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TENSIÓN EN EL CONGRESO

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25/02/2026

Megaoperativo en la marcha de los jubilados: vallas, camiones hidrantes y muchos efectivos

El Gobierno de Javier Milei desplegó un megaoperativo de seguridad en las inmediaciones del Congreso de la Nación, en el marco de una nueva marcha de jubilados.

El Congreso de la Nación Argentina vuelve a ser el epicentro de tensiones sociales, mientras el Gobierno de Javier Milei despliega un operativo de seguridad en respuesta a la esperada movilización de grupos de jubilados. Estos manifestantes se han conformado en un frente de resistencia contra el ajuste económico, exigiendo mejores condiciones y aumento en sus haberes.

Desde tempranas horas de la mañana, un gran número de efectivos de seguridad, liderados por instrucciones de la ministra Alejandra Monteoliva, instalaron un esquema de protección alrededor del Congreso. Vallas metálicas ahora cercan las icónicas calles Rivadavia e Hipólito Yrigoyen, transformándolas en zonas exclusivas para el presidente y su comitiva. Al unísono, la Prefectura Naval se ha posicionado sobre la avenida Entre Ríos, asegurando que la manifestación permanezca bajo control.

La causa estalla no solo por razones económicas. En medio de un contexto laboral incertidumbre por el inminente debate de la Reforma Laboral, los jubilados se han convertido una vez más en un símbolo de lucha pacífica. Los estragos económicos son notorios y han dejado una marca profunda en la percepción social; flagela más cuando las tarifas suben mientras los ingresos se estancan.

Este deleito social se enfrenta, además, a la disuasión perenne de camiones hidrantes y un escuadrón dispuesto a mantener el orden, aunque los manifestantes continúan el ritual semanal en la emblemática Plaza del Congreso. Mientras tanto, la reunión de la CGT en el UPCN será crucial para delinear la posición que tomará el movimiento sindical ante los proyectos de modernización laboral. Los actores sindicales, encontrándose en su nudo crítico, se alistan contra lo que consideran un avasallamiento de derechos.

Con cada paso de la marcha de jubilados sobre la capital, resuena el eco de una sociedad demandando dignidad, estableciendo una escena donde la política y la necesidad urgen por dialogar, por sobre todas las diferencias ideológicas que parecen jerarquizar las decisiones gubernamentales. Al margen de cualquier medida de seguridad, los rostros actuales en la plaza han demostrado que su propósito cobija algo más que consignas efímeras: alimenta la determinación de quienes se niegan a ser invisibilizados.