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08/05/2026

El arte de tatuar bajo la lupa: ¿cómo cuidar la salud de quienes están detrás de la máquina?

Analizaron cómo las posturas extremas y los movimientos repetitivos afectan el cuerpo de los trabajadores del rubro.
La carga horaria semanal y las posturas estáticas derivan en niveles de dolor que van de moderados a altos, afectando la zona cervial y articulaciones. Fotos: Gentileza.
La carga horaria semanal y las posturas estáticas derivan en niveles de dolor que van de moderados a altos, afectando la zona cervial y articulaciones. Fotos: Gentileza.

La obtención del título de Licenciado en Kinesiología y Fisiatría por parte de Andrés Gómez en la Sede Atlántica de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) tiene un condimento especial: es, además, un reconocido tatuador profesional. Esa doble identidad le permitió observar lo que muchos ignoran: el desgaste físico que se esconde detrás de cada diseño en la piel.

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Su trabajo final abordó los factores de riesgo asociados a trastornos musculoesqueléticos en tatuadores, un área que, a pesar del auge de la actividad, ha sido históricamente olvidada por la salud ocupacional.

Del estudio de tatuajes a la universidad

"Este tema despertó un gran interés en mí porque me desempeño como tatuador profesional desde hace varios años", explicó Andrés en diálogo con NoticiasNet. Según el flamante licenciado, el crecimiento de la industria no fue acompañado por un análisis de las exigencias físicas: "Es una actividad que exige posturas prolongadas, movimientos repetitivos y una alta demanda de concentración visual".

Para Andrés, era fundamental identificar estos riesgos para desarrollar estrategias que protejan a sus colegas, con quienes compartió inquietudes en diversas convenciones nacionales antes de plasmarlas en su tesis.

Cuello, espalda y muñecas: las zonas críticas

La investigación arrojó resultados contundentes sobre el impacto de la profesión en el cuerpo. El estudio detectó una alta frecuencia de síntomas, principalmente en el cuello, las muñecas y la espalda.

"Muchos profesionales presentan niveles de dolor moderados a altos, asociados a la cantidad de horas trabajadas, los días de actividad semanal y el diseño del puesto de trabajo", detalló Gómez.

Uno de los hallazgos más importantes de su tesis es que estas dolencias no son incidentes aislados, sino un patrón laboral: "No son molestias al azar, están directamente vinculadas a la actividad", sentenció.

Un estudio pionero en Argentina

La conclusión de Andrés es clara: existe una relación directa entre los factores ergonómicos (cómo se sienta el tatuador, cómo sostiene la máquina) y la aparición de lesiones. Su estudio se posiciona como un aporte pionero en el contexto nacional, al visibilizar un sector que carecía de intervenciones ergonómicas específicas.

"Se vuelve clave incorporar estrategias preventivas que permitan mejorar la salud y la calidad de vida de quienes desarrollan esta actividad", concluyó el profesional.

Con este título, Andrés Gómez no solo suma un logro personal, sino que le brinda al mundo del tatuaje una herramienta científica para que el arte no se convierta en una carga para el cuerpo.

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