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30/07/2025

Intento de homicidio en San Javier: “Ni le importó que estaban mis sobrinas de 1 y 5 años”

Una de las testigos que presenció el calvario, Claudia Gramajo, contó cómo fueron los hechos en la madrugada donde González Conrado intentó a matar a un jornalero de 27 años.
Claudia Gramajo y un testimonio revelador sobre la fatídica madrugada en San Javier. Fotos NoticiasNet / Vanesa Schwemmler.
Claudia Gramajo y un testimonio revelador sobre la fatídica madrugada en San Javier. Fotos NoticiasNet / Vanesa Schwemmler.

Ayer miércoles 30, se desarrolló una audiencia cargada de tensión en el Anexo del Poder Judicial de Viedma, con motivo del juicio contra Richard González Conrado por intento de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Marcos Quiroga, un jornalero de 27 años, sufrió un disparo desde atrás y estuvo al borde la muerte.

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Producto de este hecho, el joven sufrió la amputación de su brazo derecho.

Hoy sigue el caso con más testigos y la palabra de especialistas médicos. Pero uno de los relatos más contundentes fue el de Claudia Gramajo, una trabajadora de la cebolla que alquilaba la misma casa con Quiroga y otros colegas.

De acuerdo a su precisión, dijo: “El año pasado estuve hasta agosto.  Estuve en el alquiler de Raquel Haedo. Estaba alquilando con Marcos Quiroga y con un chico con el que andaba. Francisco Amaya también estaba ahí. Mi hermano Manuel Gramajo alquilaba ahí al frente”.

Consultada sobre el vínculo con el damnificado, comentó: “A Marcos lo conozco desde hace años, trabajamos juntos y vivíamos juntos en el mismo alquiler. Ese domingo nos juntamos a compartir un asado, estaba Marcos, mi hermano, mi cuñada, yo, todos. Dijimos que íbamos a ir al bar porque siempre se arma baile. Yo me quedé durmiendo, volvieron a la madrugada y un chico que le dicen "El Zorro" dijo que andaba un auto sospechoso”.

“Marcos salió afuera y vimos que el paraguayo lo apuntaba con un cuchillo. Gritamos para que no le haga nada, Francisco Amaya lo increpó, lo sacó corriendo, hizo un amague para hincarlo. Mi hermano le gritó, y salió corriendo. Nos fuimos todos a la pieza, el paraguayo volvió al alquiler, Marcos salió para decirle que se vaya y Richard le pegó con la culata varias veces. El paraguayo lo hizo arrodillar. Me tiré debajo del colchón. Le pegó a la puerta de mi cuñada, rompió los vidrios y se hizo todo pedazos”, prosiguió mientras hacía memoria.

Cuando salió ya la víctima estaba boca abajo. “Yo sentí mucho miedo, no teníamos una puerta segura y pensé que iba a matar a cualquiera. A Marcos se lo llevaron mal, estuvo tirado en el piso, no estaba consciente y no respondía. Yo pensé que ya estaba muerto”, reconoció.

“Llegó la ambulancia, lo llevaron y recién al día siguiente pude verlo. No daban esperanzas de vida, estaba todo hinchado en el hospital de Viedma, estaba irreconocible. Estuvo en terapia. Los primeros días estuvimos con mi pareja, porque toda su familia estaba en Santiago del Estero y luego fueron sus padres hasta el último momento”, recordó.

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En cuanto al presunto móvil, Gramajo respondió: “No tengo ni idea si habrá pasado algo. El paraguayo estaba enloquecido, en ningún momento dijo que hablemos, ni le importó que estaban mis sobrinas de 1 y 5 años, podía haber matado a cualquiera”.

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