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SUPERVIVENCIA

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24/11/2025

La Mona Jiménez contó cómo fue el día que casi se muere y quién lo salvó

La Mona Jiménez recordó el día que casi muere y emocionó con su relato: ¿quién le salvó la vida?

En una charla íntima y poderosa, Carlos 'La Mona' Jiménez, el popular cuartetero argentino, compartió uno de los momentos más críticos de su vida. Las luces brillantes del escenario o los aplausos ensordecedores del público no hacían sospechar que este ícono del tango y la música cuarteto enfrentara una lucha por su vida en su propia casa. Fue en medio de una apacible conversación televisiva en "Almorzando con Juana" que Jiménez, con una voz que parecía resonar con cada palpitar de su corazón, decidió contar el día en el que todo estuvo al borde del abismo.

La historia comienza en una noche aparentemente normal, tras una cena y un animado cierre de jornada con Raúl Lavié. "Terminé la noche cantando una zamba áspera y zapateando como si fuera lo último que hiciera", detalló Jiménez, su voz reflejando solo una sombra de ese entusiasmo natural que le ha ganado el amor de tantos a lo largo de su carrera. Tras la algarabía, regresó a su hogar junto a su asistente, el pilar fundamental que le acompañó durante los aislados días de pandemia.



Fue estando en la intimidad de su hogar cuando su cuerpo comenzó a enviar alertas que parecían insignificantes en un principio. "Todo empezó con una sensación de inflamación sin dolor", cuenta La Mona, describiendo cuán traicioneras pueden ser las primeras etapas de lo que más tarde reconocería como un estado grave. La confusión y la incomprensión oscurecieron las primeras horas, donde ni golpes ni síntomas clásicos parecían estar presentes, sino solo una silente pero creciente preocupación.

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El avance de las horas trajo consigo no solo un aumento del malestar físico sino también una creciente urgencia emocional. La situación en casa se volvió crítica cuando Juana Delseri, su compañera de toda la vida, percibió algo que parecía escapar a la vista común. "Su percepción aguda mantuvo abierta la ventana de una intervención a tiempo", relata Jiménez. Era un problema de gran seriedad: la ruptura del bazo que amenazaba con graves secuelas si no se actuaba de inmediato. La urgencia culminó en la recomendación de visitar al cardiólogo, movida que quizá marcó la línea entre resistencia y supervivencia.



Con delicadeza y gratitud sincera, Jiménez expresa: "Juana no solo salvó mi vida, sino que lo hizo con el amor y la tenacidad de alguien que ha compartido mi vida durante más de cincuenta años". Este reconocimiento no simplemente honra a su esposa, sino que también toca una cuerda íntima en todos aquellos que conocen qué fuerte puede ser el lazo de una relación longeva.

La Mona Jiménez se ha enfrentado recientemente con problemas de salud adicionales, obligándole a posponer presentaciones. Sin embargo, este hecho parece solo haber fortalecido su aprecio por los minutos de calma y por las lecciones que el tiempo y sus seres queridos le han regalado. Su historia no es simplemente un relato de supervivencia, sino un alegato sobre lo esencial que es escuchar las señales del cuerpo y los consejos de quienes más nos quieren. En esas decisiones cotidianas, dice, podría radicar la diferencia entre la pasión de una vida plena y las sombras de una tragedia inminente.

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