Dicho de otro modo, el análisis hizo posible un abordaje que otorga densidad semántica a ciertos fenómenos urbanos cuyo despliegue visual es difícil de asimilar a la luz de la lógica productivista. Finalmente, es una perspectiva que, desde lecturas existentes, piensa otros modos posibles de abordar estos edificios en las transformaciones urbanas por venir y abre interrogantes para futuras indagaciones.

Conclusión

Al respecto, un desplazamiento posible es extenderlo a otros sectores de Carmen de Patagones o a contextos urbanos distintos, según Albanece. También, esta investigación invita a la exploración de otras maneras de apropiación y otorgamiento de sentidos a estos lugares y a revisar las posibilidades de aplicación práctica en el diseño de políticas o programas que contribuyan a generar modelos de gestión del patrimonio más flexibles que integren a las no-ruinas como parte activa de la experiencia contemporánea de la ciudad. En este orden, la promoción de una sensibilidad que reconoce el valor estético y semiótico de la materia inestable de las no-ruinas favorecerá refuncionalizaciones que contemplen la conservación de estos rasgos como parte significativa del paisaje urbano, con intervenciones más atentas al espesor simbólico de estos sitios y alejadas de la homogeneización arquitectónica. Por último, resultará especialmente provechoso realizar investigaciones artísticas mediante la creación de artificios que nos permitan generar nuevos conocimientos y otros modos de habitabilidad de estos espacios.

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