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TENSIÓN

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15/10/2025

Donald Trump amenazó con cambiar las sedes del Mundial 2026 debido a protestas

El presidente de Estados Unidos dejó en claro su postura hacia los disturbios en Boston, Seattle, San Francisco y Los Ángeles.

Con un anuncio que ha captado la atención mundial, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado una advertencia con importantes repercusiones para los próximos eventos deportivos internacionales. Ante un marco político tumultuoso y en medio de una serie de disturbios internos contra su gobierno, Trump manifestó su intención de cambiar las sedes tanto del Mundial de Fútbol de 2026 como de los Juegos Olímpicos de 2028.

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Las ciudades estadounidenses de Boston, Seattle, San Francisco y Los Ángeles se encuentran en la mira de esta potencial reubicación. Un ambiente de protesta se tornó tenso cuando Trump, acompañado por el presidente de Argentina, Javier Milei, dejó entrever que los disturbios y las manifestaciones civiles en Boston podrían costarles su estatus como una de las sedes para el Mundial de Fútbol 2026.

La razón detrás de esta amenaza radica en una serie de puntos de conflicto que repercuten directamente en la percepción del mandatario sobre el clima de seguridad en la ciudad. “Los incidentes que se están produciendo muestran una debilidad en el liderazgo local”, sostuvo Trump, haciendo alusión a la alcaldesa de Boston, Michelle Wu, a quien tildó de perteneciente a una "izquierda radical" incapaz de controlar a sus ciudadanos.

Sus declaraciones no se limitaron a Boston. Trump también extendió su crítica a Seattle y San Francisco, ciudades calificadas como "hogares de gobiernos lunáticos de izquierda radical". En cada caso, la amenaza es muy clara: si las condiciones que considera “inseguras” persisten, tomará las medidas necesarias para cambiar las sedes. El fútbol, que constituye un evento transcendental a nivel global, se ve así involucrado en un entramado político que amenaza con llevar las decisiones deportivas a un primer plano de juego político. "Imaginar al Mundial fuera de Boston es inaceptable para nosotros", comentaron organzadores locales que han trabajado arduamente en las preparaciones para recibir a miles de fanáticos y turistas.

Por otro lado, Los Ángeles enfrenta una situación similar con su designación como sede de los Juegos Olímpicos de 2028. Derechos migratorios y equidad son algunas de las causas que generan protestas en estas localidades, especialmente teniendo este último evento recrudecido las tensiones. El Estado de Alerta ha sido considerado por líderes locales que buscan gestionar el creciente número de arrestos en comunidades vulnerables. "No podemos permitir que por una escalada política, nuestros deportistas pierdan la oportunidad de competir frente a su público", señaló un concejal local bajo el anonimato.

Las tensiones políticas no solo se expresan dentro de las fronteras estadounidenses sino que encontrarían un eco a nivel global debido a las declaraciones de Trump. Desde la FIFA, la organización a cargo del Mundial, Víctor Montagliani fue tajante en su rechazo a cualquier intervención gubernamental: "La autonomía deportiva debe prevalecer sobre la política. El fútbol es una pasión que trasciende gobiernos". Sus declaraciones reflejan un sentimiento compartido por muchos que temen que las disputas personales y las ideologías políticas contaminen el espíritu del deporte, generando inéditas restricciones a la celebración internacional.

Mientras evolucionan estos escenarios conflictivos, la comunidad internacional permanece atenta a los movimientos del gobierno estadounidense, y lambiente que esto plantea está lejos de suavizarse. Eventos deportivos y diplomacia continúan entremezclándose, llevando a una auténtica psicosis en las ciudades estadounidenses potencialmente afectadas.