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21/08/2025

Sabrina Nanti, experta en cocina boutique: “Confío en que es posible crecer sin perder la esencia”

La joven viedmense habló de su novedosa propuesta culinaria y cómo llegó hasta este buen presente. Además, resaltó el valor agregado de los sabores patagónicos.
Sabrina Nanti, experta culinaria con una propuesta clara: no perder la esencia.
Sabrina Nanti, experta culinaria con una propuesta clara: no perder la esencia.

Emprendedora y empoderada. A veces hay que mirar menos hacia abajo y levantar la mirada hacia arriba, para poder observar lo que hay más allá de lo tangible. Siguiendo esta premisa, una joven viedmense no para de crecer con su sofisticada cocina patagónica.

Su nombre es Sabrina Nanti, quien es chef, docente y creó un proyecto de boutique. Su trayectoria no fue fácil, ya que comenzó a estudiar gastronomía a la par que tenía dos trabajos con horario de cortado, para poder subsistir. Siempre supo que su futuro estaba con los condimentos y no con los papeles.

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NoticiasNet conversó con la experta en sabores, quien contó sobre sus orígenes: Mi relación con la cocina no empezó con una decisión tajante, sino que fue un camino que se fue construyendo con el tiempo. Fui descubriendo esta pasión a medida que experimentaba diferentes situaciones culinarias, conocía gente que me inspiraba y sumaba experiencias de aprendizaje”.

Asimismo, indicó: “El gran impulso llegó mientras transitaba el estudio de la carrera. En ese momento, yo trabajaba en relación de dependencia en otro rubro, y al salir de la jornada laboral me esperaba el estudio. Ese doble esfuerzo me marcó profundamente, porque fue ahí cuando comprendí que lo que realmente quería era apostar a mi propio proyecto”.

“No quería quedarme solo en un esquema fijo y depender de estructuras rígidas”, planteó y completó: “Mi camino estaba en emprender, en poner toda mi energía y creatividad en un servicio personalizado y con identidad propia”.

Una experiencia integral

Consultada sobre qué significa la cocina boutique que propone, relató que es “un concepto que va mucho más allá de preparar un menú y servirlo”. En este sentido, precisó: “Para mí, se trata de una propuesta personalizada, donde cada detalle importa: desde la elección de la materia prima regional y de estación, hasta la manera en la que combino texturas, sabores y presentaciones”.

“Lo que la diferencia de otros modelos gastronómicos es justamente esa exclusividad. No trabajo con un servicio repetitivo ni con menús estandarizados; cada propuesta se construye en diálogo con el comensal o el cliente. Juntos pensamos qué sabores los identifican, qué quieren transmitir en ese evento, y yo transformo esas ideas en un plato. Eso le da un valor especial porque convierte cada encuentro en algo irrepetible”, añadió.

“La cocina boutique es, en definitiva, un espacio donde la creatividad y la sensibilidad se combinan con la técnica, y donde cada evento tiene su propia identidad. No es masividad, es cercanía; no es sólo gastronomía, es también emoción”, agregó.

En otro orden, refirió que su mayor desafío “tiene que ver con animarme a proponer algo distinto, en un lugar que todavía está descubriendo nuevas formas de vivir la gastronomía. No es fácil abrir camino con un concepto como el de la cocina boutique, porque implica cambiar la mirada tradicional de un servicio. Muchas veces se lo piensa solo en términos de precio, pero mi propuesta busca mostrar el verdadero valor de lo que se come, diseñando propuestas que incluyan diversos comensales (vegetarianos, con intolerancias o necesidades especificas) y al mismo tiempo creatividad y pensando en cada persona”.

También citó que “está el desafío de sostener el emprendimiento en una ciudad más chica, pero eso, lejos de ser una limitación, me enseñó a valorar el vínculo cercano con mis clientes, a escuchar más sus gustos. Esa cercanía, que en otros lugares puede perderse, en Viedma se transforma en una fortaleza”.

“Consolidar mi emprendimiento acá significa que confío en que es posible crecer sin perder la esencia: un servicio exclusivo, creativo y humano que refleja tanto mi identidad como la de la región”, planteó.

El valor de ser patagónico

Nanti, por otro lado, hizo alusión a la particularidad de la cocina en esta zona. En esa línea, sostuvo: “La cocina patagónica, para mí, es identidad. No se trata únicamente de recetas típicas, sino de una forma de cocinar y de sentir que está profundamente ligada al territorio, al clima, a los paisajes y a la historia de la gente que vive acá. Tiene algo de rusticidad, pero al mismo tiempo una enorme riqueza en sabores y productos que se pueden transformar en propuestas muy diversas”.

Y, a la hora de seleccionar la materia prima, contó que busca siempre a productores que trabajen con compromiso y respeto por lo que hacen. “Me interesa conocer sus historias, cómo producen, qué los inspira, porque eso también se transmite en el plato. No se trata sólo de comprar un producto, sino de valorar el esfuerzo detrás y de construir un vínculo”, resaltó.

“Trabajo con lo que me da la región y con quienes la representan: gente que pone el cuerpo y el corazón en lo que produce. Esa cercanía me permite ofrecer una cocina que no es genérica”, destacó.

Su visión hacia el futuro

Finalmente, la joven de risa contagiosa, pensó hacia lo que se viene y puntualizó, con los pies firmes sobre la tierra: “Hoy mis proyectos gastronómicos están muy ligados a seguir consolidando el servicio de catering y los eventos exclusivos. También estoy pensando en un paso más: integrar mi formación como chef con la carrera de Tecnología de los Alimentos que estoy finalizando”.

“Mi objetivo es poder trabajar más de cerca con productores locales, aportando no sólo creatividad en los platos, sino también conocimiento técnico que garantice calidad, innovación y aprovechamiento de los recursos de nuestra región”, ponderó.

Al mismo tiempo, comentó que “mi rol de mamá me impulsa a elegir proyectos que me permitan disfrutar de mi profesión sin dejar de lado mi vida personal. Por eso apuesto a eventos más reducidos, cuidados, donde pueda estar realmente presente. Y en mi faceta como docente de la Tecnicatura de Gastronomía que se dicta en el Instituto de Formación Docente Continua de Viedma, me entusiasma acompañar a las nuevas generaciones de cocineros y transmitirles que este camino no es solo técnico, sino también pasión y sensibilidad”.

“En definitiva, mi proyecto es seguir creciendo en un emprendimiento que combine lo mejor de cada uno de mis roles, que respeto con mucho esfuerzo”, concluyó.

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