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26/12/2025

Un padre tuvo impedimento de contacto y pidió auxilio a la justicia

Se trata de un caso de obstrucción de vínculo para acceder a sus hijos. Un juzgado de Familia intervino ante la presentación de una medida cautelar al denunciar incumplimientos de la madre. ¿Cómo se definió?.
El expediente ingreso por la mesa de entradas de los juzgados de Familia. Foto archivo.
El expediente ingreso por la mesa de entradas de los juzgados de Familia. Foto archivo.

Este año, la Unidad Procesal Nº 5 de Familia, a cargo de la jueza Ana Carolina Scoccia tuvo que zanjar diferencias entre una pareja por la disputa de sus hijos, muy menores de edad, en un contexto que dejó al desnudo un bloqueo de vínculos por parte de la madre y alguna que otro problema de manipulación.

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La pareja inició una relación en una ciudad santacruceña y luego se trasladó a esta capital con los pequeños, y aquí empezaron los desencuentros, las idas y venida. Al final, el 13 de marzo pasado, el hombre radicado en el sur decidió presentar ante la magistrada una medida cautelar contra la progenitora.

La intención fue modificar el sistema de cuidado personal de los niños radicados en Viedma, donde concurren a una escuela primaria, basándose en el Código Procesal de Familia en virtud de una serie de incumplimientos por parte de la madre, que ella rechazó en varias audiencias.

El padre puso como ejemplo que la relación de pareja se tornó conflictiva debido a diferencias en los criterios de crianza de sus hijos, situación que se agravó cuando quedó desempleado y a raíz del consumo problemático atribuido a la accionada, razón por la que puso fin a la relación de pareja.

Indicó que, en dicho contexto, la mujer lo denunció por hechos de violencia familiar, dictándose una medida de protección a favor de aquélla, que lo obligaron a abandonar el hogar familiar volviendo al sur, aunque con un régimen de visitas. Por caso, en ese espacio –denunció- que se reencontró con sus hijos en malas condiciones de higiene, con vestimenta inadecuada, ausencias escolares y bajo peso.

La pareja volvió a unirse residiendo nuevamente en el sur, pero la convivencia duró poco. La mujer volvió a Viedma y recuperó a sus hijos mediante una orden judicial acordando un sistema de comunicación. Sin embargo, la madre obstruía el contacto y sólo permitía video llamadas a cambio de dinero.

En nueva visita en diciembre del año pasado, el hombre volvió a detectar –en base a testimonios de vecinos- un estado de abandono y que los chicos permanecían solos en la vía pública hasta altas horas de la noche.

Con esos antecedentes se sucedieron audiencias, la mujer se defendió alegando que siempre se ocupó de sus hijos negando el abandono, pero algunos testimonios en el marco de la comunidad escolar sobre el estado de indefensión de los chicos, dejó muchos argumentos a la magistrada teniendo enfrente la biblioteca del Código Civil y Comercial de la Nación.

Qué explicaron en la escuela

Por caso, influyó la referencia de la directora del establecimiento donde concurren los chicos sobre que asistieron irregularmente a clases, incluyendo talleres. También contó de una disputa que tuvieron con la madre por haber dado un boletín al padre en un viaje. “Se le solicitó que no vuelva a enviar mensajes a las docentes, contexto en el que aquélla insultó a un grupo docente y se opuso a firmar un acta de reunión y que a partir de allí, el vínculo con la progenitora se volvió distante·”, sentenció.

La suerte quedó echada

Scoccia también se basó en un dictamen de la Defensoría de Menores para señalar a la mujer que “evidenció una obstaculización reiterada del vínculo paterno-filial, de este modo se encuentra debidamente acreditado en el expediente que la progenitora ha incurrido en conductas persistentes de obstaculización del contacto de los niños con su padre, las cuales no lograron revertirse pese a las reiteradas intimaciones formuladas por la judicatura”.

Insistió en que con la prueba producida, la mujer tuvo conductas negligentes respecto al cuidado de los niños (en lo que hace a no informarse sobre la obligatoriedad de la doble jornada escolar, no colaborar con lo que desde la escuela le sugieren, dejarlos sin supervisión de un adulto mientras concurre a trabajar o disfruta de tiempo de esparcimiento  que quizá inconscientemente o por falta de una red de apoyo generaron circunstancias que bastan para acoger la pretensión del señor”, por lo tanto,  el lunes pasado, la jueza hizo lugar otorgando la guarda al padre quien, desde hoy, se hará cargo de sus hijos residiendo en la ciudad del sur por espacio de seis meses.

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