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20/01/2026

Crímenes de época: así se cubrió el asesinato de Rubén Stribing que conmovió a Patagones hace 20 años

Su homicida apareció muerto en Chaco en los primeros días de enero de 2026 y el caso volvió a abrir una herida en la comunidad.
La tapa principal de Noticias de la Costa del 20 de marzo de 2005, un día después del crimen.
La tapa principal de Noticias de la Costa del 20 de marzo de 2005, un día después del crimen.

El sábado 19 de marzo de 2005 el pueblo de Patagones se convulsionó, por el asesinato del conocido comerciante Rubén Stribing. Pasaron más de 20 años, pero su homicida, Edgardo Rafael Gilardi, apareció muerto en la provincia del Chaco en días recientes y el caso volvió a resonar en la Comarca. 

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El 12 de enero pasado, el cuerpo del autor del homicidio apareció flotando en el río Paraná, en cercanías de Puerto Vilelas de la provincia chaqueña. Por circunstancias aun no establecidas, el individuo de 51 años que mató a Stribing cuando tenía 30, terminó sin vida en el agua. 

En los archivos de Noticias de la Costa aparecen las distintas crónicas de época en páginas negras. Allí se contó que Gilardi ingresó al comercio "El Fortín", armado con un pistolón calibre 22 y con un cuchillo que llevaban ocultos entre sus ropas. Luego de decir unas palabras, comenzó a disparar e hirió a Pablo Arizcuren, un empleado del lugar. El atacante después se encontró con Stribing, sobre quien descargó toda su furia. Tras impactarle un tiro, extrajo un cuchillo de 27 centímetros con el que le provocó un profundo corte a la altura del cuello, para finalmente rematarlo con seis puñaladas más. 

La tragedia sacudió con fuerza a Patagones, porque ocurrió a menos de seis meses de la masacre escolar en el Colegio Islas Malvinas (del 28 de septiembre de 2004 que tuvo como autor a Junior Solich). El asesinato de Stribing fue alrededor de las 10:30 horas, en la propiedad ubicada entre el boulevard Moreno y la calle Belgrano. 

Gilardi fue hasta el negocio en una camioneta Suzuki Grand Vitara, fue a comprar un freno para caballos y se lo notó bastante nervioso una hora y media antes. Luego volvió armado y gritó "Yo te voy a enseñar", tras lo cual ocasionó una ráfaga de disparos y quedó un baño de sangre. 

Según los forenses, las puñaladas contra su víctima fatal fueron cuando ya se encontraba vencido en el piso, por lo que hubo alevosía. Después, salió de la casa comercial empapado de sangre y haciendo alaridos, pero nunca intentó escaparse. 

Al principio, ningún investigador lograba descifrar cuál fue el móvil del crimen, ya que no se conocía ninguna disputa previa entre la víctima y el victimario, pero en los sucesivos meses se logró comprobar que Gilardi sufrió un brote psiquiátrico y se lo declaró inimputable. Al igual que Stribing, Gilardi pertenecía a una familia tradicional de Patagones, pero un año antes intentó quitarse la vida aplicándose una puñalada en el abdomen, tras lo cual escapó y se refugió en un campo, de donde fue rescatado y asistido médicamente. Por este antecedente, había recibido asistencia psiquiátrica. 

El mensaje que nunca se entendió 

Tras su brote de furia y de haber consumado el asesinato, Gilardi es recordado por una acción inexplicable, tanto como su crimen, que nunca pudo ser explicada a ciencia cierta: un mensaje sobre un cristal.

En este marco, no dejó de llamar la atención el especial interés que pusieron los expertos del Gabinete Científico en unas manchas de sangre de la víctima que quedaron impresas en la puerta de acceso al local comercial. A simple vista no indicaban mucho, pero en un diálogo que mantuvieron dos expertos mientras las analizaban se pudo escuchar que hablaban de dos letras y de un signo. Eran una "V" y una "I", sobre una flecha que supuestamente indicaba hacia la derecha.

Más aún impresionó cuando señalaron la camioneta Chevrolet Blazer de Stribing, en cuyo cristal también había quedado un rastro sanguíneo. También se pudo oír que ambas manchas intentaron encontrarles un patrón, como si el agresor hubiera querido dejar un mensaje. 

En una crónica días después, se agregó que el crimen no tuvo ninguna línea de deuda de dinero ni de disputa de índole pasional y se lo comparó con el caso de "Junior". En el calabozo de la comisaría local, el homicida se mantuvo tranquilo en un ambiente de 4x4. 

Visiblemente ensangrentado, con moretones y escoriaciones en todo el cuerpo y con una mano cortada, Gilardo colaboró totalmente durante una hora con las pericias psiquiátricas que se le tomaron. Se mostró amable con todas las peticiones y dijo que era consciente de lo que había hecho. Además, agregó que "conocía a la familia Stribing", pero no amplió detalles.

Finalmente, se lo declaró inimputable y el asesinato terminó con una sensación de impunidad. 

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