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16/07/2026

Así vivieron los héroes de Malvinas el triunfo histórico a Inglaterra en Bariloche

Para ellos, el cruce de semifinales de la Copa del Mundo fue mucho más que un partido.
Argentina marca el segundo gol y el Museo Malvinas, Antártida y Atlántico Sur estalla en emoción. Fotos: Facundo Pardo.
Argentina marca el segundo gol y el Museo Malvinas, Antártida y Atlántico Sur estalla en emoción. Fotos: Facundo Pardo.

Unos minutos antes del partido, el director de Veteranos de Guerra de Río Negro, Ruben Pablos, quiere subir el volumen, pero el televisor se desconecta. Risas inquietas… Por suerte, la conexión retorna con rapidez. Enseguida, desde el aparato emergen los acordes del himno y todos se ponen de pie. Estamos en el Museo Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, de Bariloche. Los héroes que ven el encuentro, además de Pablos, son Eduardo Delgado, Luis Rojas, Miguel Cid y José Carriqueo, acompañado de su hijo Juan José. También, mordiéndose las uñas debido al nerviosismo, está Paula Barrientos, una joven que se desempeña en el lugar.

 

Antes de la pitada inicial, Ruben, hincha de Independiente, evoca que, previamente al triunfo histórico de Argentina en el estadio Azteca, en 1986, hubo un antecedente de argentinos venciendo en el campo de juego a los ingleses tras el conflicto bélico de 1982, cuando el Rojo le ganó al Liverpoool en Tokyo, Japón, la final de la Copa Intercontinental. El veterano detalla que el resultado fue 1 a 0, con gol de José Percudani. "Hacía apenas dos años y pico que había pasado la guerra", señala.

Las islas, tan lejanas y tan cerca...

Luego, en los primeros instantes del partido, suenan voces de preocupación ante algunas faltas hechas por los jugadores argentinos. Temen que el asunto se descontrole y el árbitro saque tarjetas.

Pronto, actitudes similares de los británicos demuestran que la rispidez vendrá de ambos lados.

Rubén, con la mirada puesta en la tele, siguiendo las jugadas.

Cuando llega la pausa de hidratación, algunos aprovechan para estirar brevemente las piernas. Al regreso, Rubén destacó que hoy Mario Alberto Kempes cumple años.

Después, lo normal, expresiones de preocupación cuando los ingleses se arriman al área argentina, así como de júbilo cuando sucede a la inversa. Pasa, también, ante las amarillas, de uno y otro lado.

Nervios a pleno.

Al soltar algún improperio al aire, en el marco de la emoción que la situación despierta, los veteranos giran la cabeza y miran a Paula, única dama presente, y le piden disculpas. Ella sonríe.

Llega el silbatazo que declara el final de la primera etapa, todos suspiran, porque la última jugada antes del entretiempo vino de parte de los británicos. Gracias a Dios, sólo un susto.

 

Un mate con la estampa del contorno de las islas circuló durante toda la tarde.

Mientras se aguarda la salida de los equipos para disputar el segundo tiempo, se escuchan un par de vuvuzelas que los veteranos soplan con fuerza.

Al arrancar nuevamente el juego, el mate - dulce - vuelve a pasar de mano en mano, a manera de bálsamo tranquilizante.

“Cuando avanzan tres cuartos de cancha, el corazón me hace pum-pum”, dice Carriqueo, hablando de lo que siente cuando los ingleses se acercan al arco argentino.

Atentos al televisor.

Van diez minutos de la segunda etapa y se produce el gol de Anthony Gordon. Un balde de agua fría paraliza el ambiente.

Justo antes de la nueva pausa de hidratación, Nicolás González cabecea y el arquero inglés Jordan Pickford llega a tapar la pelota… Los casi gritos de gol quedan en la garganta.

En el Museo Malvinas, Antártida y Atlántico Sur ingresan trabajadores del restaurante Costa 82, que se suman a la hinchada.

Vuvuzelas en acción.

 

Van cuarenta minutos del segundo tiempo cuando el lugar estalla con el gol de Enzo Fernández.

El grito “¡el que no salta es un inglés!” retumba con fuerza.

 

Poco después, tras un tiro en el palo de Alexis Mac Allister, con el tanto de Lautaro Martínez los veteranos se funden en un abrazo, repleto de gritos de alegría. Surge todo lo que guardan en sus almas, aquello que sólo ellos conocen.

Gritando el gol con Enzo Fernández.

Más de once minutos de descuento y el partido culmina. Se repite el resultado de 1986, el de los dos goles de Diego.

Una vez más, “¡el que no salta es un inglés!” se convierte en banda sonora de la tarde.

¡El que no salta es un inglés!

Supuestamente, era sólo un partido de fútbol. Pero en el Museo Malvinas, Antártida y Atlántico Sur queda claro que se trataba de mucho más.

Rubén Pablos abraza a José Carriqueo y le dice: “¡Les ganamos a los ingleses!”.

"¡Les ganamos a los ingleses!".

 

Gracias, muchachos, por dejarnos compartir este momento.

Los héroes de Malvinas y el hijo de uno de ellos, acompañados por el cronista y su hijo, uno en cada punta.

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