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26/09/2025

El primer vínculo con la comida: mitos y prácticas negativas en la alimentación infantil

La flamante Licenciada en Nutrición Vanina Gaspar, egresada en la Unrn, resaltó la falta de asesoramiento y los riesgos a los que esto expone a niñas y niños.
La tesis destacó la importancia del asesoramiento profesional para un primer vínculo saludable.
La tesis destacó la importancia del asesoramiento profesional para un primer vínculo saludable.

Un reciente trabajo integrador final en la Sede Atlántica perteneciente a la Universidad Nacional de Río Negro (Unrn) puso el foco en un problema de salud pública en el primer vínculo de los niños con la comida.

La flamante Licenciada en Nutrición, Vanina Gaspar, oriunda de la localidad de Coronel Belisle, analizó en su tesis "Brecha en la nutrición infantil: pautas vs. práctica en el primer vínculo con la comida", las prácticas de alimentación en la localidad rionegrina de Coronel Belisle.

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En una charla con NoticiasNet, explicó que su interés por el tema surgió de una pregunta fundamental: "¿En qué momento lo que inicia como una alimentación 'sana' se distorsiona de tal manera?".

Para responder a esa inquietud, eligió trabajar en su pueblo y, de esta forma, brindar un servicio a la comunidad. Para su investigación, la especialista utilizó como referencia y guía dos apartados de la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS), un sondeo que nunca se había realizado en la localidad de Belisle.

El estudio de Vanina, dirigido por la Licenciada Natalia Bosch Estrada, se aplicó a través de encuestas en el programa "Control del Niño Sano" del hospital local. La nueva profesional, que fue recibida con "mucho amor y respeto" por el personal, lamentó que su localidad no cuente aún con un nutricionista propio. "Hay un montón por trabajar, hay mucha desinformación, o información mal comprendida, muchos mitos", afirmó.

Entre los datos más relevantes de la tesis, se evidenció que ninguno de los casos estudiados contó con la intervención de un nutricionista. A su vez, se registraron "decisiones basadas en percepciones personales", como el inicio de la alimentación complementaria en edades extremas (entre 3 y 8 meses) y un elevado consumo de azúcar, sal y ultraprocesados. "Todos estos factores exponen a los niños a riesgos nutricionales y de salud", advirtió.

La tesis también exploró los factores emocionales vinculados a la alimentación. A pesar de los desafíos, la especialista destacó que las madres, en general, buscan un entorno pacífico y agradable a la hora de comer. Esto es fundamental para el desarrollo emocional de los niños.

Sin embargo, identificó objetivos importantes, como la falta de conocimiento sobre el uso de platos individuales y el fomento de una alimentación perceptiva, que respete las señales de hambre y saciedad del niño. Además, se detectó el uso de "distracciones a la hora de comer como juegos o pantallas", y la vinculación de los alimentos con las emociones, como premio o castigo, lo que consideró prácticas con "implicaciones negativas que pueden influir en la relación del niño con la comida".

En conclusión, el trabajo final de Vanina Gaspar demostró que la brecha entre las recomendaciones nutricionales de organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la realidad de las familias es significativa.

Ante este panorama, es fundamental fortalecer el asesoramiento multidisciplinario, con pediatras y nutricionistas trabajando en conjunto para guiar a los padres. También implementar políticas públicas que combatan la desinformación y garanticen el acceso a recursos educativos claros, lo que es crucial para fomentar un primer vínculo saludable de los niños con la comida y asegurar su desarrollo integral óptimo.

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