Publicidad
 
07/09/2025

Pasión por las radios: el legado que dejó un coleccionista de Viedma

Se trata de Gustavo Aguirrezabala, ya fallecido, y quien construyó un caudal electrónico en la que cada sintonía cuenta una historia.
Adolfo, el hijo y Marcela su mamá. Los sucesores de la noble inclinación de Aguirrezabala.
Adolfo, el hijo y Marcela su mamá. Los sucesores de la noble inclinación de Aguirrezabala.

La historia de coleccionistas apasionados a menudo se cuenta a través de los objetos que quedan atrás. En Viedma, la reciente pérdida de Gustavo Aguirrezabala ha dejado una huella profunda, no solo en su familia y amigos, sino también en la comunidad amante de la radio.

Leer más: El lenguaje de señas llegará a las escuelas de Río Negro

Su entonces hogar del barrio 20 de Junio se convirtió en un auténtico museo de radios que abarcaba desde los modelos más antiguos hasta aquellos que formaron parte de la cultura pop de décadas pasadas.

Gustavo Aguirrezabala no sólo era un empleado legislativo. Era un hombre cuya vida giraba en torno a las radios. Desde su infancia, se sintió atraído por el sonido crujiente de las transmisiones y por la magia que representaban estos dispositivos en la época en que la televisión aún no dominaba el entretenimiento del hogar.

Con una formación en electrónica en la Escuela de Oficios de Patagones, no sólo disfrutaba escucharlas, sino que también reparaba y restauraba radios, devolviéndoles la vida y el brillo que el paso del tiempo había despojado. Cada radio en su colección cuenta una historia, captando momentos y recuerdos de un pasado que es tanto personal como colectivo.

“Llegamos a contar con 250 aparatos. Teníamos hasta en el baño. Luego enfermó, y después que se mejoró empezó a vender”, contaron a NoticiasNet, Marcela, quien fuera su pareja y su hijo Adolfo. Gustavo falleció el 17 de julio pasado a los 63 años, y sus herederos iniciaron una serie de ventas para tratar de conseguir más espacio en el departamento del mencionado complejo habitacional.

Marcela ayudó mucho en la restauración con las telas de tapicería, y entre el patrimonio se pudo observar un tremendo equipo con formato de “capilla”. En su viaje en vida y en el tiempo a través de las ondas sonoras, la “capilla” fue adquirida por internet. Se trata de una Philco de 1935 con una capacidad para escuchar cuatro ondas cortas.

Entre las bellezas que pasaron por ese departamento del 20 de Junio se exhibían una Zenith norteamericana de 1930, con la Phillips de 1952, Gustavo solía escuchar emisoras de Europa y Japón, en horario nocturno. Además, la familia mantiene otra belleza para los amantes de la radio como la Noblex 7 Mares que funciona como el primer día que salió de fábrica. También había diminutas como la célebre Spica.

Como Gustavo era un especialista, cambió las antiguas válvulas de alimentación de los aparatos adaptándolas a receptores de frecuencia modulada. Además entre la colección figura un fonógrafo y en su momento tenía radios para campos que se mantenían con baterías, y algunos venían a comprarlas.

Con la desaparición física de Gustavo, su familia se enfrentó a la conmovedora tarea de decidir el futuro de esta increíble colección. Aunque la tristeza acompaña esta decisión, hay un sentido de responsabilidad y orgullo por llevar adelante su legado. Poco a poco, han comenzado a vender algunas de estas radios para que alguien más pueda compartir la misma pasión que tuvo este conocedor.

Pasión por las radios: el legado que dejó un coleccionista de Viedma
Pasión por las radios: el legado que dejó un coleccionista de Viedma
Pasión por las radios: el legado que dejó un coleccionista de Viedma
Pasión por las radios: el legado que dejó un coleccionista de Viedma
¿Qué opinión tenés sobre esta nota?