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19/12/2025

A 24 años del estallido social de 2001: cómo se vivieron aquellos días en Viedma

En diciembre de 2001, el país atravesó la crisis social, económica y política más profunda desde el retorno de la democracia.
Protestas sociales y graves incidentes frente a un supermercado de la ciudad. (FOTO ILUSTRATIVA).
Protestas sociales y graves incidentes frente a un supermercado de la ciudad. (FOTO ILUSTRATIVA).

La crisis social, económica, política e institucional que sacudió a la Argentina en diciembre de 2001 cumple este año 24 años. Aunque su epicentro estuvo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, el conflicto se extendió a todo el país y tuvo también su impacto en Viedma, donde aquellos días marcaron un punto de inflexión en la vida social y política local.

En ese momento, la provincia de Río Negro era gobernada por Pablo Verani, quien había asumido en 1999 tras imponerse en las elecciones como candidato de la Alianza, el mismo espacio político que llevó a Fernando de la Rúa a la Presidencia de la Nación.

En Viedma, en cambio, ese triunfo no se replicó: producto de las divisiones políticas de entonces, con sectores del radicalismo enfrentados, la intendencia quedó en manos del Justicialismo, con Gustavo Costanzo al frente del Municipio desde 1999.

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Ese escenario político se desarrollaba en medio de una crisis económica de alcance nacional, con creciente desocupación, caída del consumo y un deterioro acelerado de las condiciones de vida

Como ciudad capital, Viedma fue durante ese período sede de numerosas protestas, reclamos y movilizaciones vinculadas a la situación social que atravesaba la provincia y el país.

El miércoles 19 de diciembre de 2001, mientras en Buenos Aires comenzaban a registrarse graves incidentes y se multiplicaban las protestas, la capital rionegrina aún mantenía un clima de relativa calma.

La jornada transcurrió bajo un intenso calor y, tras el decreto del estado de sitio dispuesto por el gobierno nacional esa misma tarde, gran parte de la población optó por permanecer en sus hogares, siguiendo por televisión el desarrollo de los acontecimientos. Esa noche, a diferencia de lo habitual, la costanera no fue un punto de encuentro para los vecinos.

Las primeras manifestaciones y el histórico cacerolazo que se desarrollaban en la Plaza de Mayo y en la Plaza del Congreso anticipaban un escenario que, pocas horas después, también tendría consecuencias en el interior del país.

La situación cambió de manera abrupta el jueves 20 de diciembre. Con la crisis social ya expuesta y tras la renuncia del presidente De la Rúa, organizaciones sociales y sectores de desocupados se movilizaron en Viedma hacia supermercados de la ciudad con el objetivo de recibir cajas de alimentos, en un contexto marcado por la proximidad de las fiestas de Navidad y Año Nuevo.

Los hechos más graves se registraron frente a la sede del supermercado La Anónima, ubicada en la intersección de O’Higgins y Álvaro Barros. En aquel entonces, el edificio presentaba una estructura más reducida que la actual, y la particularidad de contar, en las inmediaciones, con una planta de gas, lo que incrementaba los riesgos ante cualquier episodio de violencia.

La entrega de una cantidad insuficiente de bolsones de comida, sumada a desorganizaciones y a la tensión acumulada por la crisis, derivó en incidentes y en un intento de saqueo del local. La respuesta fue la intervención del entonces grupo BORA, la brigada de choque de la Policía de Río Negro, que reprimió la protesta con balas de goma y gases lacrimógenos. Hubo personas heridas tanto entre los manifestantes como entre efectivos policiales.

Durante los hechos, intentaron mediar la entonces defensora del Pueblo, Nilda Nervi de Belloso, y el dirigente social Eduardo “Bachi” Chironi, en un intento por contener la situación y evitar una escalada mayor de violencia.

La jornada concluyó con una tensa calma, similar a la que caracterizó los días posteriores de diciembre de 2001. En Viedma no se produjeron cambios institucionales inmediatos ni en el municipio ni en la provincia, pero aquellos episodios marcaron un antes y un después para la ciudad, en el marco de una crisis que atravesó de manera profunda el entramado social y político de la comunidad. 

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