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PERFIL

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06/02/2026

Qué fue de la vida de Soledad, la hija de Jorge Guinzburg que eligió el bajo perfil

Mientras el apellido Guinzburg sigue ligado al espectáculo, la hermana de Malena vive lejos de los flashes.

No heredó el micrófono ni buscó el escenario. Mientras el legado de Jorge Guinzburg seguía vivo en la memoria colectiva, Soledad Guinzburg eligió desaparecer del radar público y apostar por una vida completamente distinta, marcada por la intimidad y el bajo perfil. Muy diferente del camino que siguió su hermana Malena, quien siempre trabajó en los medios ligada al humor, como su papá.

Psicóloga de profesión, Soledad vive desde hace varios años en Barcelona, donde se instaló junto a su marido, Andrés Trebliner, y sus dos hijos adolescentes. La mudanza no respondió a una oportunidad laboral puntual ni a un proyecto profesional específico, sino a una decisión profundamente ligada al cuidado familiar y emocional.

La razón de ese cambio quedó expuesta en boca de su hermana  Malena en una entrevista con Teleshow, que brindó en diciembre de 2025. “Se fueron por el miedo que les daba criar a dos adolescentes en este país al que no consideraban demasiado seguro”, explicó la humorista que desde hace años brilla en unipersonales y  el espectáculo Las chicas de la culpa, dando cuenta del contexto que impulsó la partida.

La distancia, sin embargo, no fue sencilla de atravesar. En la misma charla, Malena reconoció el impacto emocional que tuvo la ausencia de su hermana y de sus sobrinos en la vida cotidiana. “Me angustió mucho su ausencia. Fue un garrón tenerla lejos, a ella y a mis dos sobrinos. Los extrañé muchísimo”, confesó.

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Desde siempre, Soledad fue la más reservada de las dos hijas de Jorge Guinzburg y Dora Beatriz Ryng. Mientras su padre y su hermana menor desarrollaban carreras vinculadas al humor, los medios y la exposición pública, ella eligió un camino completamente distinto, más introspectivo y ligado a la formación académica.

Su recorrido profesional comenzó en el mundo del arte: es profesora de Bellas Artes. Con el tiempo, su vocación viró hacia la psicología, disciplina que terminó de definir su perfil laboral y su forma de vincularse con los demás, siempre desde un lugar de escucha y acompañamiento.

Lejos de las cámaras y también de las redes sociales, Soledad consolidó una vida atravesada por la privacidad. Instalados en España, ella y su familia mantienen un perfil bajísimo, priorizando el día a día, el crecimiento de sus hijos y una rutina alejada de la exposición mediática.

Así, mientras el apellido Guinzburg continúa asociado a la televisión y al humor argentino, Soledad construyó su propia identidad lejos de los flashes, demostrando que, a veces, la decisión más potente es elegir el silencio.

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