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ECONOMÍA

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13/04/2026

El Gobierno lanzó el RIMI, un programa para impulsar inversiones productivas de pymes

La medida fue establecida a través del Decreto 242/2026 y publicada en el Boletín Oficial, con el objetivo de estimular tanto inversiones locales como extranjeras.

En un esfuerzo por revitalizar el sector productivo y dar un empuje significativo a las micro, pequeñas y medianas empresas, el Gobierno de Javier Milei ha introducido el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI). Este nuevo régimen, formalizado mediante el Decreto 242/2026 y ahora en vigencia, busca generar un ambiente propicio para inversiones tanto nacionales como internacionales, resaltando su compromiso con la movilidad económica y el fomento del empleo. La nueva iniciativa que se traduce en atractivos beneficios fiscales, tiene como objetivo situar la competitividad de las empresas en el escalafón internacional.

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El RIMI nace con la intención de reforzar las cadenas de valor locales e incrementar las exportaciones, capturando así una porción más amplia del mercado global. En el actual contexto económico mundial, acrecentar las exportaciones es una necesidad para fortalecer la balanza comercial del país. "Garantizar la prosperidad del país" es uno de los objetivos que se ha propuesto esta administración, asegurando que el impulso a las pymes se centre, además, en la creación de puestos de trabajo, un aspecto clave para combatir los altos niveles de desempleo.

La vigencia del régimen está concebida para abarcar inversiones registradas desde su promulgación, extendiéndose hasta dos años post-aplicación de sus reglamentaciones complementarias,,

El target principal del RIMI se concentra en aquellas entidades certificadas como micro, pequeñas y medianas empresas, incluidas también las organizaciones sin fines de lucro que estén correctamente registradas ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Se espera que una amplia gama de estos actores del sector productivo se beneficie del régimen, optimizando sus procesos productivos mediante acceso a tecnología de punta y mejor infraestructura.

Además de cubrir las adquisiciones de bienes de capital, el programa también estará enfocado en sectores estratégicos como el agropecuario, impulsando la modernización con inversiones en sistemas de riego y mallas antigranizo, hasta la compra de animales clones con genes valiosos para mejorar la calidad genética. Las actividades de construcción relacionadas con la expansión productiva son incluidas en beneficio siempre que el avance de las obras no sea considerablemente alto de antemano.

El paquete de incentivos fiscales presentado por el Gobierno parece ser uno de los elementos más persuasivos del RIMI. Las empresas podrán disfrutar de la devolución parcial de IVA, sujeto a límites ajustables al tiempo de vigencia del programa y computar aquellos gastos capitalizables que sean concordantes con el impuesto a las ganancias, redundando en un considerable alivio financiero para los empresarios.

Si bien el esquema excluye específicamente a las inversiones en activos financieros o carteras, sus reglas dejarían fuera a las empresas con grandes deudas tributarias, entendiendo que la responsabilidad fiscal es fundamental para participar en estos beneficios. Las numerosas y necesarias normativas complementarias serán desarrolladas en el corto plazo de 30 días, involucrando un trabajo coordinado entre múltiples organismos estatales dedicados a materializar la correcta implementación del RIMI.