Publicidad
 

FISCALIDAD

|
30/01/2026

Monotributo: ¿cómo se hace la recategorización si los parámetros responden a distintas escalas?

El pequeño contribuyente adherido al Régimen Simplificado (monotributo) se encuentra actualmente en el servicio de la página de ARCA con un método simplificado para su recategorización.

En el intrincado mundo de la recategorización del monotributo en Argentina, los pequeños contribuyentes se enfrentan a un desafío significativo. La Administración de Ingresos Públicos (ARCA) ha implementado un método simplificado basado en los ingresos brutos devengados anuales para ayudar a estos contribuyentes a mantenerse al día con sus obligaciones fiscales. Sin embargo, esta simplificación no es tan directa como podría parecer. La clave para entender esto radica en la diversidad de parámetros que rigen el proceso de recategorización.

Lee también: Devolución dólar tarjeta: paso a paso, cómo pedir el reintegro a ARCA

Para contextualizar, el régimen simplificado del monotributo en Argentina permite a los pequeños contribuyentes inscribirse en un esquema fiscal que simplifica sus obligaciones tributarias. No obstante, la recategorización, un proceso necesario para asegurarse de que la categoría fiscal de un contribuyente sea acorde a sus ingresos y otras métricas, supone un reto debido a los múltiples valores a considerar.

Aunque el ingreso devengado es un parámetro crucial, la normativa exige evaluar todos los parámetros establecidos. Estos incluyen no solo los ingresos anuales, sino también los alquileres devengados, la energía consumida, la superficie afectada por la actividad y hasta el precio máximo permitido para la venta de bienes muebles. En este entramado, surgen complicaciones cuando los valores individuales apuntan a diferentes categorías fiscales.

La verdadera complejidad se manifiesta cuando estos parámetros no coinciden en la misma escala. En tales casos, la normatividad exige que el contribuyente adopte la categoría que responda al parámetro de mayor escala. Por ejemplo, un contribuyente puede tener ingresos brutos que lo sitúan cómodamente en la categoría C, pero si su superficie de actividad excede los límites permitidos para esa categoría, se ve obligado a recategorizarse en una categoría superior que acomode dicha superficie.

Esta situación resalta la importancia de una evaluación cuidadosa. Los contribuyentes deben ser conscientes de que todos los parámetros son decisivos. Ignorar cualquiera de ellos podría resultar en una recategorización incorrecta, con implicaciones fiscales adversas. Por lo tanto, el proceso de categorización y recategorización exige que los monotributistas mantengan un registro detallado y actualizado de todos estos parámetros, garantizando así que su recategorización se realice correctamente y conforme a lo estipulado por la normativa vigente.