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28/10/2025

Una iniciativa de limpieza de playas permite reciclar una cuota de basura

El recurso lo pone en valor la organización ambiental Ecopet que despliega actividades desde hace más de cuatro años en las costas patagónicas.
En jornadas de entre 12 y 16 horas limpian las playas. Fotos: Ecopet
En jornadas de entre 12 y 16 horas limpian las playas. Fotos: Ecopet

Desde hace más de cuatro años, la organización ambiental Ecopet combina el ecoturismo con la educación ambiental, recibiendo grupos de colegios, que eligen la experiencia ambiental en Península Valdés como viaje de estudio.

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“Empezamos con algo que para nosotros es fundamental: la educación ambiental. Los chicos vienen con otra mirada y se enfrentan por primera vez con los residuos pesqueros e industriales que afectan nuestras costas”, contó Mauro Bercovich, integrante de Ecopet, en diálogo con NoticiasNet.

Las jornadas de limpieza implican un esfuerzo logístico importante. “Son grupos de unas 50 personas, caminamos mucho, y en unas dos horas logramos dejar la playa impecable. Recolectamos microplásticos, macroplásticos y todo tipo de residuos. Después viene la parte de remediación, clasificación y disposición final”, se refirió Bercovich sobre el grupo de jóvenes que llegó de Buenos Aires.

No obstante, la actividad no termina ahí, ya que parte de los residuos recolectados se envían al relleno sanitario, mientras que el material reciclable se canaliza hacia su reutilización industrial. Según el referente ambiental, alrededor del 60% de los desechos no puede recuperarse por su avanzado deterioro.

“En los últimos dos meses estuvimos avocados a Península Valdes, donde logramos sacar unos 15 bolsones de reciclado y seis de relleno sanitario. En cinco años llevamos más de 60 camiones con residuos retirados de distintas playas”, detalló.

Ecopet también viene trabajando en sectores de la costa marítima rionegrina como El Cóndor, Playa Bonita, El Espigón y La Lobería, y en relevamientos de zonas naturales. Todo el trabajo se sostiene a partir del ecoturismo.

Consultado por el destino de los plásticos recolectados comentó que es diverso y depende de su estado. Los materiales no reciclables se destinan al relleno sanitario, mientras que los cajones rotos son enviados a una recicladora en Trelew.

Los cajones en buen estado son para la pesca artesanal, y parte del material se dona a proyectos de investigación, como los de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN). En tanto, los cabos y redes en condiciones se reutilizan, y aquellos deteriorados se descartan. “Ese material, las poliamidas, es el mayor contaminante del océano”, explicó Bercovich.

Sin embargo, Mauro reconoce que el contexto no es sencillo: “El problema es que hoy reciclar cuesta más, que el petróleo. La industria fósil avanza, y eso hace que la gente deje de reciclar, pero nosotros seguimos apostando a las pequeñas acciones que generan impacto real”.

En el Hostel de La Lobería, administrado por miembros de Ecopet, todas las familias que se hospedaron durante la temporada lograron no generar plásticos de un solo uso, un ejemplo de coherencia entre discurso y acción.

 “Buscamos que la educación y la experiencia directa en la naturaleza sean el motor del cambio. Cada jornada de limpieza nos demuestra que, con compromiso, se puede hacer mucho más de lo que parece”, concluyó Bercovich.

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