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MATRIMONIO

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28/11/2025

Por qué la familia de Soledad Pastorutti rechazó a Jeremías, su esposo: “Salí corriendo”

La historia detrás del Soledad Pastorutti: el motivo por el que su familia rechazó a Jeremías

Soledad Pastorutti, renombrada en el mundo del folklore argentino, ha compartido su vida con Jeremías Audoglio durante casi dos décadas. Sin embargo, el camino al consagrarse como pareja no fue de color de rosas al principio. En una reciente entrevista, Sole reveló que la llegada de su futuro esposo no fue bien vista por su familia. Jeremías, por aquel entonces un joven arquitecto en ciernes, no despertó la simpatía inmediata de los padres de Soledad en sus primeras interacciones.

El escenario de estos inicios no fue otro que su pueblo natal de Arequito, donde ambos coincidieron estudiando en una escuela secundaria nocturna. Desde el primer momento, esos encuentros nocturnos encendieron la chispa de la conexión entre ambos jóvenes, aunque provocaron miradas escépticas por parte de los adultos. En un intento por formalizar y solidificar el vínculo, Soledad cuenta que un día decidió tomar el futuro en sus manos, tocando la ventana de su futura suegra directamente. Este atrevimiento fue respondido rápidamente por Jeremías, quien entendió el mensaje no verbal y no dudó en acompañarla en este nuevo capítulo de sus vidas.



No obstante, tras las puertas cerradas del hogar de los Pastorutti, reinaba la desconfianza y la mirada crítica hacia este emergente noviazgo. Sole recuerda claramente cómo ni su madre ni su padre parecían apoyarla en su elección: “Mi papá estaba más bien reacio a la idea, y mi madre no se veía exactamente convencida", confesaba la estrella del folklore. A pesar de las adversidades, la relación persistió, aunque el ritmo de avances estuvo claramente marcado. Hubo tiempos en los que incluso salir de vacaciones fue un tema en sí, ya que nunca viajaron juntos estando de novios.

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La vida, sin embargo, les enseñó a los Pastorutti y a Jeremías sobre los caminos imprevisibles del amor. Finalmente, el tiempo fue un aliado persuasivo. Con el tiempo, esos juveniles días de incertidumbre se transformaron en el soporte inquebrantable que Jeremías siempre ha proporcionado a Soledad. Desde sostener la logística familiar hasta acompañarla en sus giras, Jeremías, el eterno compañero y parte esencial del engranaje, encajó perfectamente en su papel. "Trabaja conmigo, y juntos nos ocupamos de la familia. Nos aseguramos de que la atmósfera sea lo más armoniosa posible para nuestras hijas, especialmente cuando viajamos", explicó Sole en un tono de admiración hacia el papel protagónico de su esposo en la vida familiar.



A lo largo de los años, lo que comenzó como una relación sin la aceptación total, se ha convertido en un engranaje dentro de la carrera de Soledad. Más allá de la inscripción en las tablas de los escenarios de la música argentina, y a pesar del vasto alcance de su voz, Sole y Jeremías han cimentado un hogar que resalta por su fortaleza y unión, contribuyendo igualmente a manejar los campos en la provincia y creando un próspero ecosistema familiar donde todo fluye con una notable coordinación.

Hoy en día, las evasiones y prejuicios de antaño han quedado enterrados en el pasado, como un recuerdo de lo intrincado de aquellas relaciones iniciales. Este trayecto que en algún momento fue resistencia y reticencia es ahora una de las columnas más robustas en la infraestructura de la vida de Soledad Pastorutti. Su lamento inicial sirvió como la semilla que floreció en una de las sociedades conyugales y artísticas más estables y poderosas del folklore nacional, demostrando que verdaderamente el amor puede superar las dificultades del tiempo.

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