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03/07/2026

Del horno a la calle: la historia del panadero que desafía el frío para ganarse la vida

Pasa horas vendiendo a la intemperie, ajusta los precios para que nadie se quede sin pan y enfrenta una economía que golpea el bolsillo de todos.
Miguel Epulef se encuentra siempre en la estación de servicios YPF de la avenida 25 de Mayo.
Miguel Epulef se encuentra siempre en la estación de servicios YPF de la avenida 25 de Mayo.

Mientras muchos buscan alternativas para hacerle frente a la crisis económica, Miguel Epulef decidió apostar por un camino que exige dedicación, paciencia y muchas horas de trabajo. Lo que comenzó con la elaboración de pan casero terminó convirtiéndose en un emprendimiento que, paso a paso, fue creciendo y sumando nuevas variedades para responder a la demanda de sus clientes.

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Hoy, además del tradicional pan casero, ofrece integral, de salvado y especial para pernil. También puede hacer a pedidos perniles, pizzas y productos para la mesa dulce de cualquier cumpleaños. Su número de contaacto es  2920592552. Sin embargo, asegura que una de sus principales preocupaciones sigue siendo mantener precios accesibles.

"Siempre trato de ajustar los precios a cómo viene la economía. Cuando puedo, incluso hago algunos descuentos porque sé que la situación está complicada para muchas familias", explicó.

A pesar del complejo escenario económico, Miguel reconoce que las ventas se mantienen relativamente estables, aunque con una tendencia que comenzó a repetirse en los últimos meses. "Las ventas vienen dentro de todo bien, pero se nota que hacia los últimos días del mes la gente compra menos", comentó.

Para aumentar sus posibilidades de venta, Miguel encontró un punto estratégico: la estación de servicio YPF, ubicada sobre la transitada avenida 25 de Mayo. La elección no fue casual. Allí circula una gran cantidad de personas durante todo el día, lo que le permite tener mayor visibilidad y llegar a más clientes.

"Es un lugar donde pasa mucha gente y eso facilita poder vender", resumió. Aunque ante tantos “no tengo plata”, suele pasar horas en pleno frío para poder paliar la situación.

"Últimamente el frío se siente muchísimo. Paso entre tres y cuatro horas por la tarde vendiendo, además del tiempo que estoy trabajando a la mañana haciendo los panes", contó.

El sacrificio es diario y las condiciones climáticas rara vez le dan un respiro, pero asegura que el compromiso con su emprendimiento lo impulsa a seguir adelante.

Un sueño que va más allá del pan

Panes caseros y un sueño de dar trabajo a más familias. 

 

Aunque el objetivo inmediato es seguir haciendo crecer el negocio, Miguel tiene una meta mucho más ambiciosa. Sueña con que, en el futuro, su emprendimiento pueda transformarse en una fuente de trabajo para otras personas.

"Me gustaría llegar a tener gente trabajando conmigo para ayudar a familias que hoy no tienen empleo. Hay mucha necesidad de trabajo. Emprender cuesta mucho, pero no es imposible", afirmó.

De esta manera, Miguel continúa apostando a un proyecto que nació en su cocina y que hoy busca convertirse en mucho más que un negocio.

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