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31/08/2025

Una mirada desde Viedma por los efectos del consumo irrefrenable de internet

Una especialista aclaró que todo acto humano deja huellas.
Según Weigandt, los neurólogos están en condiciones de advertir sobre supuestos efectos negativos. Foto archivo.
Según Weigandt, los neurólogos están en condiciones de advertir sobre supuestos efectos negativos. Foto archivo.

En una era cambiante, con el verdadero tsunami de la comunicación digital aparecen términos en otros idiomas que merecen traducción. Por caso el "Scrolling". Se refiere al acto de desplazar contenido en una pantalla, ya sea texto, imágenes o videos, para ver diferentes partes de información que no caben en una sola vista.

En lengua española se pueden usar términos como "hacer scroll", "deslizar" o "desplazarse". El término es comúnmente usado en informática y es considerado esencial para la navegación por páginas web, aplicaciones y documentos.

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Sin embargo, resulta interesante en la actualidad, y para distintas generaciones, tomar en cuenta algunos aspectos sobre los supuestos efectos negativos que pueden causar en una persona. Vale la pena preguntarse por qué resulta difícil frenar una situación de “Scrolling”, y si menoscaba la salud mental.

También resulta necesario observar si incentiva o no el consumismo con el uso de redes, si representa una adicción, que  qué grupos etarios son los más vulnerables, y buscar recursos, es decir  cómo salir de un supuesto círculo vicioso.

Para bucear en estos interrogantes, NoticiasNet consultó a una profesional en salud mental. Patricia Weigandt es doctora y Posdoctora en psicología. Especialista en salud mental y psicología clínica. Es profesora e investigadora universitaria. Autora de libros y publicaciones científicas. Directora de la revista El Hormiguero. Psicoanálisis, y además ha sido integrante de la conducción del Centro Universitario Regional Zona Atlántica y Sur (Curzas-Unco) que funciona en Viedma.

Indicó que “esta figura del deslizamiento es interesante de ser pensada porque va más allá de un acto motriz. Podemos pensar que es un modo de conexión del humano actual con aquello que aparece en la pantalla, pero también se torna un modo de ubicación en el tiempo y en el mundo. Un modo de transitar la vida en el que, lo efímero e inmediato no hace lugar a un punto de detenimiento.

En cuanto a los supuestas secuelas, aclaró: “Yo no voy a responder acerca de los efectos en el cerebro humano de este tipo de práctica, porque para eso están los neurólogos. Sí puedo decir que las diferentes prácticas que un humano lleva adelante deja huellas en el cuerpo. ´Quienes hacemos psicoanálisis sabemos que el inconsciente es en el cuerpo. El modo de vida actual influenciado por la "cultura de la imagen", con la inmediatez como característica, genera ubicaciones en los seres humanos más allá de la pantalla”.

Respecto de si es posible frenar la práctica del deslizamiento, Weigandt consideróque “como muchas otras relaciones que los humanos establecemos con objetos,  es posible que se instale una adherencia tal al modo de procesar propio del ‘deslizamiento’ que ese objeto de serlo y quien pasa a ser objeto del deslizamiento es el propio humano. Eso es algo que puede enmarcarse, de acuerdo a la intensidad y la pregnancia en la vida de quien se trate, que le resulte muy complicado ser quien administre la pantalla. Estas son épocas en que las pantallas se comen a los seres humanos. Queremos señalar con este dicho, que la pantalla, hace pie en la mirada con un efecto de pregnancia y  cierre sobre el ser humano que mira. Allí el humano ya no simplemente mira, sino que es mirado y en algún punto, aunque precariamente, sostenido por esa pantalla, a la que se le da la consistencia de realidad.

Agregó en torno de lo adictivo “como acabamos de ubicar, pasar a ser objeto del objeto pantalla, de acuerdo a coordenadas singulares de tiempo e importancia que cobre en cada persona puede difícil de limitar y ubicarse en el terreno de lo adictivo”.

Sostuvo que “la relación con el denominado consumismo es directa. La pantalla tiene por decirlo de una manera sencilla sus ‘sponsors’ (aportantes). Las redes sociales realizan cálculos acerca de qué puede venderse y qué `puede consumir cada cual. El famoso algoritmo da cuenta de ello. El punto es que sobre la base de esas coordenadas se imponen objetos de consumo, que no son únicamente los objetos materiales que alguien puede comprar, también se tratan del mismo modo ideologías a imponer. El "mercado" figura central del sistema capitalista va a intentar captar e imponerse al humano que se desliza por la pantalla.

Respecto de las edades en las que un humano es más vulnerable a quedar preso de ese deslizamiento perpetuo, la especialista en salud mental puntualizó que “esto se instala en diferentes momentos de las vidas. La cantidad de tiempo disponible, la aparente comunidad de hábitos entre determinadas franjas, hacen de telón de fondo para esta instalación. Como en la mayoría de las cosas, los niños y jóvenes son vulnerables, pero las franjas adultas no quedan en absoluto por fuera de este panorama.

Hay otro punto en el diálogo. La inmediatez y cierta promesa de satisfacción inmediata hacen de carnada. Señaló que “dado que esta es una época en que la satisfacción es propuesta como plena e inmediata, los lazos sociales con las personas están cada vez más debilitados y como causa y como consecuencia, estos falsos lazos se deslizan en las vidas de los humanos que se angustian si paran de deslizarse, pero a la vez, entran en situaciones complejas de ansiedad en medio de ese deslizamiento perpetuo”.

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