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30 AÑOS DE NOTICIAS

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02/04/2026

Cuál fue el ejemplar que más se vendió a lo largo de la historia de Noticias de la Costa

Se trata del periódico que informó sobre un accidente donde murieron dos personas muy queridas en la Comarca. Cómo fue el hecho.
José Luis Marello y Gabriela Cassano y una tragedia que se cobró sus vidas.
José Luis Marello y Gabriela Cassano y una tragedia que se cobró sus vidas.

El diario que más se vendió a lo largo de la historia de Noticias de la Costa fue el que informó sobre el terrible accidente en el que murieron José Luis Marello y Gabriela Cassano, en enero de 1999. El hecho ocurrió en la ruta Nacional 3, a 40 kilómetros de Viedma.

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Fue un choque frontal con un camión, en la madrugada del 25 de enero de 1999, ya hace 27 años, el cual terminó con la vida de los jóvenes destacados remeros, que regresaban de Las Grutas.

El viedmense José Luis Marello de 33 años y la maragata Gabriela Cassano de 28, integrantes del equipo olímpico nacional, murieron cuando el automóvil en el que viajaban chocó frontalmente con un camión, cuyo conductor resultó gravemente herido y luego se recuperó. El camionero, Luis César Giménez, fue condenado a tres años de prisión en suspenso por el delito de "doble homicidio culposo" e inhabilitado para conducir.

Según informó el juez subrogante Fermín Donate, el choque se produjo a las 2:30 de la madrugada, entre un camión Scania con acoplado que manejaba Giménez y se dirigía en sentido norte sur y el automóvil Peugeot 306 de Marello y Cassano, que quedó virtualmente destruido, cuyo destino final era la capital provincial.

Como consecuencia del violento impacto fallecieron en forma instantánea los remeros Marello y Cassano, que venían con los cinturones de seguridad colocados, mientras que el conductor del camión resultó con graves heridas al abrirse la puerta del vehículo y chocar violentamente su cuerpo con el suelo en la banquina. A pesar de su severo golpe en la cabeza, logró sobrevivir tras atenciones médicas en el Hospital Artémides Zatti.

Marello y Cassano compartieron varios años de amor y de disciplina con el canotaje.

 

El magistrado señaló que es indudable que en este accidente hubo "una falla humana, ya que el camino es una recta total, sin ningún tipo de obstáculo ni animales, en buen estado y con buena visibilidad”.

El juez interviniente ubicó geográficamente el accidente a tres kilómetros de la intersección de la ruta nacional Nº 3 con la provincial Nº 251, que va hacia el Alto Valle rionegrino.

En relación al accidente, el magistrado aseguró que el impacto "se produjo sobre la cinta asfáltica y debido al fuerte impacto el rodado menor retrocedió varios metros".

En cuanto al camión el magistrado explicó que "giró y se desvió hacia la banquina y quedó mirando hacia Viedma con el semi remolque doblado. En el desplazamiento que se produjo después del impacto se abrió la puerta del chofer y fue despedido”.

El camionero manejó alcoholizado

Ejemplar con la noticia del accidente fatal en enero de 1999. 

 

El trágico accidente ocurrió cuando el Scania con semirremolque invadió el carril de circulación contrario e impactó al Peugeot 306 en el que trasladaba la pareja. El violento impacto les provocó lesiones de tal gravedad que generaron la muerte instantánea.

Esta causa fue elevada a juicio en mayo de 2000, pero las imposibilidades físicas y mentales del imputado demoraron la realización de la audiencia durante un año. Giménez estuvo en coma, quedó parapléjico y sufrió problemas psicológicos tras el siniestro. Se fue a vivir a la localidad chubutense de Trelew y finalmente en 2001 fue llevado a tribunales para comparecer.

El abogado querellante fue Eduardo Cassano, padre de Gabriela. Giménez dijo no recordar nada de aquella noche, pero tres testigos indicaron que compartieron una reunión donde hubo un elevado consumo de alcohol.

En el pedido de elevación a juicio la fiscal Adriana Zaratiegui sostuvo que Giménez no condujo con el debido cuidado y precaución. Además, destacó que el dosaje de alcohol en sangre determinó que al momento de la extracción el imputado tenía 2,48 milígramos de alcohol por litro de sangre.

Asimismo, otro testigo dijo que vio cómo se subió en forma violenta a la vera de la ruta, lo que dejó en claro que no estaba en condiciones para tripular el volante.

En diciembre de 2002, tres años después, la jueza en lo Correccional de Viedma, Liliana Piccinini dictó tres años de prisión en suspenso para Giménez y diez años de inhabilitación para volver a manejar. En este sentido, aclaró que si el camionero hubiera salido ileso le hubiera dado tres años de prisión efectiva. La historia de Giménez terminó de forma desgraciada, más allá de la condena judicial, debido a que quedó internado en una clínica neuropsiquiátrica de Trelew.

Las repentinas muertes de los deportistas de élite sacudieron a la Comarca de Viedma-Patagones. 

 

Una vida signada por el remo

José Luis Marello durante una década fue integrante del equipo nacional de canotaje y entre sus palmares fue múltiple campeón argentino, sudamericano y panamericano en su especialidad el kayak. En 1989 ganó la Regata del Río Negro y el domingo previo a la tragedia, en la XXIII Edición de esa prueba, entró segundo acompañado por el palista santafecino Damian Dossena.

Marello participó como representante argentino en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 y en Barcelona 1992, y dos veces recibió el premio Olimpia de Plata en Canotaje, que anualmente Capital Federal entrega el Circulo de Periodistas Deportivos.

Durante varias temporadas se desempeñó como entrenador del equipo del Club Náutico La Ribera y entre sus dirigidos figuraron Julián Algañaraz, Miguel Correa y Lucrecia Molinari, medallistas en el sudamericano de cadetes.

Gabriela Cassano, de 28 años, fue campeona nacional, sudamericana y panamericana de canotaje y junto a la viedmense Ana Navarro y a las porteñas María de los Ángeles Millauro y Andrea González, le dieron al país las primeras medallas en competencias internacionales.

Después de un retiro y un alejamiento de las competencias de primer nivel, durante cinco años, volvió a ser convocada para integrar la preselección argentina de canotaje a partir del 4 de enero del fatídico año.  Junto a su novio, se estaba preparando para intervenir en los torneos selectivos que le permitieran quedar definitivamente en los Juegos Panamericanos de Canadá.

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