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30/08/2025

Más de 50 años de fe y música: la historia de Carlos y su guitarra en la peregrinación a Ceferino

Desde niño Carlos Zampoña acompaña la devoción y hoy anima con su guitarra a los peregrinos que llegan al parque.
Fotos: 7 en Punto.
Fotos: 7 en Punto.

En Chimpay se vive cada año la emoción de la Peregrinación a Ceferino Namuncurá, un encuentro de fe y esperanza que reúne a miles de devotos. Entre ellos está Carlos Zampoña, vecino de la localidad, cuya vida quedó marcada desde la infancia por el joven beato.

“Como peregrino participo desde el año 70, 71 más o menos, de la mano de mi mamá, cuando se empezó a difundir lo de Ceferino aquí en Chimpay, que se hicieron algunas cosas como un monolito, una piedra fundamental, y empezaron a venerar a Ceferino y comienza todo el camino”, recordó emocionado Carlos para 7 en Punto.

Su madre, tenía conocimiento de Ceferino y "siempre nos llevaba a mí y a mi hermano de la mano. Éramos chicos y participábamos ahí con ella. Ahí comienza mi peregrinación a Ceferino. Casi 55 años”.

El paso del tiempo no hizo más que fortalecer su vínculo espiritual. “En el año 86 comienza digamos mi parte espiritual a estar presente, a renovar el espíritu, conociendo al Papa Juan Pablo II y después a vivir con mucha fuerza su cumpleaños, porque se celebraron los 100 años de su nacimiento” destacó.

Carlos, con el tiempo, se convirtió en un referente para los grupos juveniles y en un animador esencial de las celebraciones. “Yo aprendí a tocar la guitarra en la Iglesia, toco de oído y las notas las voy aprendiendo ahora con su nombre, pero no soy concertista. Ahora el rol que estoy cumpliendo es de animación, de tocar en las misas, de animar en los momentos de reflexión, en los momentos de meditación, en los momentos que los peregrinos llegan al parque”.

Para él, la música es un puente de encuentro y fe: “Siempre se unen hermanas y hermanos de otros lugares y se acercan con sus guitarras y les mandamos buena onda para que el peregrino que llega a Chimpay se sienta bien y cómodo y se lleve alguna frase de las canciones y les llegue al corazón. Que el canto ayude a las personas a sentirse felices de ser recibidos”.

"Que el canto ayude a las personas a sentirse felices de ser recibidos”.

Al hablar de Ceferino, sus palabras se llenan de admiración: “Para mí Ceferino significa un ser maravilloso, una persona que admiro profundamente porque desde su juventud, 10 o 12 años, viendo un poco todo lo que vivió aquí, en su lugar, pudo darse cuenta de que quería ser útil a su gente y estudiar”.

Carlos relató con detalle cómo Namuncurá dejó el Liceo Militar para ingresar al colegio salesiano como internado, por recomendación de Roque Saenz Peña, amigo del papá de Ceferino, donde descubrió su vocación y abrazó a Jesús Buen Pastor. “Ceferino es para mí alguien que nos alienta al día de hoy, con esa frase ‘quiero ser útil a mi gente’, hoy tantos de nosotros a través de nuestras actividades que podemos desarrollar, podemos alentar y ayudar a otros”.

Consciente del poder espiritual de este joven beato, lo define como camino, vida, luz y puente: “Camino, porque ayuda y acompaña. También es un puente para con Dios, porque él hace llegar los ruegos que se piden desde la Tierra, los hace más cercanos a Dios y Dios concede su gracia. Ceferino es vida, es luz, que permite hacernos ver a nosotros, ya grandes, visualizar la vida, y poder hacer algo mejor para la sociedad también”.

Al final, lo que más valora es la experiencia compartida: “Lo que más disfruto de estos días es poder estar en Ceferino, poder estar en el parque, poder guitarrear, animar a la gente, dar palabras de aliento también a través de la oración, del Padre Nuestro, del Ave María, permitirme también disfrutar de ver la gente que llega a Chimpay que trae una fuerza maravillosa con una amplitud de llegar y conocer al ‘Cefe’”.

Imagenes de la jornada del viernes

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