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25/07/2025

El viaje que le cambió la vida: Ekiñe Azcárate, de Viedma a encontrar su lugar en Irlanda

De vacaciones en esta ciudad, la actriz charló con NoticiasNet sobre el paso que dio hace tres años, y del que no se arrepiente. ¡Una historia de película!
Llegó para estar unos días de vacaciones a Viedma  (Foto: Vanesa  Schwemmler)
Llegó para estar unos días de vacaciones a Viedma (Foto: Vanesa Schwemmler)

El desapego, ese primer vuelo en la vida de cada persona, tiene un sabor especial. El lanzarse a vivir y empezar a escribir páginas propias; con todo lo que eso significa. Algunos comienzan dando pacitos, y otros saltos, como el que dio la viedmense Ekiñe Azcárate.

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La joven pasó toda su infancia en Viedma, creció entre su familia y amigos, pero cuando terminó sus estudios en la escuela Gaia, se propuso tener su hogar en otro lado. Por su raíces y porque tiene la ciudadanía, pensó en España, pero el destino la llevó a Irlanda, un país con una cultura totalmente distinta a la Argentina. ¿Desafíos? Todos. Pero los enfrentó y hoy disfruta de su recompensa.

Ekiñe vino a Viedma de vacaciones, y NoticiasNet se contactó con ella. No vino sola, sino con su pareja, el músico irlandés Brian McCormack, quien días atrás se presentó por primera vez en distintas plazas de Argentina, entre las que incluyó la capital rionegrina.

Pero todo esto tiene un inicio, y ante la consulta sobre qué la llevó a Irlanda, contó: “Primero, porque conocí a una chica irlandesa cuando yo estaba estudiando en el Gaia, en la secundaria...ella vino a hacer un intercambio, y nos hicimos muy amigas. Siempre quedó el contacto, unos 6 años después ella vino, durante la pandemia, fue y volvió, y siempre quedó un lazo muy fuerte”.

“Entonces, cuando yo estaba contemplando dónde irme, ella me invitó a su país. Primero, para que yo no quede expuesta viajando sola siendo mujer, con 22 años, a un país en el que no conocía a nadie. Y ella me recibió en su casa con su esposo, que yo lo conocí cuando eran novios, en 2021. Fue una experiencia hermosa reconectar...yo soy madrina de su primer hijo. Los primeros meses de adaptación, si bien yo me alquilé un lugar a las dos semanas, a unos 20 minutos de su casa, no estábamos tan lejos y siempre había un contacto. Ella siempre estuvo monitoreándome y acompañándome”, remarcó. 

Ekiñe Azcárate, de vacaciones a Viedma  (Foto: Vanesa  Schwemmler)

 

—¿Qué te dijo tu familia de tu mudanza a Irlanda?

—Es cierto que cuando te vas, de alguna manera hay algo que te falta. Yo soy muy cercana a mi familia, entonces fue muy difícil el desprendimiento. Eso es emigrar...al hacerte un hogar en otro lado, porque uno trabaja para eso, siempre me fui con la idea de mudarme, con un grupo de estudio o una visa...yo tengo el pasaporte español, entonces la inserción fue mucho más fácil tanto laboralmente como para conseguir alquiler. Siempre con la idea de armarme una vida, un hogar allá. Crear raíces. 

—¿Cómo fueron esos primeros meses? ¿Fuiste con trabajo y algo en vista para vivir?

—Es esto de hacer contactos. Me mudé a Athlone, un pueblo muy chiquito y muy cerrado. La gente que trabaja ahí está ahí hace años. Esa fue una de las primeras puertas que se me abrió, a través de una audición, que no quedé como actriz, pero si como diseñadora de escenografía. Uno de los actores empezó a ser el manager en el Dean Crowe Theatre, donde sucede el Festival Nacional de Teatro, y ahí me inserté laboralmente. Es eso, hacer contactos. 

En el 2024, en su primer festival nacional de teatro irlandés

 

—Ahora que estás instalada, ¿cómo son tus días allá?

Pude  hacer amistades de apoco, en el trabajo. De a poquito las cosas se van acomodando. Es golpear puertas, levantarte e ir, aunque esté lloviendo, haga mucho frío...pero da sus frutos. Hoy estoy trabajando de lo que me gusta en el teatro Dean Crowe, soy la técnica de luces y sonido. También hago redes sociales para el Festival Nacional de Teatro ya hace dos años....Allá el teatro es importante, imponente. Las obras que se presentan en el Festival Nacional de Teatro son de la mejor calidad que he visto. 

—¿Trabajando como actriz también te das lugar para hacer otra cosa además?

Además de ser actriz trabajo en un café que se llama Bastion Kitchen, que está a la vuelta del teatro donde trabajo, y esa es la bendición de estar en un pueblo muy chico. Ese fue mi primer trabajo, y donde pude conectar con Brian, mi pareja actualmente. Él trabajaba en el teatro antes que yo, como técnico de luces y sonidos. Todos los días iba a tomar un café, y ahí conectamos. Empezamos a salir, ahora convivimos y tenemos una casita, un espacio muy hermoso. 

Ekiñe con su pareja, Brian McCormack

 

—¿Cómo se conocieron con Brian? ¿Tiene algo distinto tener un novio extranjero?

Es diferente tener un novio extranjero. Nos costó mucho porque acá, en Argentina, por lo que es estereotipo, el hombre argentino es bastante encarador y chamuyero. Eso el irlandés no lo tiene, el irlandés es muy pasivo, tranquilo, paciente. Sin activar muchísimo lo que sería para empezar a vernos. Entonces, una de las primeras citas con Brian me invitó a su casa, cocinó un estofado clásico irlandés...En Irlanda se cena a las 5 de la tarde, que eso también es un choque cultural muy grande, y a las 7 de la tarde él se tenía que ir a trabajar porque es músico, tenía un show, y me echó de la casa. Así que fue un gran proceso...ese día no hubo beso, no hubo nada. Simplemente una cena. 

—¿Ese cambio cultural hasta para tener pareja cómo lo tomaste?

—Fue un proceso de descifrar, de alguna manera, el código de encariñarse y cómo uno se desarrolla en una pareja. Pero luego de eso, estoy muy agradecida porque es una persona que comunica y habla mucho. Los irlandeses toman mucho alcohol, lo cual fue un shock cultural también, pero es cuestión de adaptarse.

 Performance del Musical Cry Baby en el Dean Crowe Theatre en marzo 2025 bajo la Sociedad Musical de Athlone

 

—Tengo entendido que él es una figura allá…

Es conocido, trabaja muchísimo con la música. Allá hay otro shock cultural...viste que nuestra cultura está sumamente ligada a la gastronomía. Los argentinos nos juntamos a comer y después vemos qué más hacemos...si hay vino, si jugamos a las cartas, vemos una película, todo eso se ve, pero algo tenemos que comer. Bueno, en Irlanda eso no existe, no hay vinculación a través de la comida. Existe a través del alcohol. Nos juntamos a tomar, y en los bares no se come...no hay maní de entrada, no hay picada mientras estás tomando una pinta. Si vos querés comer algo, te cruzas a la calle de enfrente pedís unas papitas, y volvés a entrar al bar con las manos vacías para seguir tomando. Lo que pasa es que tenés mucha música en vivo. Todas las noches tenés un artista en vivo tocando, y los irlandeses son muy talentosos en el arte, pero sobre todo en la música. Entonces, todo el tiempo estás activo y te genera ingresos...en cada pueblo hay 20 o más bares...te hablo de  pueblos más chiquitos que Patagones. ¿Viste que se dice que en España un pueblo se crea al rededor de una Iglesia? Bueno, en Irlanda es alrededor de un bar. Tenés calles con 6,7 bares pegados. En Navidad hay una costumbre que es hacer los 12 bares. Así como en España se hace las 12 uvas antes de medianoche, en Irlanda es los 12 bares: tenés que tomarte una pinta por cada bar -o más si querés-, pero tenés que lograr estar en 12 bares antes de que llegue la medianoche. 

—¿Qué extrañas de Viedma?

—Yo me mude a Athlone, no sólo porque queda en el centro de Irlanda, que tenés conexión de trenes a Dublin y Galway, que son los puntos más turísticos, sino porque me recuerda muchísimo a Viedma, porque a Athlone lo atraviesa el río Shannon, un río ancho, pero bastante largo...no tanto como el río Negro, pero hay un puente muy parecido al que tenemos acá, el Puente Viejo, y tener esa postal diariamente...armarme un mate y sentarme a orillas del río, me traía muchísimo a casa, y me traía muchísimo consuelo en los momentos donde más se extraña. Extraño la Navidad en verano, y que no esté tan oscuro como en Irlanda, que hace muchísimo frío. 

"Con mi familia irlandesa, en el baby shower de mi amiga  Clodagh (izquierda) y Shane (derecha) junto a Brian, mi compañero irlandés"  

 

—¿Te van a visitar tus padres?

Todavía mi familia no me ha ido a visitar a Irlanda porque a mí me eh mucho más fácil ahorrar para venir para acá, y de paso puedo ver a toda la familia, no solo a mis padres, y eso es sumamente importante. También reconecto con mi cultura, mi país, mi idioma. El plan de todo viedmense es tomarse un matecito al lado del río, y eso lo extraño...dar vueltas por la costanera, eso allá no existe. Todos andan con su termo o vasito de café, y más individualista. Mi primer viaje fue a los 6 meses. Me instalé, comencé a trabajar, ahorré, y vine a decir: Che, estoy bien.  Como me fui sola, sin laburo ni trabajo, por eso vine por dos semanas para estar con mi familia. 

 

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