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26/05/2026

"Fueron seis minutos en la proa": el prefecto Verón detalló la milimétrica maniobra de rescate del marinero

Las precisiones de un operativo en alta mar que transformó una emergencia médica en una hazaña de coordinación perfecta.
Los profesionales estabilizaron al paciente dentro de una camilla de rescate de alta complejidad provista desde la aeronave. Fotos: Gentileza.
Los profesionales estabilizaron al paciente dentro de una camilla de rescate de alta complejidad provista desde la aeronave. Fotos: Gentileza.

El imponente despliegue de las fuerzas federales en alta mar durante el pasado 25 de mayo sigue generando repercusiones por su complejidad. Luego de que se conociera la noticia de la aeroevacuación de urgencia de un marinero con síntomas de infarto al norte de la Península Valdés, el prefecto Ariel Verón, comandante del avión PA-22 de la estación aérea de Viedma de la Prefectura Naval Argentina, brindó detalles durante una charla con Radio Noticias (105.5 MHz) donde reveló los entretelones y la rigurosidad técnica de un operativo que rozó la perfección.

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La emergencia comenzó a gestarse la noche previa, cuando el Centro de Gestión de Tráfico Marítimo de Bahía Blanca reportó que un tripulante sufría dolor de pecho agudo e hipertensión. Tras evaluar la gravedad del cuadro a la distancia, los médicos dictaminaron la necesidad de una extracción inmediata.

Sin embargo, en el mar, la noche impone sus propias reglas de supervivencia. Según explicó Verón en el programa “Tocá Madera”, el helicóptero debió esperar estratégicamente en Bahía Blanca las primeras luces del día antes de avanzar hacia la vertical del buque pesquero.

"Se recomienda realizar estas operaciones con luz diurna para evitar un poco lo que es la desorientación espacial de las tripulaciones cuando es de noche", detalló el comandante del avión que sirvió de apoyo y enlace radial en la zona de conflicto.

Seis minutos de precisión quirúrgica

A las 7:30 de la mañana, el avión PA-22 despegó desde el aeropuerto de Viedma para posicionarse sobre el barco y coordinar el encuentro. Cuando el helicóptero arribó a las 8:53, el escenario meteorológico se alió con los rescatistas: el mar se presentaba calmo y el viento apenas soplaba a unos ocho nudos desde el sector oeste.

Lo que siguió fue una coreografía perfecta que demandó exactamente seis minutos de reloj entre el descenso de los nadadores y el izado final del paciente. Todo comenzó a las 08:54, hora en que, según relató Verón, se dio inicio a la maniobra cuando el helicóptero se suspendió en el aire sobre la proa del buque y el mecánico bajó a los dos nadadores de rescate hacia la cubierta.

Apenas dos minutos después, a las 08:56, los profesionales lograron estabilizar al paciente dentro de una camilla de rescate de alta complejidad provista desde la aeronave. Sin perder un segundo, a las 08:58, el gancho de la grúa elevó la estructura con el marinero hacia el interior del helicóptero para que el médico a bordo iniciara la atención inmediata.

Finalmente, a las 09:00, se dio el cierre definitivo del operativo: "A las 9 ya estaban tanto el paciente como los nadadores de rescate arriba del helicóptero y listo para poner proa al aeropuerto", confirmó el piloto sobre el vertiginoso desenlace.

Concentración antes que adrenalina

Al ser consultado sobre la espectacularidad de la maniobra, que emula las grandes producciones cinematográficas de Hollywood, el prefecto prefirió destacar el frío profesionalismo con el que se convive en la fuerza.

"Más que nada concentración, porque nosotros estamos para esto, estamos preparados para esto, nos alistamos para esto", enfatizó Verón, desmitificando el factor del miedo. "Continuamente las tripulaciones realizan estas maniobras y estas prácticas, y digamos que el trabajo en equipo es fundamental y todas las acciones son coordinadas".

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Pese a los riesgos inherentes de mantener un helicóptero suspendido en la vertical de un buque en movimiento, el comandante rionegrino no ocultó la profunda vocación que une a los miembros de la institución: "Obviamente tienen ahí sus dificultades, dependiendo de la meteorología. Pero en realidad es algo para lo cual estamos preparados y, sobre todo, algo que nos gusta hacer. El tipo de trabajo que hacemos, que es ayudar al rescate de vidas, es doblemente placentero".

Finalmente, Verón remarcó que el éxito de estos operativos silenciosos también se apoya en el salto tecnológico de los últimos años, donde el enlace radioeléctrico constante del móvil marítimo y el monitoreo mediante imágenes satelitales permiten blindar la seguridad de quienes trabajan en la inmensidad del mar argentino.

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