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13/08/2026

De 1953 a 2066, dos cápsulas del tiempo y una historia que Viedma todavía no puede abrir

Dos mensajes de Viedma hacia el futuro, separados por más de seis décadas.
Una cápsula habría sido enterrada hace más de 70 años junto a un monolito y no se conoce su ubicación. La otra fue diseñada por INVAP, cerrada en 2016 y tiene una fecha exacta para volver a abrirse. Foto: Archivo.
Una cápsula habría sido enterrada hace más de 70 años junto a un monolito y no se conoce su ubicación. La otra fue diseñada por INVAP, cerrada en 2016 y tiene una fecha exacta para volver a abrirse. Foto: Archivo.

Hay algo que une a dos momentos muy diferentes de la historia reciente de Viedma: la intención de dejarle a quienes vendrían después una pequeña muestra de la sociedad que habitaba la ciudad y la provincia en ese momento. Una de esas historias se remonta a 1953 y permanece todavía rodeada de incógnitas.

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La otra comenzó en 2015, se concretó durante el Bicentenario de la Independencia y tiene incluso una fecha establecida por ley para volver a ser abierta.

La primera es la cápsula del tiempo que habría sido colocada en las inmediaciones del Monolito del 7 de Marzo durante su inauguración, el 23 de abril de 1953. De acuerdo con el testimonio transmitido por Omar “Pocho” Lehner, hijo del entonces intendente Otto Lehner, en aquel momento se habría enterrado un recipiente con mensajes, elementos y testimonios destinados a las generaciones futuras.

Más de siete décadas después, no se conoce con precisión dónde quedó aquella cápsula ni qué contiene. Tampoco apareció, hasta el momento, un registro que permita establecer si quienes la colocaron determinaron una fecha para que fuera recuperada. Una fotografía histórica de la inauguración del monolito constituye otra de las pistas sobre su posible existencia, aunque el elemento que aparece en ella todavía no permite establecer por sí solo su ubicación actual.

La historia volvió a cobrar actualidad porque el predio del Centro Municipal de Cultura, donde se encuentra el antiguo monolito, está atravesando el inicio de una importante obra de ampliación y refuncionalización. Ante la posibilidad de que una intervención sobre el terreno pueda afectar una estructura enterrada hace más de 70 años, las concejalas Vanessa Cacho Devincenzi y María Andría solicitaron a autoridades municipales y provinciales que se informe a la empresa constructora sobre este antecedente y se resguarde el sector.

Pero Viedma tiene también otra cápsula del tiempo. Y, en este caso, prácticamente todo está documentado.

Se llama Nuntius, una palabra latina que significa “mensaje”, y fue diseñada por ingenieros de Invap a partir de una iniciativa vinculada con las actividades del Bicentenario de la Declaración de la Independencia. El proyecto comenzó a tomar forma en 2015, cuando se eligió entre distintos diseños presentados por la empresa estatal rionegrina el modelo que finalmente se convertiría en la cápsula. La idea era conservar materiales producidos por habitantes de la provincia y destinarlos a quienes vivieran medio siglo después.

El 5 de julio de 2016, en Viedma, se puso en funcionamiento la cápsula y comenzó el recorrido que la llevó por distintas localidades de Río Negro. Estudiantes de escuelas de toda la provincia fueron incorporando mensajes destinados a las generaciones futuras. El dispositivo tiene formato de nave espacial y una capacidad de 120 litros.

Finalmente, el 14 de diciembre de 2016, Nuntius fue cerrada y emplazada en los jardines del Ministerio de Economía de Río Negro, en Viedma. En su interior quedaron mensajes de estudiantes, libros, ejemplares de las constituciones Nacional y Provincial y otros materiales vinculados con la historia y el presente de la provincia y del país. La cápsula fue sellada con gases destinados a favorecer la conservación de su contenido.

La diferencia fundamental con aquella cápsula de 1953 está en que Nuntius nació con una fecha de regreso perfectamente determinada. La Ley 5208, sancionada en 2017, la declaró Monumento Histórico y estableció que las autoridades provinciales deberán disponer su apertura el 9 de julio de 2066. La misma norma establece además medidas para su custodia.

Cuando llegue ese día habrán pasado exactamente 50 años desde el cierre de la cápsula. Muchos de los chicos que participaron en aquella experiencia serán entonces adultos de alrededor de 60 años y podrán reencontrarse con los mensajes que dejaron cuando eran niños. En ese sentido, Nuntius no fue pensada solamente como un recipiente para guardar objetos, sino como una forma de conectar generaciones.

Su propio nombre resume la idea: un mensaje enviado desde el presente hacia quienes todavía no habían llegado.

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