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20/03/2026

Barrio Inalauquen: la historia de “Carlitos” y la red solidaria que intenta sostenerlo

No sabe leer, no puede defenderse y su pensión es su única fuente de ingresos. Detrás de su drama, hay vecinos que hacen lo imposible.
Una dura historia y una red de contención vecinal que no alcanza. Fotos Vanesa Schwemmler para NoticiasNet.
Una dura historia y una red de contención vecinal que no alcanza. Fotos Vanesa Schwemmler para NoticiasNet.

En el barrio Inalauquen de Viedma, la historia de “Carlitos” expone una red solidaria que merece destacarse, aunque no alcanza. Tiene una discapacidad, quedó viviendo sólo en un departamento tras la muerte de sus padres y cobra una pensión, pero vive en condiciones de extrema vulnerabilidad. Y hoy, sin una red familiar que lo contenga, su día a día depende casi exclusivamente de la solidaridad de dos vecinos.

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Uno de ellos es Héctor Parra, jubilado de la Policía, quien decidió contar lo que viene pasando desde hace tiempo en la zona de Yanquetruz al 40. “Él tiene su departamento a unos ocho metros del mío. No sabe leer ni escribir, no puede manejarse sólo y muchas veces termina rodeado de gente que se aprovecha”, relató.

La historia de "Carlitos" arrastra cinco años de desprotección, desde que falleció su padre en 2020 (un tiempo antes murió su mamá por asma agravada por la pandemia). Según explicó Parra, en algún momento le correspondió una indemnización laboral, pero como no podía gestionar sus propios trámites, otros vecinos intervinieron para ayudarlo. “Le pagaron con animales, con vacas y con caballos, pero después todo se fue desordenando. Hoy no tiene a nadie que realmente se haga cargo”, señaló.

El problema no es solo económico, sino también social y humano. “Ha tenido malas juntas, lo usan para sacarle la pensión. No tiene capacidad para entender muchas cosas y no hay forma de controlarlo. Uno lo aconseja, pero después hace lo que quiere”, agregó.

La situación llegó a un punto crítico. Parra contó que tuvo que pagar boletas de servicios por más de 136 mil pesos para evitar que le cortaran el gas y la luz. También relató escenas cotidianas que reflejan el abandono: “Viene todos los días a casa a ver si tengo algo para darle de comer. El otro día quería hacer papas fritas, le compré una bolsa y después las estaba haciendo adentro de un tarro de pintura”.

Incluso, en las últimas horas, el joven volvió a generar preocupación. “Fui temprano a verlo y ya se había ido hasta las vías, atrás del puente. Me dijo que se fue a pensar. Son situaciones que te angustian porque no sabés cómo ayudarlo más”, explicó.

Otro vecino, Juan Butrón, quien es jubilado de La Anónima, lo ayudó con gestiones ante ANSES, le consiguió una cama y lo acompañó al hospital para una junta médica. Sin embargo, el proceso no fue sencillo. “Nos dijeron que no es tan simple, que hay que reunir varios profesionales. Y nosotros no somos la familia, lo hacemos porque no podemos mirar para otro lado”, relató Parra.

La vivienda en precarias condiciones

La casa tiene todos sus ambientes vacíos y en su cocina apenas hay un colchón y algunos cacharros.

 

NoticiasNet concurrió haste el sitio y allí se pudieron ver las precarias condiciones en las que se encuentra "Carlitos", a quien le sacaron todos los muebles y electrodómesticos que tenía e incluso se siente que hay una pérdida de gas que hace el ambiente inaguantable. 

Luego, en la casa de Butrón, se mostró a este medio varios papeles recopilados, con alarmantes datos. En una de las fotocopias, se pueden observar movimientos bancarios sospechosos el mismo día que cobra su pensión por discapacidad. El último fue el 9 de marzo pasado, pero desde noviembre de 2025 que se han computado extracciones en el cajero automático y compras varias, entre ellas en una cafetería, en supermercados, en kioscos e incluso hay un reporte de un pasaje de colectivo por más de 100 mil pesos, que "Carlitos" dice desconocer. 

A ese cuadro de vulnerabilidad se suma una intervención judicial en marcha. Según consta en un expediente del Poder Judicial de Río Negro, se inició un proceso de capacidad en relación al joven, con la participación de la Defensoría de Menores e Incapaces y el área de Servicio Social.

En ese marco, se ordenó la intervención de organismos públicos y actores comunitarios para evaluar su situación y proponer estrategias de abordaje. Además, se fijó una audiencia para el 4 de marzo, donde se preveía una entrevista personal con “Carlitos”, con la presencia de equipos técnicos y su representación legal. Sin embargo, el joven desapareció esa mañana y nunca se pudo concretar la cita judicial. 

Parra y Butrón insistieron en la necesidad de que tenga un tutor legal, un psicólogo y un psiquiatra, para que puedan darle un abordaje integral, para que no se aprovechen de su pensión y que puedan llevar una vida con dignidad.

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