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03/09/2025

Muerte de Mandagaray: "Son unos verdugos", dijo la madre y apuntó a los condenados

"Era un curso básico, no era un curso tortuoso, no debía llevar a nadie a la muerte”, expresó Adriana Fabi de pie ante el Superior Tribunal de Justicia, a raíz del homicidio de su hijo, Gabriel Mandagaray.
Adriana Fabi, madre de Mandagaray, ante los jueces de pie y los abogados defensores tapándose la cara. Fotos NoticiasNet.
Adriana Fabi, madre de Mandagaray, ante los jueces de pie y los abogados defensores tapándose la cara. Fotos NoticiasNet.

En la mañana de este martes se produjo una nueva audiencia con el Superior Tribunal de Justicia (STJ) por el caso del oficial de Gabriel Mandagaray, el policía muerto en un curso del Cuerpo de Operaciones Especiales y Rescate (Coer) el 15 de abril de 2021, en Bahía Creek.

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El Superior Tribunal de Justicia (STJ), compuesto por Ricardo Apcarián, Sergio Barotto, Sergio Ceci, María Cecilia Criado y Liliana Piccinini, escuchó los argumentos de cada parte por más de cuatro horas y dictaminó la revisión de la sentencia del Tribunal de Impugnación II.

Al finalizar el procedimiento, se le dio la palabra a la familia de la víctima, donde la madre Adriana Fabi, actual comisario general de la Policía de Río Negro, se paró delante de los magistrados y habló a viva voz. En primera instancia, apuntó hacia su propio cuerpo y dijo: "Esta era la contextura de mi hijo, de 25 años, era deportista, atlético, respetuoso de la investidura". 

Asimismo, precisó: "Se imaginan a mi hijo con el táctico puesto, con zapatillas de lona, más el equipo puesto, la reglamentaria y con un tronco. Estaba con los pies ampollados, yo caminé ampollada cuando dirigí mis cursos y el que dio esta orden no tenía ninguna ampolla".

"Son unos verdugos, creyeron que tenían toda la autoridad y la potestad una resolución de un jefe de Policía. Hicieron lo que quisieron con todo ese grupo de policías, porque eran todos policías", indicó. 

"Era un curso básico, no era un curso tortuoso, no debía llevar a nadie a la muerte. Lo esperaba su hijo, su señora, su madre y su padre que superaron un montón de situaciones, él iba por sus sueños y lo mataron. Está todo declarado en el expediente", remarcó Fabi. 

Además, con dolor de madre, miró a los ojos a los magistrados y les dijo: "En el bloque número 1 del curso no había actividades en el agua, señoras y señores. Ni en la ría, ni adentro, ni afuera, ni en los sueños. No está autorizada la actividad en el agua en ninguna parte del curso, mucho menos en el bloque 1 donde estaban estos instructores".

Agregó: "Estos señoritos fueron elegidos a dedo, nunca tuvieron ampollas ni se pararon al frente para enseñar. Y mi hijo, que estaba muerto de hambre y de frío, pero con mucha convicción, quedó tirado en una bolsa de nylon en Bahía Creek". 

Por otro lado, recordó que su hijo les rogó que no lo metan al mar porque no sabía nadar. Todo esto habría quedado guardado en una cámara Go-Pro que siempre llevaba el instructor Maximiliano Vitali Méndez. Ese equipo habría grabado los últimos instantes de Mandagaray, pero nunca se encontró.

"Me lo ejecutaron a mi hijo y yo toda la vida trabajé como auxiliar de la Justicia de la provincia de Río Negro. Y estos cobardes todavía están detrás de la trinchera de los defensores, manga de delincuentes, ensuciaron el uniforme que yo hoy visto, mancharon a la institución", pronunció.

Acto seguido, se dirigió hacia Vitali Méndez que participó de la audiencia vía Zoom: "Aquel que se dice rescatista ¿Dónde está la cámara que estaba grabando el ejercicio? ¿Por qué tuvieron que hacer allanamiento y no la entregó? ¿Dónde está su buena voluntad del rescatista premiado? Él ya tenía una causa abierta en la Jefatura de Policía y el defensor lo minimiza". 

"Vitali no era ningún último eslabón, por qué no dio la cámara con los últimos momentos de Mandagaray, cuando le suplicaba al instructor que no lo obligue a meterse", añadió. 

"Estas acciones tienen que ser cortadas por la ley y estos actores tienen que ser detenidos por la ley", cerró. 

Un proceso judicial lleno de mediaciones

En el fallo de juicio, en julio de 2023, Alejandro Gattoni, quien era el coordinador del grupo de instructores en el curso, recibió una pena de 4 años y 10 meses de prisión; para Alfredo Nahuelcheo, que estaba a cargo del equipo que integraba la víctima, 4 años y seis meses; para el instructor Maximiliano Vitali Méndez y para Marcelo Contreras 4 años y tres meses de cárcel. Este último además fue declarado culpable por los jueces Carlos Reussi, Marcelo Álvarez e Ignacio Gandolfi por las lesiones leves hacia otro oficial cursante.

El Tribunal de Impugnación ratificó todos los considerandos del fallo del juicio, pero luego el Superior Tribunal de Justicia (STJ) consideró que los fallos anteriores no revisaron bien las responsabilidades individuales de cada uno de los instructores. 

En este sentido, el máximo órgano provincial precisó que como el delito es de coautoría, debe quedar claro qué hizo cada uno de los imputados para que el hecho termine en la muerte, y eso no estaba bien descripto en el fallo.

Por consiguiente, el Tribunal de Impugnación II resolvió un nuevo fallo, donde confirmó todo lo de la primera instancia, salvo un caso donde le bajó la pena al capacitador Marcelo Contreras, quien recibió prisión en suspenso porque intentó ayudar a Mandagaray.

Ahora el caso volvió a una sentencia de revisión del Superior Tribunal, cuya lectura de veredicto será el 15 de octubre al mediodía. 

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