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13/12/2025

Luciana Ruíz Sartor, una vida ligada al agua: “Es mi medio, donde me siento más cómoda”

Pasión, disciplina y raíces son las tres palabras que definen a esta viedmense de pura cepa. Una joven con historia en la comarca, pero también a nivel nacional, al representar al país en un Mundial.
Luciana Sartor Ruíz, en una de sus tardes en el río como guardavidas (Foto: Vanesa Schwemmler)
Luciana Sartor Ruíz, en una de sus tardes en el río como guardavidas (Foto: Vanesa Schwemmler)

La comarca está llena de historias de vida, y una de ellas tiene a Luciana Ruíz Sartor como protagonista. Una hija de Viedma, que desde muy chiquita encontró en el río Negro su lugar en el mundo, su estilo de vida.

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Proveniente de una familia conocida de la ciudad, ella sigue escribiendo su propia historia, a base de pasiones que le llenan el alma y se entrelazan entre sí. El deporte propiamente dicho, hobbies y su trabajo, todo tiene una relación.

Luciana representó al país como parte de la Selección Argentina de Salvamiento Deportivo. En 2024 fue parte de la delegación que compitió en el Mundial de Australia. Con la amabilidad que la caracteriza, atendió a NoticiasNet, y habló de esto, su estilo de vida, y sueños que persigue.

Consultada sobre cómo complementa todas sus actividades, que van desde el salvamiento deportivo, sus trabajos como nutricionista y guardavidas, dijo: “Depende mucho del objetivo del momento. El año pasado, cuando me estaba preparando para el Mundial, la prioridad era el entrenamiento, sabiendo que ese esfuerzo me iba a favorecer también en la temporada de verano. Este último año le dediqué más tiempo a mi profesión como nutricionista, y para el próximo mi propósito es profundizar aún más en ese desarrollo profesional y en mi formación continua”.

Luciana Ruíz Sartor en el Mundial de Australia 2024 (Foto: álbum personal)

 

—Claramente es un estilo de vida ¿Es algo que elegiste o simplemente se fue dando?

—Fue algo que se fue dando de manera bastante natural. Soy nadadora desde los 8 años y estudié nutrición pensando en dedicarme a la nutrición deportiva, aunque en la carrera fui descubriendo otras áreas que también me interesaban mucho. Cuando me recibí, comencé la escuela de guardavidas en Patagones. En mi familia hay varios guardavidas, mis primos Flor y Santi fueron quienes más me inspiraron. Conocí el salvamento gracias a Flor, que también es mundialista, y mientras hacía la escuela en 2022, Javi (Nieva), el capitán de Aguas, me motivó a empezar. Compartir el deporte con mi primo y con mis amigos fue clave para que me enganchara.

—¿Qué significa el agua para vos? ¿Hay diferencias entre el río y el mar, más allá de las obvias?

Siempre digo que el agua es mi medio, donde me siento más cómoda. Pero el salvamento también me sacó de esa zona de confort, sobre todo porque tuve que empezar a correr, y con el tiempo aprendí a disfrutar otras actividades más allá de nadar. Todavía no tuve la oportunidad de trabajar en el mar, pero sí de competir, y la diferencia principal es lo cambiante que es. El mar exige aprender a leer sus condiciones, entenderlo y respetarlo. Eso solo se logra con mucha observación y con horas de práctica adentro del agua.

—Tenés tu lugarcito en el río, una historia que se remonta a tu familia, ¿de qué se trata?

Mis abuelos van desde siempre a la playa Barco Hundido, que casualmente fue la primera playa en la que trabajé como guardavidas. Pasaron toda la vida yendo al mismo árbol, y mucha gente la conoce como “Playita Antonio” en honor a mi abuelo. Cuando me recibí, mi familia me regaló un árbol para plantar en ese mismo lugar.

Luciana Ruíz Sartor (Foto: álbum personal)

 

—Un significado especial…

—Esa playa representa para mí la unión y es un espacio que siempre me conecta con mi familia paterna.

—Teniendo en cuenta que sos especialista en alimentación, ¿cambia en períodos de entrenamiento intenso a cuando estas de descanso o entrenando menos?

—Sí, cambia, aunque la alimentación para mí es parte de un estilo de vida sostenido. Lo que varía principalmente es el volumen de comida, especialmente en etapas de mayor carga de entrenamiento.

—¿Comes de todo o seguís alguna línea de alimentación?

Llevo una alimentación ovolactovegetariana, basada en plantas, y dentro de ese marco consumo de todo. Es en el área que estoy especializada como nutri.

—¿Desde cuándo llevas adelante ese tipo de alimentación y cómo la conociste?

—Desde hace 7 años aproximadamente, en algún momento no consumí derivados animales, tampoco productos como huevo y lácteos, pero actualmente sí. Mientras estudiaba nutrición conocí que había un posgrado de alimentación vegetariana en la UNLP (Universidad Nacional de La Plata) y me puse a estudiar lo que difundían los docentes de ese curso, y a leer información al respecto y me resonó, sentía que era algo que iba conmigo y con las cosas que me importan, cuando terminé la carrera tuve la suerte de poder hacer ese mismo posgrado.

—Un cambio rotundo…

—Las personas se hacen vegetarianas por muchas razones personales, por empatía hacia los animales, por ejemplo, pero hay algunas que incluso están comprobadas científicamente. Las dietas a base de plantas bien planificadas son mas sustentables, o sea tienen menor impacto en el ambiente, y nos protegen de enfermedades como las cardiovasculares, la diabetes, algunos tipos de canceres.

Luciana Ruíz Sartor en una de sus tantas postales cerca del agua (Foto: álbum personal)

 

—¿Qué te motivó a empezar en el salvamento deportivo?

—Arranqué motivada por Javi y porque sabía que tenía una buena base de natación que me iba a ayudar a adaptarme, y cuando llegó el verano me enamoré de la tabla.

—Para el que no conoce, ¿de qué se trata?

—El salvamento es el deporte de los guardavidas, lo llamamos el deporte que salva vidas. Tiene dos ramas: indoor y outdoor. El indoor se compite en pileta y utiliza elementos como el suncho, las aletas y los maniquíes, que simulan víctimas. El outdoor incluye pruebas de arena y de agua, con carreras de nado, tabla y surfski, además de pruebas grupales que simulan rescates reales.

—Representaste al país en un Mundial, me imagino que es un recuerdo que queda de por vida…

—Tuve el honor de representar al país a los 27 años. Hoy tengo 28 y, aunque en este momento no tengo un objetivo competitivo a corto plazo, me encantaría volver a formar parte de la selección. Y si no es en la categoría open, seguramente me vean en el Mundial Máster, que también tiene un nivel excelente.

—Cómo guardavidas, ¿recordás alguna situación desafiante que has tenido que enfrentar en el agua?

—Esta es mi segunda temporada y, por suerte (y gracias al buen trabajo de prevención en equipo) todavía no tuve que intervenir en rescates complejos. En lo personal, entrenar o competir en un mar muy grande ya es un desafío en sí mismo.

 

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