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09/09/2026

El petróleo volvió a superar los US$100 por la escalada entre Estados Unidos e Irán

La suba se produjo mientras los mercados siguen con atención la evolución del conflicto y el posible impacto sobre el abastecimiento mundial de petróleo y gas, especialmente por la importancia de las rutas marítimas involucradas.

El escenario global vuelve a enfrentarse a uno de sus desafíos más temidos: el precio internacional del petróleo ha vuelto a escalar por encima de los US$100 por barril. Este nuevo repunte en el coste del crudo tiene sus raíces en una escalada de tensiones entre las potencias de Estados Unidos e Irán, teniendo al estratégico estrecho de Ormuz en el corazón del conflicto actual. Este estrecho, crucial corredor del transporte marítimo de hidrocarburos, se encuentra nuevamente en vilo ante la amenaza de interrupciones significativas. Organizaciones energéticas a nivel mundial se mantienen expectantes, con los mercados vigilando cada movimiento y declaración que pudieran tener repercusiones a nivel mundial. 

El crudo Brent, referencia internacional del mercado, superó los US$100, alcanzando los US$100,19 por barril para la entrega en noviembre. Este precio no se había visto desde finales de julio, generando una oleada de reacciones en los mercados. En paralelo, el West Texas Intermediate experimentó un aumento del 1,46%, situándose en US$94,39 por barril. En medio de esta inestabilidad, los inversores mantienen su atención fija en el desarrollo del conflicto que podría impactar seriamente en el suministro energético mundial. Ambos precios indican una alta volatilidad y un nerviosismo palpable frente al posible bloqueo de rutas energéticas clave.

En el transcurso de la semana, Irán anunció arremetidas contra fuerzas estadounidenses presentes en Jordania, una acción calificada como represalia ante las percibidas agresiones de navegaciones estadounidenses en el área del estrecho de Ormuz. Esto no es todo; las repercusiones alcanzaron también a petroleros situados en los alrededores de las aguas kuwaitíes y bareiníes, obligando a tripulaciones a emprender la evacuación. 

La importancia estratégica de estos enclaves ha cobrado relevancia. Las señales de alarma no solo provienen del estrecho de Ormuz, sino que se han extendido hasta el mar Rojo. En esta región, los enfrentamientos entre los huestes respaldados por Teherán y Arabia Saudita han ocasionado un feroz intercambio de acciones en adyacencias de Bab al-Mandab, otro paso neurálgico para la circulación comercial mundial y energética. Cada altercado genera un efecto dominó que sacude los despachos de analistas y expertos financieros alrededor del globo.

Las secuelas de estos eventos no se limitan solamente al ámbito gubernamental o militar. Las bolsas internacionales también han sido arrastradas por la vorágine de tensión que reina en las aguas de Medio Oriente. En la sesión más reciente, el Dow Jones registró un descenso del 1,2%, coincidiendo con una caída en el FTSE 100 de Londres. En el continente asiático, los índices de Tokio y Shanghái mostraron signos de recuperación, pero no sucedió lo mismo en Hong Kong. Esta disparidad refleja la incertidumbre que el mercado debe navegar por estas horas miserables y agitadas.

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