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10/10/2025

Donald Trump se quedó sin su ansiado Nobel de la Paz

A pocas horas de celebrar el acuerdo del cese de la guerra en Gaza, el presidente de Estados Unidos no fue distinguido con el galardón que lleva años reclamando.

El presidente de Estados Unidos consideraba que lo merecía, llevaba meses diciéndolo públicamente, si no años presionando para que se lo concedieran, pero el Comité Noruego del Premio se decantó por otra candidatura: la de la líder opositora venezolana María Corina Machado.

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Los promotores de la idea, una variada nómina de postulantes, primeros ministros, cancilleres o congresistas republicanos tan aparentemente interesados en la paz mundial como en el agasajo a Trump, pensaron que tras el anuncio del propio Presidente del miércoles, 36 horas antes de la concesión del premio, de que Israel y Hamás habían acordado entrar en la primera fase del plan de paz de Washington para Gaza, el galardón tenía que caer por su propio peso.

Pero no cayó. Y fue también por razones más propias de las exigencias de las bases de un concurso que puramente políticas. El Nobel de la Paz, que se concede cada octubre desde 1901 (con las lógicas excepciones de las dos guerras mundiales), valora los esfuerzos de los candidatos del año anterior, aunque esa regla se la hayan saltado a veces. Y en 2024, Trump aún no era presidente de Estados Unidos, ni mucho menos había acabado con las “siete guerras” (“ocho, con la de Gaza”, dijo este jueves en la Casa Blanca) con las que dice una y otra vez que ha terminado, sin importarle lo que eso tiene de exageración.

En realidad, en esos conflictos a los que suele referirse el republicano, del que enfrenta a India y Pakistán al de Sierra Leona y el Congo, son querellas en cuya resolución, en su mayor parte, su Administración desempeñó un papel menor y que aún están por resolver.

“Desgraciadamente para Trump”, escribieron el jueves a primera hora los autores de la newsletter Playbook, de Politico, tal vez la más influyente de Washington, “los jueces noruegos tomaron su decisión hace semanas. Pero... ¿el galardón del próximo año? Honestamente, ¿quién sabe?“.

El editorial de The Washington Post, por su parte, defendió que el anuncio de que “Israel y Hamás se han puesto de acuerdo sobre el plan de Trump de acabar la guerra de dos años en Gaza podría ser el mayor logro diplomático de su segunda presidencia”. “De hecho”, argumentó el diario, si “cuaja” el trato, que no hay que olvidar que se refiere a una primera fase (los puntos 3, 4, 5 y 7 del un plan de 20) y que aún no es la “paz duradera y permanente” que anhela su promotor, el republicano “puede legítimamente reforzar su pretensión de ser un pacifista merecedor del Nobel”.

En realidad, el presidente del comité dio ya a entender esta semana que fue el lunes cuando quedó resuelto quién sería el galardonado este año, así que los acontecimientos del miércoles no pudieron influir en el ánimo de los cinco miembros que votaban. Los redactores de Politico y The Washington Post parecen olvidar además que el “pacificador” Trump desdeña, contra el criterio noruego, las organizaciones multilaterales y la lucha contra el cambio climático, que ha ordenado el despliegue de tropas contra sus propios ciudadanos y ha pedido que el ejército use ciudades como Portland o Chicago como “campos de entrenamiento”. O que lleva semanas lanzando operaciones militares extrajudiciales en aguas del Caribe, en virtud de una “guerra” contra el narco y contra bandas criminales venezolanas que ha declarado él mismo, sin contar con el Congreso.