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10/09/2025

Mes de la prevención del suicidio: "Todos podemos atravesar una idea suicida” asegura un especialista

Reconocer señales, animarse a preguntar y tender un puente puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.
En el marco del Día Mundial de Suicidiologia, realizan actividades en toda la provincia.
En el marco del Día Mundial de Suicidiologia, realizan actividades en toda la provincia.

Cada 10 de septiembre el mundo recuerda la necesidad de hablar sobre el suicidio. En Argentina, la Ley Nacional 27.130, reglamentada en 2021, promueve acciones de prevención, capacitación y asistencia a personas y familias. Desde abril de 2023, además, los intentos de suicidio son registrados obligatoriamente en el Sistema Nacional de Vigilancia Sanitaria (SNVS). Entre abril de 2023 y fines de abril de 2025 se notificaron 15.807 intentos en todo el país, un promedio de 22 episodios por día.

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 “Este flagelo es multifactorial. No es exclusivo de la salud mental. Cualquiera de nosotros puede atravesar una ideación suicida en algún momento de la vida”, advirtió el licenciado Mariano Marillán, trabajador social, especialista en vínculos familiares e integrante de la Red Argentina de Suicidología filial Río Negro, en diálogo con ANR.

El último Boletín Epidemiológico Nacional informó que en 2022 se reportaron 3.382 muertes por suicidio, lo que equivale a una tasa de 7,2 cada 100.000 habitantes. Aunque la cifra mostró oscilaciones desde 2010, se mantiene entre las más altas de América del Sur. El propio informe aclara que aún no es posible determinar con precisión cuánto del incremento reciente responde a una mejor detección y cuánto a un aumento real de los episodios.

Periodista (P): ¿Por qué hablar de concientización antes que de prevención?
Entrevistado (E): “Porque no se puede prevenir lo que no se conoce. Primero hay que romper mitos: no toda persona con ideación suicida tiene una patología de base. Las circunstancias de la vida —una pérdida, una frustración, un aislamiento— pueden llevar a esa situación”.

P: ¿Existen grupos más vulnerables?
E: “Sí. Los adolescentes viven etapas que son pura pulsión, que no miden consecuencias. Y los adultos mayores muchas veces quedan aislados y empiezan a sentirse que son el desecho de una sociedad. Después de la pandemia también aumentaron los casos en jóvenes de entre 16 y 26 años”.

P: ¿Cómo se pueden detectar señales de alarma?
E: “Hay ‘tics’ [señales] que deben llamarnos la atención: cuando alguien habla recurrentemente de la muerte, se aísla, cambia sus hábitos de sueño o de alimentación, empieza a desprenderse de objetos personales o recurre a autolesiones”.

A partir de allí, el especialista subrayó que los vínculos son decisivos“Aunque no sepamos qué decir, sentarse al lado de alguien en crisis puede salvarle la vida. Porque al menos entiende que a alguien le importa”.

También pidió derribar mitos muy instalados, como la idea de que quien habla de suicidarse nunca lo hará, que se trata de un acto de valentía o cobardía, o que siempre obedece a una enfermedad mental. En esa misma línea, advirtió que la escuela es un espacio clave para detectar señales tempranas de aislamiento y que, en el caso de personas con discapacidad o enfermedades crónicas, el riesgo aumenta si no se construyen proyectos y “líneas de fuga” que permitan sostener propósitos y alternativas frente a la imposibilidad.

El rol de los medios de comunicación tampoco es menor. “La mejor forma de revalorizar la vida es hablar de la muerte con responsabilidad”, dijo, y remarcó que no se trata de ocultar los casos, sino de evitar el detalle amarillista que puede transformarse en un manual involuntario para otros.

El especialista dejó un mensaje central, que reconoció como incómodo pero vital:
“La pregunta que salva vidas es la más difícil: ¿vos te querés matar? Animarse a hacerla no incentiva, al contrario: abre la posibilidad de acompañar y buscar ayuda”, sostuvo.

Marillán recordó que la prevención no se agota en la atención profesionalla primera intervención puede ser simplemente estar, acompañar en silencio, aunque no sepamos qué decir. Al mismo tiempo, subrayó que las familias no están solas: además de las líneas telefónicas y las redes de ayuda, siempre se puede recurrir a la escuela, al hospital, a un vecino o a un amigo que ayude a contener hasta que llegue la atención especializada.

¿Por qué septiembre es amarillo?

El amarillo se asocia con la prevención del suicidio en honor a la historia de Mike Emme, un joven que se quitó la vida en 1994. Una de sus obras más recordadas fue la restauración de un Mustang amarillo de 1968, el mismo coche que simboliza la tragedia de su muerte. Mike dejó una nota para sus padres antes de fallecer, diciendo: «No se culpen, mamá y papá, los amo».

A raíz de su muerte, sus amigos y familiares empezaron a repartir cintas amarillas, con mensajes de apoyo, pidiendo a las personas en crisis que buscaran ayuda. Este gesto se transformó en un movimiento global conocido como el Yellow Ribbon Project (Proyecto Cinta Amarilla), y el color amarillo ahora representa la prevención del suicidio. 

Mini caja de herramientas para padres y madres

  • Estar presente: acompañar en silencio también es intervenir.
  • Preguntar sin miedo: “¿vos te querés matar?” abre la posibilidad de buscar ayuda.
  • Observar señales: aislamiento, cambios en el sueño, alimentación, desprenderse de objetos, hablar reiteradamente de la muerte.
  • No estás solo/a: podés acudir a la escuela, al hospital, a un vecino, a un familiar, además de los recursos profesionales.
  • Pedir ayuda inmediata:
    Línea Nacional de Prevención del Suicidio: 0800-999-0091 (gratuita, 24/7).
    Red Argentina de Suicidología (filial Río Negro): 2920 15-24-4099 / [email protected]

**Por Candela Rossi Bustafán

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