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06/03/2026

Un viaje al pasado: la historia de Julio Dupont y su Ford T rumbo a Ushuaia que pasó por Viedma

La travesía arrancó en su Algarrobo natal, de la mano de un grupo de amigos que lo sigue. Un recorrido lleno de emotividad que nació a partir de su abuela.
Con Julio Dupont al volante, todo el equipo que lo acompaña en El viaje de Haydée. Fotos: Vanesa Schwemmler
Con Julio Dupont al volante, todo el equipo que lo acompaña en El viaje de Haydée. Fotos: Vanesa Schwemmler

Desde Algarrobo, Partido de Villarino, Julio Dupont se propuso traer un pedazo de historia automotriz al presente. Amante de los autos antiguos, en este momento está llevando adelante un de sus mayores desafíos: llegar a Ushuaia a bordo de un Ford T modelo 24.

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En su camino, pasó por Patagones, por Viedma, donde charló con NoticiasNet. Contó que este amor nació desde que tiene uso de razón gracias a su abuelo. Él le contaba de lo que generó este vehículo en aquellos años, una verdadera revolución.  

Siempre supo que iba a tener un auto de esos para salir a recorrer las rutas argentinas, y así fue. Su abuela fue parte importante de esto que está cumpliendo, y por eso el vehículo se llama Haydée, que era el nombre de ella. Este proyecto es conocido en cada localidad por la que pasa como El viaje de Haydée. A través de las redes van compartiendo cada etapa.

—¿Cómo surgió este desafío de 2.300 kilómetros?

—Esto el apéndice de otro viaje de 7 años atrás, de 7.400 kilómetros en 45 días, que revivimos el raid que hace había hecho 100 años atrás y nadie lo había hecho desde entonces a esta parte, lo de revivirlo etapa por etapa. En esos 45 días de viaje me pasó algo muy loco, yo pensé que iba conocer localidades y lo que conocí fueron muchísimas historias de vida que me llegaron al corazón. Gente te tenía un Ford T, de su padre que compró, que anduvo, que se le rompió...historias que me encanta escuchar y compartir. Me apasiona y me llena el alma.

—¿Y cuál es tu historia con esto?

—Tengo una historia muy personal, el auto se llama Haydée, era mi abuela, que viajaba con su Ford T, y de ahí mi pasión. Cuando conté eso explotaron mis historias de vida. Llegué a mi casa un 15 de enero, feliz de ver a mis hijas, de ver a mis viejos después de 45 días, pero también con esa mezcla de sentimientos que es muy extraña de que se terminó. Se terminó eso de que yo me levanto y no sé a quién voy a conocer, quién me va a recibir, quién va a venir a sacarse una foto, quién me va a contar una historia de vida. Ese día a día sin guión es hermoso.

El paso del Ford T por Viedma. Fotos: Vanesa Schwemmler

 

—Ahora este desafío en el sur…

—Sí, aguanté un año. Fueron 365 días en lo que me explotó la cabeza pensando qué iba a hacer, y ahí pensamos en ir a Ushuaia porque es el lugar que nos queda. En vez de agarrar la Ruta 22 hicimos al revés, dimos hacia atrás, pasamos todo el Partido de Villarino con distintas historias de vida de mi lugar y que no habíamos pasado nunca con Haydée, y Viedma, Patagones, yo tengo muchos recuerdos. Yo de joven soñé con ser piloto y anduve de safarista acá, tengo al Turco Murat, la época de muchos pilotos del safari que iban por la zona de Algarrobo, tengo familia acá, entonces es normal que venga a Viedma, pero no es lo mismo venir con un auto moderno que venir con un Ford T, pasar el puente, que tengo imágenes con alguna casa de repuestos, que pasaba Fangio con la coupe TC y yo pasar hoy con este auto, unos recuerdos hermosos. 

—¿Los lugares de detención se van programando o depende de las necesidades?

—Sí, pero te cuento: tenemos un grupo de WhatsApp muy grande, con la gente que nos sigue, nuestra página, que nos encuentran en todas las redes sociales como: el viaje de Haydée, también tengo un grupo que se encarga de la logística, que se comunica con Turismo de los municipios y así vamos un paso adelante. Acá tenemos el recorrido establecido, puede variar algo, pero es la Ruta 3, nos desviamos a Camarones porque en la década del 50 y 60 se corrió la Doble Camarones, y nos están esperando. Además, la idea es, después de llegar a Ushuaia, la intención es pasar un poco la nieve ¿Hace cuánto que no ves un Ford T bajo la nieve? Una imagen que no se re borra nunca más

El otro Ford T que va de acompañante. Fotos: Vanesa Shwemmler

 

—¿Se dan las paradas con gente que los invita un asado, por ejemplo?

Sí, hay un tema de tiempos, pero sí. Por el tema de presupuesto, que depende de la cantidad de días por el tema filmación y de licencia de trabajo de los chicos, porque ellos trabajan, no son tan vagos como yo, que me dedico a pasear en Ford T. Pero el otro año fue muy loco porque era asado a la mañana, asado a la noche...Lo que tenemos acá son grandes distancias sin nada. En Santa Fe, en Córdoba, un pueblo cada 7, 10 kilómetros, acá no. Ver gente que te esperaba en la entrada con una bandera argentina, con una historia, fue hermoso. 

—¿Qué dice tu familia de todo esto?

Tengo dos hijas, ya cuando nacieron me conocieron así, ya saben que soy el loco de los autos antiguos, en el pueblo soy el junta cachivache, porquerías viejas, lo digo siempre y es la realidad. Quien quiera conocerme en Algarrobo no necesita la dirección, sino buscar donde están todos los autos viejos en la calle. Es mi forma de vivir, no es un personaje, yo soy así...siempre ando con esto (el Ford T), con Dodge 16...lo más nuevo que tengo es una coupe Chevy de los 70. Soy Enrique el antiguo, en blanco y negro todo el día, tengo un montón de sueños y tengo la suerte de tener un montón de amigos que me dan una gran mano para cumplirlos, eso es lo mejor que me voy a llevar de la vida.

—¿Tiene el motor original? ¿A qué velocidad van en la ruta?

—Está con toda la mecánica original del año 24, viajamos a un promedio de 60 kilómetros. En un auto moderno es muy poco, en esto es un montón, acorde al modelo.

 
 
 
 
 
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—¿Seda alguna situación con otros conductores por la velocidad en la ruta?

—Tengo solo afecto de la gente. Cuando salí tenía miedo al camionero por la velocidad, y el camionero es el que más me respeta. Me saludan, me tocan bocina, me dejan pasar filmándome para que le quede el video, a veces me los encuentro en las estaciones de servicio y me cuentan que me pasaron en tal ruta, en tal lugar. A los chicos también les llama la atención, te filman muchísimo. 

—¿Cuándo regresan a Algarrobo? 

—Tenemos unos días espectaculares, eso nos ayuda...Tenesmos que andar en 14, 15 días. Hacemos 200 y pico 300 kilómetros por día, es un muy buen promedio para los 2 mil y pico que tenemos. Si llueve un poco se anda igual, si llueve mucho, no. Y después andamos, salvo algún desperfecto mecánico o por salud. De todas maneras, llevamos otro motor, otro diferencial, otro radiador…Soy un histérico de los repuestos porque los puedo conseguir, pero no de un día para el otro. Si pasa algo se trabaja toda la noche y al otro día se sigue, pero se viene comportando muy bien. 

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