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27/09/2026

43 años al volante de la vida: la historia del ambulanciero que nunca dejó de estar al servicio

Raúl Agüero de San Javier, la vecina localidad de Viedma, repasó su trayectoria. Desde las rústicas unidades de los años '90 hasta la llegada del asfalto. Una trayectoria entregada a la comunidad, donde incluso tuvo que improvisar como enfermero.
Raúl Agüero, el hombre que convirtió la salud pública en su misión de vida. Fotos Vanesa Schwemmler para NoticiasNet.
Raúl Agüero, el hombre que convirtió la salud pública en su misión de vida. Fotos Vanesa Schwemmler para NoticiasNet.

El histórico chofer de ambulancias de la localidad de Fuerte San Javier, muy cercana de Viedma, recordó algunos de los rescates más importantes realizados y destacó la evolución del sistema de salud y de las ambulancias a lo largo de más de cuatro décadas de servicio.

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En conversación con NoticiasNet, Raúl Agüero comentó que llegó a la localidad en 1972 junto con su familia. Desde entonces, quedó arraigado a la localidad y construyó una extensa trayectoria vinculada a la salud pública.

Arraigo

Recordó que "vinieron mis padres y mis hermanos. Acá quedé arraigado”. Luego ingresó a la Administración Pública y, tras desempeñarse en distintas áreas del Ministerio de Salud provincial, solicitó su pase a la localidad.

"En los primeros años me iba a 'dedo' hasta Viedma, viajaba como podía. Así fue que empecé esta trayectoria, primero en la parte administrativa, en el área de Licitaciones, hasta que en determinado momento conseguí el pase y llegué a ser chofer de ambulancia en mi pueblo”, apuntó.

Según recordó, “cuando estuve en Compras y Suministros me tocó hacer la adquisición de ambulancias, que fueron las Traffics que se compraron en aquellos años, a principios de los ´90. También estuve en la compra de 36 ambulancias marca Renault. Eran ambulancias chiquititas que se repartían en los 36 hospitales de la provincia“. Superada esa instancia en la administración pública, comentó que “pedí el pase y me trajeron para San Javier, acá me asenté manejando la ambulancia”.

Por aquellos años, comentó que “en el Centro de Salud había cuatro personas trabajando. Éramos la mucama, el enfermero, el médico y el chofer de la ambulancia. Los fines de semana, estoy hablando de mucho más de 30 años para atrás, no había médico, ni enfermero, estaba yo con la ambulancia, nada más”.

Agüero fue testigo del crecimiento de la localidad y del Centro de Atención Primaria de la Salud (CAPS), que en sus primeros años contaba con un equipo mínimo. La falta de personal hacía que, durante algunos fines de semana, debiera acudir solo a los accidentes y atender situaciones de urgencia sin la compañía de médicos o enfermeros. Para enfrentar esas circunstancias, realizó capacitaciones en trauma y accidentes de tránsito, lo que le sirvió de gran ayuda para afrontar diferentes momentos y desafíos.

Tuvo un punto a favor. "Me ayudó muchísimo haberme capacitado de esa manera. En algunas oportunidades iba solo a los accidentes y me las arreglaba como podía. Si veía que el paciente tenía la presión baja, hacía un suero urgente, lo cargaba en la ambulancia y salía para el Hospital Zatti (de la capital rionegrina)”, relató.

Esa preparación le permitió intervenir en situaciones críticas y salvar vidas. Incluso recordó el caso de un chofer de una empresa de transporte que aún hoy le agradece su actuación: “Cada vez que me ve me dice: "Raúl, yo te debo la vida. Si no era por vos, estaría muerto", y así otros tantos”.

El rescate durante el incendio de 2001

Uno de los episodios más recordados por la comunidad ocurrió en enero de 2001, durante un incendio de grandes dimensiones en las cercanías de San Javier. En aquella oportunidad, Agüero participó del rescate de dos menores y su padre, quienes habían quedado rodeados por el fuego y se refugiaron dentro de un tanque australiano.

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“Esos momentos fueron tremendos porque corríamos riesgo nuestras vidas. La decisión la tomamos junto con el enfermero y el médico. Fuimos a rescatar a los dos chicos y al papá”, rememoró el ambulanciero junto a la flamante unidad que ahora conduce desde el CAPS.

Según recordó, “el equipo debió recorrer varios kilómetros por el borde del incendio para llegar hasta ellos. Si cambiaba el viento, lamentablemente nos quemábamos todos. Recorrimos entre 30 y 38 kilómetros por la orilla del fuego. Fue tremendo”, relató.

Los niños lograron sobrevivir, aunque el padre no pudo ser salvado debido a la gravedad de las quemaduras, y pese que desde Patagones fue trasladado en avión sanitario hacia Buenos Aires. “Por suerte, hoy los chicos están bien”, expresó Agüero.

El día que ocurrió el incendio de campo, recordó que “la decisión de ir al rescate la tomamos entre el enfermero y el médico. La verdad que eso fue muy riesgoso y lo vivimos muy de cerca. Nos urgía el tema de los niños, que se estaban quemando. Así que nos la jugamos. Por suerte hoy los niños, ya grandes, están bien. Lo que no se pudo salvar fue al padre porque estaba muy quemado”.

Otros de los rescates realizados, recordó, fueron en ruta. Al respecto, señaló que “en más de una oportunidad me ha tocado salir solo, ir al rescate de pacientes que habían sufrido algún accidente. Por suerte el hecho de estar capacitado es muy importante, porque la gente espera a la ambulancia. Entonces cuando aparece la ambulancia para ellos es la salvación”.

En aquellos tiempos, 30 años atrás, recordó que “teníamos una Dodge con la cual no podíamos ir a una velocidad de más de 60 kilómetros, porque no podía más. En otra época teníamos una Renault 12, que andaba mal de batería, entonces la poníamos en la loca, la largábamos y arrancaba. Así que te podés imaginar todas las cosas que he atravesado en estos 43 años de servicio que llevo en la ambulancia”.

En la actualidad continúa trabajando con el mismo oficio del volante, y calcula que aún le restan cinco años para jubilarse. “Ojalá Dios me dé la oportunidad de jubilarme como corresponde. Espero que me premie de esa manera”, expresó.

Asfalto

En otro orden de cosas, al ser consultado por la obra de asfalto para la localidad, una mejora largamente esperada por los vecinos, señaló que “es una obra muy importante y muy esperada por todos los vecinos de San Javier”.

En este orden, recordó que “son gestiones que también hice en su momento y tengo documentación de los pedidos realizados. Hoy por suerte luego de mucho andar, de mucho reclamar y gestionar finalmente se concretó”.

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En ese sentido, consideró que tanto los logros como las cuestiones pendientes deben ser señalados. “Las cosas buenas hay que decirlas, y las que están mal también. No está mal decirlo; sirve para corregir”, manifestó.

Raúl vive frente al Centro de Salud, un lugar al que dedicó gran parte de su vida. Por tal motivo, cada vez que alguien necesita ayuda, rápidamente acuden a su casa porque en el pueblo todos lo conocen. Al respecto, señaló que “son muchos años de trabajo en el Centro de Salud”.

En este orden, añadió que “uno ya lo toma de una manera normal. Al estar cerca, siempre que un vecino necesita una mano y acude al personal de Salud, no dudo en estar en ese momento y ayudar desde donde puedo”.

Conocido por prácticamente todos los habitantes de Fuerte de San Javier, Agüero aseguró que "voy a seguir colaborando con la comunidad mientras pueda. Hay que seguir trabajando para que el pueblo tenga una mejor calidad de vida. Hay que estar siempre a la orden para que todo esté bien”, concluyó.

 

 

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