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19/05/2026

Solidaridad en la ruta: viajaba a Viedma por familiares enfermos, se le rompió el auto y se lo arreglaron gratis

Bárbara Peralta atraviesa graves problemas entre sus allegados. Atravesó parte de la Argentina sin recursos. Se transformó en una odisea que tiene a dos ángeles guardianas. Su relato.

Bárbara Peralta está atravesando distintas situaciones familiares que la llevaron a viajar desde Buenos Aires a Bariloche -con una parada en Viedma- sin las condiciones dadas. Sabías que su auto se podía romper en el camino y a eso se le sumó que contaba con el dinero justo para el combustible.

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Bárbara tiene familiares en Viedma y en Patagones, por eso el objetivo era llegar a acá. Sin embargo, cuando estaba cruzando Pigüé su vehículo dijo basta. Literalmente, quedó tirada en una estación de servicio.

En medio de un mar de lágrimas, sin recursos, ni conocer a nadie, dos almas solidarias se acercar para preguntarle qué le estaba pasando. Por un lado, el playero de la Shell en la que paró y, por otro, Daniel, en reconocido mecánico del lugar.

Luego de calmarla, Daniel no dudó en arreglarle el auto gratis. Un gesto que Peralta no olvidará. “No los conozco, pero quería agradecerles de corazón por haberme ayudado a llegar hasta Viedma... Ustedes no sabían que llevaba la plata contada para cada tanque, no tenía más. Lloraba de no entender por qué tanto a mí... Estaba muy lejos de casa, y sin conocerme, no saben cuántos miedos calmaron", relató.

En diálogo con NoticiasNet, contó que su auto estaba en Buenos Aires desde el mes pasado, cuando operaron en esa ciudad a su hija, Celeste Petroff. La joven de 13 años, a los 3 contrajo síndrome urémico hemolítico, lo que hasta el día de hoy la tiene con controles y visitas médicas.  

Cuando llegaron a la gran ciudad se rompió, lo hicieron arreglar como para que pueda volverse, pero se rompió otra cosa. Un verdadero calvario que cada vez suma más capítulos, porque el viaje a las apuradas y sin recursos tuvo que ver con que su mamá, que vive en Patagones, tiene cáncer avanzado.

“Ya se le ramificó por todos lados y como yo estoy con mi hija desde hace un año que vamos y vinimos a Buenos Aires, ya llevábamos varios meses en Buenos Aires, y este viaje lo hice para verla, porque hace mucho que no la vía por esto de mi hija, y cuando llegué me encontré con una realidad…consumida por la enfermedad”, contó.

En medio de todo esto, Daniel, ese ángel que llegó de la nada para ordenarle las prioridaed. "Llegué a Viedma y el auto pasó a ser secundario cuando vi a la persona que más amo en una silla de ruedas y la enfermedad consumiéndola... Ahí entendí todo. El auto se tenía que romper y vos tenías que llegar a explicarme, sin conocerme, lo que me había olvidado. Esta vez elegí no llorar, sino hacerla reír”.

La situación de su hija

Celeste tuvo el síndrome mencionado, lo que la llevó a una falla multiorgánica. Varios años estuvo con diálisis hasta que recuperó la función renal. Con tratamientos pudo salir adelante, pero el año pasado, al desarrollarse, sus mismas hormonas le dañaron el único riñón que le funciona en óptimas condiciones.

Eso le generó una baja considerable de peso, de defensas, que se complicó con una bacteria que contrajo en el hospital. “Estuvo todo el año tratándose por esa bacteria hasta que a fin de año le detectaron que era reflujo vesicoureteral y la operaron este año, por eso yo estaba en Buenos Aires”, contó la mamá.

“Ese reflujo hace que la orina, en vez de bajar sube al cuerpo y por eso le generaba infecciones constantemente. El año pasado, cuando ya estaba fuera del alcance de los médicos, la pasaron al Hospital Garrahan, donde la operaron”, subrayó.

Contó que Celeste tiene que controlarse cada 3 meses hasta los 17 años.  En Bariloche no hay especialistas, por ende, cada 90 días debe volver a Buenos Aires, al hospital Garrahan, donde la están atendiendo. 

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