Publicidad
 

A 50 AÑOS DEL GOLPE DEL 24 DE MARZO DE 1976

|
26/03/2026

El fin del mito del "aquí no pasó nada": el libro que documenta el horror en la Comarca

Una exhaustiva investigación histórica sobre Viedma y Carmen de Patagones pone bajo la lupa el accionar del terrorismo de Estado.
Scalzo junto a su obra, que aporta pruebas concretas sobre la represión sistemática. Fotos: Vanesa Schwemmler.
Scalzo junto a su obra, que aporta pruebas concretas sobre la represión sistemática. Fotos: Vanesa Schwemmler.

El libro “Silencios develados. Inteligencia, vigilancia y represión política (1974-1983)”, de la licenciada Gladys Elvira, reconstruye con base documental y testimonial el funcionamiento de la represión en el territorio. 

La obra, presentada en el Complejo Universitario Regional Zona Atlántica y Sur (Curzas), se posiciona no solo como un aporte académico, sino como una prueba fáctica del despliegue del aparato represivo en la Comarca, en un contexto donde persisten discursos que relativizan o niegan el terrorismo de Estado. 

LEER MÁS: Ni el frío ni el agua detuvieron el grito de "Nunca Más" en las calles de Viedma

La actividad fue organizada por el Centro de Estudios y Anális Político (CEAP), el proyecto de investigación “Río Negro entre dos dictaduras (1966-1983): Estado, violencia y construcción de ciudadanía”, la Asociación Civil de Familiares y Víctimas del Terrorismo de Estado, la agrupación estudiantil La Güemes y el Archivo Provincial de la Memoria. 

Antes de la exposición de la autora, distintas intervenciones destacaron el valor del trabajo. Desde el ámbito académico, se remarcó que el libro “es el resultado de años de investigación” y que aporta “una perspectiva novedosa y original” sobre la última dictadura en la Comarca, cuestionando la idea extendida de que en el interior “no pasó nada”.

En esa línea, también se advirtió sobre el contexto actual, atravesado por discursos negacionistas y por un escenario que pone en tensión las políticas de memoria, verdad y justicia.

Desde el Archivo Provincial de la Memoria, en tanto, se subrayó que la obra representa “una síntesis” del trabajo de estos espacios, no solo en la preservación documental sino en la producción activa de sentido. Incluso, destacaron que investigaciones como la de Gladys “también se vuelven prueba” en las causas judiciales en curso en la región. 

Fotos Vanesa Schwemmler.

El momento más emotivo llegó desde la Asociación de Familiares y Víctimas del Terrorismo de Estado, donde se puso el acento en la dimensión humana de la memoria: “Nos juntó el espanto y nos sostiene el amor”, expresó Cielo Talmitte, su titular, en un mensaje que reivindicó la construcción colectiva frente a un presente “hostil y convulsionado”.

Una historia personal que se vuelve colectiva
Al tomar la palabra, Gladys Elvira comenzó con un agradecimiento a quienes acompañaron el proceso y la presentación, entre ellos compañeros de la docencia, la militancia, organismos de derechos humanos, su familia y afectos. 

Pero rápidamente su intervención se adentró en el sentido profundo del libro, que —según se destacó en la presentación— también dialoga con su propia historia: el regreso a su tierra después de un exilio interno y la necesidad de “romper el silencio” para interpelar a la comunidad.

En ese marco, explicó que uno de los principales aportes de la obra es desmontar la idea instalada de que en la región la represión fue menor o inexistente. “Desmiente esa percepción”, señaló, y al mismo tiempo pone en valor “las singularidades locales”, muchas veces invisibilizadas frente a los relatos construidos desde los grandes centros urbanos. 

Uno de los ejes centrales de su exposición fue la necesidad de comprender la dimensión real del terrorismo de Estado en la Comarca. En ese sentido, fue categórica: “El terrorismo de Estado impuso el terror en todo el país, a lo largo y a lo ancho, y en todos los pueblos, incluso los más chiquitos”. 

Y agregó un dato contundente para el caso local: “En la comarca Viedma-Patagones hubo medio centenar de secuestros entre 1976 y 1978”. 

En su investigación, ese recorrido comienza a fines de la década del 70, con la incorporación de la Doctrina de Seguridad Nacional en el contexto de la Guerra Fría, y se profundiza con la sanción de normativas represivas, como la ley antisubversiva de 1974.

Un plan sistemático, no excesos
En uno de los tramos más contundentes de su exposición, Elvira hizo referencia a la planificación del aparato represivo, rechazando las interpretaciones que hablan de “excesos”. “Si alguien cree que hubo excesos, este libro demuestra absolutamente que no hubo un solo exceso, estuvo todo planificado”, afirmó.

En ese sentido, mencionó la existencia de documentos como el denominado “Plan Bolsa”, que detallaba procedimientos, tiempos y mecanismos para la identificación y persecución de personas consideradas “enemigos”.

“El plan de exterminio está escrito”, sostuvo, y definió su obra también como “una respuesta al negacionismo y al discurso de justificación del terrorismo de Estado”.

Finalmente, la autora expresó su preocupación por el presente, especialmente por la “naturalización” de la democracia entre las nuevas generaciones y la persistencia de discursos que minimizan o niegan lo ocurrido.

Cómo siguen las actividades conmemorativas 

Este sábado 28 tendrá lugar una propuesta teatral que invita a reflexionar desde el arte sobre los hechos ocurridos durante la última dictadura, apelando a la memoria como herramienta de construcción colectiva y transmisión intergeneracional. Se trata de la obra "A 50 años, Mitatyo no olvida", que la memoria florezca. Será a las 21 en el Teatro El Tubo, en Belgrano 747.

Además, hasta el 31 de marzo se desarrollan intervenciones permanentes en la Legislatura, donde a través de recursos simbólicos, artísticos y documentales se propone un recorrido por la memoria, con instalaciones, material bibliográfico y expresiones culturales que invitan a la reflexión.

¿Qué opinión tenés sobre esta nota?