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A 247 AÑOS DEL ACTA FUNDACIONAL

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19/04/2026

Viedma, la ciudad protagonista, entre la memoria y el porvenir

Por Marcos Castro – Intendente Municipal de Viedma
El jefe comunal. Foto archivo.
El jefe comunal. Foto archivo.

Hay aniversarios que no son apenas una fecha en el calendario. Son un espejo. Y en ese espejo, Viedma se mira y se reconoce en sus 247 años: una historia profunda, a veces conocida, otras tantas todavía por descubrir. Una historia que no sólo se cuenta, sino que se reafirma cada día.

Celebrar un aniversario es, en esencia, un acto doble: es memoria y es proyecto. Es detenerse a pensar cómo llegamos hasta acá, de dónde venimos, y hacia dónde queremos ir. Como le pasa a cualquier persona en su cumpleaños, es tiempo de balance, de abrazos, de sueños nuevos. Así vivimos este aniversario: como una celebración, pero también como una toma de conciencia colectiva sobre nuestro presente y nuestro futuro.

Hoy Viedma está de pie en un momento singular de su historia. Una ciudad que no sólo ratifica su condición de capital de la provincia de Río Negro, sino también su carácter de capital histórica de la Patagonia. Y lo hace con un rasgo distintivo que define nuestra gestión: la participación. Un gobierno abierto, transparente, que entiende que el verdadero protagonismo lo tiene su gente.

Vivimos tiempos complejos, en un mundo que exige respuestas rápidas y decisiones firmes. Pero también vivimos una etapa de oportunidades. El desarrollo energético en la región —en el Golfo, en Sierra Grande— nos encuentra cerca, nos incluye, nos interpela. Y Viedma, por geografía y por convicción, se asume parte de ese proceso que puede transformar la matriz productiva de toda la provincia.

Este presente nos encuentra con ideas nuevas y con la satisfacción de haber comenzado a saldar deudas históricas. La mejora en la iluminación, la urbanización, la planificación y la puesta en valor de nuestros espacios más queridos —como la Costanera de Viedma o la del balneario El Cóndor— son pasos concretos hacia una ciudad más integrada, más linda, más vivible. Una ciudad donde la cercanía con la comunidad deja de ser un discurso para convertirse en una práctica cotidiana.

También es tiempo de reconocer el valor del trabajo conjunto. La articulación con la provincia de Río Negro ha sido clave para reactivar obras que habían quedado paralizadas. Ese vínculo no sólo nos permite avanzar, sino también sentirnos parte de un proceso más amplio, donde Viedma ocupa el lugar que merece.

Porque Viedma está siendo mirada. Por sus vecinos, pero también por intendentes de otras localidades que reconocen en nuestra ciudad una capital que alberga, que contiene, que representa. Y esa mirada se traduce en inversión, en desarrollo, en propuestas que elevan su jerarquía, como el crecimiento de la oferta hotelera y los proyectos de infraestructura en marcha.

Estamos cerca de concretar una terminal de ómnibus con estándares de calidad acordes a una capital moderna. Avanzamos también en el centro cultural, en el edificio del 911, en la puesta en valor de nuestra Manzana Histórica, de la catedral, de nuestros símbolos. Lugares donde la identidad se vuelve tangible.

Viedma es, además, una ciudad de escala humana. La ciudad de los diez minutos. Con mar, con río, con producción, con industria. Con un aeropuerto internacional y con una diversidad que no siempre terminamos de dimensionar. Todo eso configura una identidad que hoy empieza a proyectarse con más fuerza en el turismo: el tradicional, el religioso —con la figura de Artémides Zatti como faro espiritual— y también el que vendrá de la mano del desarrollo energético.

Este aniversario nos encuentra, entonces, con entusiasmo. Con obras que inaugurar, con otras en marcha, con desafíos por delante. Con el regreso de un desfile que es mucho más que un evento: es el encuentro de una comunidad consigo misma. Es vernos, reconocernos, acompañarnos.

Porque Viedma no celebra sola. Celebra junto a Patagones, celebra como comarca, celebra como historia compartida. Y en esa celebración también reafirma su identidad.

Nos sentimos protagonistas de este tiempo. De un proceso histórico que empieza a darle a Viedma la realidad que durante años mereció. Y lo hacemos con la convicción de que lo mejor no está detrás, sino por delante.

Este nuevo aniversario no es un punto de llegada. Es, apenas, un nuevo comienzo. Y lo encaramos con una certeza: Viedma tiene todo para crecer, para desarrollarse y para ocupar el lugar que le corresponde. Y, sobre todo, tiene una comunidad dispuesta a hacerlo posible.

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