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15/08/2025

Brutal crimen en Viedma: el imputado habría fingido mensajes de la víctima fatal para cubrir sus huellas

La familia sostiene que quería desmembrar el cuerpo de Gerardo Romero, ya que lo tenía debajo de la cama lavado con lavandina.
Crimen desarrollado en un departamento de la calle Gasquet en Viedma. Fotos NoticiasNet.
Crimen desarrollado en un departamento de la calle Gasquet en Viedma. Fotos NoticiasNet.

A una semana del crimen de Gerardo Romero, joven de 32 años de Viedma, cuyo cuerpo apareció en un departamento de la calle Gasquet del barrio San Martín, continúan muchos interrogantes y aun la conmoción general por su brutalidad.

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Romero había sido visto por última vez en la noche del jueves, cuando fue a vender drogas a distintos domicilios, según la narración de la fiscal Mariana Giammona. Tardó más de lo esperado y allí su pareja, Geraldine Núñez, dio aviso a las autoridades.

Dada la peligrosidad de su actividad ilegal, donde vale señalar que su pareja Geraldine podría empezar a ser investigada por la Justicia Federal, el Ministerio Público llamó a varios testigos y siguió diferentes líneas de trabajo. Se analizaron las últimas conversaciones y se llegó hasta los últimos clientes. Uno de ellos se hacía llamar “David”.

El hoy imputado, cuyo nombre se pidió preservar por parte de la defensa de Camilo Curi Antún y con la anuencia del juez Adrián Dvorzak, lo había citado en su vivienda, la planta baja de un departamento de Gasquet al 200. Le dejó el portón abierto, Romero apoyó su bicicleta en el patio y luego ingresó a la morada.

Se presume que se sentó junto al imputado, ya que se habría quitado la campera en el interior. Acto seguido, entre las 22 y las 22:58, se habría desarrollado el crimen. El imputado le habría pegado con un elemento duro en la cabeza, en estado de indefensión, luego lo degolló y le dio 24 puñaladas con alevosía.

Para cubrir sus huellas, a las 22:58 le escribió un mensaje al celular de Romero con la pregunta: “¿Venís?”, con la intención de generar una coartada de que nunca se vieron. La mamá de la víctima, Amanda Romero, relató a la prensa que este hombre siguió usando el celular de su hijo, pero lo delató su manera de escribir.

Reconoció que su hijo tenía muchos errores de ortografía y su escritura no coincidía con los textos enviados después de las 22:58 horas. Además, se lo veía activo en la red social Facebook, aunque no contestaba las videollamadas.

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Mientras se apoderó de su dispositivo, el imputado ocultó el cadáver envuelto en una cortina de baño, debajo de la cama. Arrojó lavandina para cubrir el mal olor y habría pensado en desmembrarlo. Para la familia, por la condición de chef, tenía la intención de cortar a Romero en pedazos y la Justicia llegó justo a tiempo.

En la audiencia de este martes se debatió la legalidad del procedimiento. El abogado Curi Antún pidió nulidad del proceso, con el argumento de que la fiscal trató a su cliente como un testigo que debe decir la verdad obligatoriamente, pero sus preguntas fueron las típicas que se hacen a un imputado. A su entender, lo obligó a autoincriminarse.

El magistrado Dvorzak no dio lugar a su postura y entendió que se estaba buscando el rastro de dónde podría haber estado por última vez Romero. La información de que había dejado su bicicleta en Gasquet al 200 fue clave para seguir huellas. El imputado nunca pensó que iban a entrar a su departamento, supuso que se iban a llevar la bici y no iban a pasar más allá. Cuando se vio acorralado, pidió “hablar con un juez” y allí le otorgaron una defensa legal.

Será debate de las próximas audiencias por qué la alevosía de 24 puñaladas y si hubo un trasfondo certero en este crimen, o si habría sido inducido por los excesos con cocaína.

La investigación penal preparatoria se extenderá por cuatro meses, hasta mediados de diciembre. Será con la prisión preventiva del imputado, quien nunca se animó a mirar a los ojos ni a las hermanas ni a la madre de Romero, presentes en el Anexo del Poder Judicial en el inicio de la semana.

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