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FÚTBOL

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08/01/2026

La AFA pondrá a Boca y River los domingos y llena de horarios laborales el Apertura

En un año atravesado por el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México, el armado del calendario parece responder a una doble lógica que excede lo deportivo y deja en segundo plano la realidad cotidiana de los socios que sostienen el espectáculo.

La disposición del calendario del Torneo Apertura 2026 ha generado un gran revuelo entre hinchas y clubes de fútbol debido a los polémicos horarios en los que se celebrarán los encuentros. Con miras al próximo Mundial en Estados Unidos, Canadá y México, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) priorizó a Boca Juniors y River Plate, asignándoles los codiciados partidos en domingos, provocando incómodidad entre otras instituciones, obligadas a competir en horarios laborales.

El riguroso ajuste del calendario, necesario para concluir el torneo antes de iniciarse la competencia mundialista, acarrea programaciones que descontentan a fanáticos. Más de la mitad de los encuentros se disputarán entre lunes y viernes antes de las 20:00 horas, saturando el horario común de trabajo, hecho que ha causado multitud de críticas. Hinchas y socios encuentran complicada su asistencia a partidos, los cuales contribuyen con ingresos cruciales para cada club.

Dentro de este panorama un tanto atípico, no es de extrañar que clubes como Racing, Independiente y San Lorenzo hayan expresado su molestia por no jugar los fines de semana en condiciones favorables. Racing enfrenta un calendario particularmente conflictivo al no tener ningún partido de local en domingo en las primeras jornadas, con su debut en casa programado para un día y horario laboral.

Más allá de perjudicar la experiencia del hincha, las decisiones parecen beneficiar las necesidades televisivas sobre el bien general del deporte. La olla de presión creada por estos horarios se suma al contexto institucional altamente sensitivo en el que se encuentra la AFA bajo la lupa por presuntas irregularidades financieras. Investigaciones sobre el manejo opaco de fondos y contratos persiguen a los dirigentes, justo en el año en que el fútbol nacional está en el ojo del huracán debido a su reciente gloria y proximidad con el Mundial.