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05/03/2026

Una problemática que crece en silencio: cómo trabaja un espacio de contención en salud mental y adicciones

El coordinador del CISC, Maximiliano Pergamo, habló en profundidad con NoticiasNet sobre los desafíos que se plantean a diario.
El médico especialista en psiquiatría y salud mental, Maximiliano Pergamo. Foto: Vanesa Schwemmler
El médico especialista en psiquiatría y salud mental, Maximiliano Pergamo. Foto: Vanesa Schwemmler

El Centro de Integración Socio-Comunitario en Salud Mental y Adicciones Viedma (CISC) sigue trabajando en problemáticas de las que se habla poco, pero no dejan de crecer en silencio: el consumo problemático y salud mental. Cuestiones que muchas veces se esconden bajo la alfombra, cuando la visibilización se presenta como la mejor herramienta para abordarlo desde la raíz, concientizando.

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Este centro, que pertenece al servicio de Salud Mental del Hospital Zatti, se inauguró en 2010. En su momento pertenecía al municipio, Desarrollo Social y Salud, pero cuando se reglamentó la Ley de Salud Mental, en 2013, pasó a ser un programa exclusivamente del hospital.

NoticiasNet habló con el médico especialista en psiquiatría y salud mental, Maximiliano Pergamo, quien, además, es coordinador del CISC. “Nosotros tenemos como una mirada más integral, trabajamos desde la lógica de la reducción del daño y salud mental comunitaria. Tratamos de apuntar a la integridad del paciente, o sea la familia, en la red de contención”.

“Muchas veces puede que no haya familia, pero si una red, entonces tenemos espacios grupales tanto para el paciente como para la familia y a veces tenemos espacios de asesoramiento o de orientación. A veces vienen redes institucionales...de Senaf, Desarrollo, entonces también tenemos ese tipo de intercambios y trabajamos de esa manera”, explicó Pergamo.

El Centro de Integración Socio-Comunitario en Salud Mental y Adicciones Viedma. Fotos: Vanesa Schwemmler 

 

—¿Cómo es ese trabajo?

La ley de Salud Mental es salud mental y consumos problemáticos. Salud Mental debe articular las dos cosas, lo que pasa es que Viedma en particular tiene un dispositivo especifico, que es el CISC, que aborda consumos problemáticos. En la provincia, los consumos problemáticos los aborda Salud Mental dentro de sus dispositivos y acá, si bien todos trabajamos consumos problemáticos, tenemos un dispositivo específico para abordar la parte más compleja.

—¿Es un tema que viene creciendo?

—Sí. Lo que pasa es, primero que se está haciendo más visible. Segundo, que se está hablando más y dentro del hablar más pareciera como que aumenta la demanda. Entonces, dentro de aumenta la demanda aparece la política versus quienes trabajamos. Entonces, la política demanda acciones y nosotros tenemos que hacer el trabajo. El problema es que lo que instalan como respuesta es la abstinencia, como parte del mecanismo de intervención. Y nosotros entendemos que la abstinencia es una parte, la funcionalidad de tu vida cotidiana, es un círculo. Entonces tenés que recuperar los vínculos, los afectos, tu laburo, retomar la escuela, cosas que uno va como perdiendo y obviamente que la abstinencia es parte, pero no es el todo

—Se requiere de todo un acompañamiento que va más allá…

—Además, que tengas un dispositivo especifico no es la solución. O una internación en una comunidad terapéutica tampoco es la solución, porque la persona vuelve en algún momento y de nuevo lo mismo. Pasa que las comunidades tienen sus factores de riesgo y sus factores de protección conviviendo al mismo tiempo. La idea es aprender a convivir en los dos polos. 

El médico especialista en psiquiatría y salud mental, Maximiliano Pergamo. Fotos: Vanesa Schwemmler

 

—¿El consumo problemático se da porque viene de familia, de generación en generación?

No, no siempre. Hay como un falso estereotipo...siempre, obviamente, hay factores de riesgosidad. Si hay vulnerabilidades sociales las posibilidades de un aumento del consumo es mucho más posible. Pero hay familias constituidas, donde no hay carencias de ningún tipo y la problemática está igual. En realidad, la vulnerabilidad es gen-ambiente. Una parte que puede ser genética, que no quiere decir heredada, sino con la predisposición y también tiene que ver el ambiente. Y el ambiente no es solamente la familia, sino el ambiente en el que nos movemos.

—¿Es algo que se da mayormente en adolescente o no tiene que ver la edad?

—Sí, se está viendo que cada vez más jóvenes tienen problemáticas, en donde hoy vemos una sociedad de consumo por fuera de lo que son sustancias. Juegos, pantallas, pornografía, todo va en aumento y pareciera como que la cocaína y la marihuana tienen el cartel luminoso, pero no ven a los pibes que están apostando o mirando...Hay una cosa que todavía está debajo de la alfombra y que están saliendo y también tenemos que ver qué hacemos. No solamente cambia el contexto de las formas de consumo, sino que también nos interpela a nosotros en cómo vamos a intervenir. No solamente no interpela a nosotros sino como comunidad en general, ya sea como familias, como sistema educativo, sistemas sociales, medios de comunicación, cada uno desde su lugar.

—¿El paciente viene por voluntad propia o por instituciones o la familia?

—Un poco y un poco. La puerta de entrada es como muy amplia. Tenés la persona que viene porque en algún momento, como una fractura en el vínculo entre la sustancia o el objeto que consumas o el objeto que consumas, en esa relación de luna de miel en un momento se rompe y eso que yo pensaba que lo manejaba ya no y necesito ayuda. Ahí vienen, lo que pasa que ahí ya hubo una trayectoria de consumo... A veces vienen por algún tipo de obligación, porque hay un ultimátum familiar, matrimonial, laboral o también judicial. Hay situaciones que están judicializadas, a veces por Senaf, cuando hay alguna medida proteccional, parte de esa medida, los padres tienen que hacer algún tipo de tratamiento, también por alguna intervención por guardia, es muy amplia la forma de intervenir.

El CISC funciona en JJ Biedma 144

 

—Seguramente te encontrás con todo tipo de reacciones, sobre todo el que no viene de manera voluntaria.

Nosotros hablamos de fases, de procesos de cambios. Hay gente que viene en una etapa de precontemplación, en donde en esa etapa no visibiliza el problema. Sienten que están porque en realidad lo obligaron a estar acá, pero que en realidad el problema lo tiene el otro. Vengo para bajar la intensidad en casa, nada más. Después hay otra que es contemplación, que es como que entienden que algo tienen que hacer, pero que todavía no están preparados como para hacer un cambio. Es el que ya le pone un poco más de cuerpo a eso que le pasa. Después hay una fase de acción donde ya se preparan para hacer algún tipo de movimiento que no siempre va directo a la abstinencia y ahí es donde nosotros trabajamos en objetivos. Objetivos concretos y puntuales, que podemos ir trabajando semanales, mensuales, a corto, mediano y largo plazo, donde se trabajan etapas de motivación, de cambios, la persona se va incentivando y cada logro es como que va subiendo escalones y se va haciendo una transición positiva.

—¿Qué otras situaciones se encuentran?

—Estamos incorporado otros espacios, porque vemos que no solamente es el consumo, sino también soledad como síntoma. Hay muchas personas que en parte el consumo los está llevando al aislamiento y el aislamiento al sentimiento de soledad y esa soledad los lleva como a girar la puerta, en aumentar el consumo y estamos viendo de construir un espacio social. Estamos en ese plano de creación, también explicarle a la población qué es esto del consumo problemático, qué es esto de consumir sustancias, esto de las pantallas, dar un poco más de charlas informativas, así que vinimos con el proceso de construir. La lógica de riesgo y daño es informar. Cuando más información tenés de las cosas mayor capacidad tenés de tomar decisiones libres, donde vos sabes los costos y beneficios. Generalmente acá son más costos que beneficios.

—¿Cómo se puede acercar la gente? 

Vienen (JJ Biedma 144), piden un turno, nosotros les damos un espacio de orientación a la demanda. De ahí les explicamos cómo funcionamos y vemos si dentro de ese espacio necesitan un espacio grupal o hacer una articulación con algún centro de salud, o consulta individual, alguna consulta con psiquiatría, que en ese caso estaría yo, y vemos cómo articulamos. 

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