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LEGADO

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29/08/2026

Quién es Patricia, la mujer que enamoró al Negro Rada y lo acompañó en sus últimos días

La historia de amor de Rubén Rada y Patricia, su compañera durante más de cuatro décadas

En el vasto mundo de la música, donde las notas surgen como murciélagos en búsqueda de la noche perfecta, nos encontramos con una historia que va más allá de los aplausos y las luces del escenario. Es la historia de Rubén Rada y Patricia Jodara, una pareja que, durante más de cuarenta años, demostró que el amor es capaz de superar cualquier barrera.

Corrían los tiempos de la vibrante década de los ochenta y Rada, un artista ya consolidado en el ámbito musical, tocaba en un pequeño boliche donde Patricia apareció como un cometa. Con 37 años, Rubén sentía que nada podía derrocarlo, pero bastó una mirada aquella noche para que Patricia, a sus 21 años apenas cumplidos, hiciera tambalear su universo. Sin embargo, el romance recién comenzaba a enfrentar pruebas.

La diferencia de edad y las distintas raíces religiosas representaban obstáculos considerables. Patricia provenía de una familia judía que no aceptó inmediatamente la perspectiva de su unión con un hombre fuera de su comunidad. Pero como suele acontecer con los amores verdaderos, estos detalles fueron encontrando su lugar y las familias finalmente consolidaron una conexión respetuosa y abierta.

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Con el tiempo, Rubén y Patricia formaron una familia que celebraría tanto el origen africano del músico como las tradiciones judías de Patricia. Juntos, tuvieron dos hijos: Matías y Julieta, sumando así a la ya conformada familia de Rubén, que incluía a Lucila, de su relación anterior. Entre risas los llamaba sus hijos "negros y judíos" y destacaba que de la diversidad también emerge la fortaleza.

A lo largo de su vida en común, Patricia y Rubén enfrentaron diversos retos. En un momento, Patricia decidió pasar una temporada en Francia, probando que las separaciones pueden fomentar aún más el apego de lo que uno se imagina. Al regresar, su unión sólo se había fortalecido, lista para enfrentar nuevas adversidades junto a su amado Rada.

Sus hijos también navegaron desafíos particulares. Matías, siguiendo los pasos de su padre en el ámbito musical, conservaba temor de ser encasillado por el peso del nombre paterno. Sin embargo, su padre lo alentó a esparcir sus propias alas, recordándole la libertad como su lema central en la existencia.

Tras la impactante partida de Rubén Rada, el mundo de la música guardó un minuto de silencio por más de una razón. Deja tras de sí no solo un legado artístico irrefutable, sino la lección perdurable de un amor que fue perdurable frente al paso del tiempo. Patricia continúa siendo el testimonio viviente de un amor capaz de remendar incluso las más estrechas fisuras en la tela del destino.

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