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RESILIENCIA

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18/09/2025

Nelson Castro relató sin filtros la grave enfermedad que sufrió de chico: “7 operaciones”

Infancia y superación

Nelson Castro no esquiva las preguntas y en su paso por Otro día perdido, el ciclo de Mario Pergolini en El Trece, el periodista se animó a contar la parte más íntima de su historia. La de un chico que pasó su infancia en hospitales, que coleccionó cicatrices antes de aprender a escribir, y que transformó ese dolor en una vocación llena de sentido.

“Tenés como un montón de vidas en esta única vida que tenemos. Sos médico, sos neurólogo, sos director de orquesta. Primero tocaste un instrumento, después aprendiste a tocar otro instrumento. ¿No te gustó todo eso y te dedicaste a estudiar periodismo? ¿Empezaste en el periodismo o en el deporte? ¿Qué te pasa? ¿Sos un inconformista?”, lanzó Pergolini, lleno de curiosidad.

Con una sonrisa tranquila, Nelson respondió: “Bueno, qué lindo serlo, ¿no? Sí, claro. Porque obviamente eso te permite generar proyectos y cosas. Así que yo se lo agradezco a la vida y poder disfrutar de lo que hago y hacer lo que quiero. Así que tengo la fortuna de decir, no hice nada en mi vida que no hubiera querido hacer. Y eso es un valor que lo tengo muy atesorado y lo agradezco, yo soy muy creyente, lo agradezco a Dios todos los días y lo disfruto”.

Lo cierto es que ese agradecimiento tiene raíces profundas. Porque antes de convertirse en médico o periodista, Castro fue paciente. Y no uno cualquiera: un chico que conoció la adversidad apenas nació y el amor y el apoyo de su familia, que hizo todo por ayudarlo a superar la dificultad y los miedos.

"Yo tengo acá cicatrices, que son muy conocidas. Tuve una enfermedad muy grave que tuve cuando nací. Estuve a punto de morirme. Y tuve médicos muy buenos. Y mi mamá y mi papá, que se esforzaron mucho, permitió que me curara, me recuperara. Y pudiera salir adelante”, contó.

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La imagen de sus padres, su madre Elsa y el carpintero de barrio que era su padre, vuelve siempre en su relato. “Mi vida estuvo muy tomada por la adversidad del comienzo”, recordó el conductor del noticiero del canal de Constitución. Y esa marca que surca su piel, lejos de hundirlo, le dio una dirección clara.

“La medicina llegó como una cosa muy natural, muy asociada a todas las experiencias que tuve. Para mí el hospital era un lugar donde, amentablemente, de chico transité... Estuve hasta los 14 años, así que tuve 7 operaciones. Y me voy a acordar, de muchas no me acuerdo porque era casi bebé, pero las que tuve a partir de los seis años, que fueron en total cuatro, de esas me acuerdo”, relató.

Fueron un total de siete operaciones las que sometieron al pequeño Nelson a vivir una infancia de salas blancas, médicos y rutinas de recuperación. Y, al mismo tiempo, el germen de una vocación: devolver lo que recibió y convertir esa fragilidad en fuerza.

Hoy, con una carrera múltiple —médico, periodista, neurólogo, director de orquesta—, Nelson insiste en que elige cada día cómo vivirlo. “Me levanto todos los días de muy buen humor”, dice. Y lo dice en serio: como quien aprendió que cada mañana puede ser un regalo.

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