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25/07/2025

Investigan a un viedmense por una presunta vinculación con una red de espías rusos

Se trata de un empleado del Registro Civil que habría entregado documentos falsos. Los detalles de la causa.
Caso de espías rusos en nuestro país, con posible vinculación de un viedmense. Foto Web.
Caso de espías rusos en nuestro país, con posible vinculación de un viedmense. Foto Web.

En las últimas horas cobró fuerza un caso de espías rusos que pasaron por Argentina, entre 2012 y 2022, llamados “Ludwing Gisch” y “María Rosa Mayer Muños”. El fiscal federal Eduardo Taiano presentó un pedido de investigación a fines de mayo, ante el juez federal Sebastián Ramos, con la idea de avanzar contra una red logística que los apoyó y allí aparece el nombre de un viedmense.

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Los informes oficiales detallan que “Gisch” y “Mayer Muños” recibieron documentos falsos, dinero y otros insumos que les permitieron moverse por la Ciudad de Buenos Aires y alrededor de seis provincias, sin levantar sospechas de nadie.

Incluso, la pareja pudo votar en las elecciones presidenciales de 2013 y fue al Mundial de Rusia 2018 haciéndose pasar por hinchas de la Selección Argentina de Leo Messi.

Taiano se basó en informes redactados en diciembre de 2023, por la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal (DNIC) del Ministerio de Seguridad nacional y en noviembre de 2024 por la Unidad Fiscal Especializada en Criminalidad Organizada (Upeco), que lidera el fiscal Santiago Marquevich.

Ahora se sigue una línea de pruebas para avanzar sobre los facilitadores de la red, para rearmar cómo se movieron “Gisch” y “Mayer Muños” –reconocidos como Artem Dultsev y Anna Iudina-, antes, durante y después de que se radicaran en el barrio porteño de Belgrano, desde donde llegaron a espiar a tres madres del colegio de sus hijos.

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De manera indirecta, el fiscal Taiano también se apoyó en los datos que las autoridades eslovenas remitieron a la Argentina en las semanas posteriores a los arrestos de “Gisch” y “Mayer Muños” en aquel país, en diciembre de 2022.

Documentación falsa de Ludwig Gisch.

El primer sospechoso de integrar esa red sería, de acuerdo con esos informes, el funcionario que tramitó en Viedma el pedido de “Gisch” para acceder a la ciudadanía argentina, apoyado en documentación falsa. Se trata de un certificado adulterado de defunción austríaco de 2010, a nombre de la falsa madre del espía, una argentina llamada Helga Tatschke que en realidad murió en 1947, en Buenos Aires, a los cuatro años de edad.

El fiscal Taiano considera que ese funcionario, identificado como el viedmense Fabián Horacio Gutiérrez (59 años), debe ser investigado junto a su esposa, la ucraniana Olga Alexandrivska (63), y al argelino Ali Kherchi (60), quien reside o residió en Buenos Aires. Los tres, según el dictamen, “pudieron haber colaborado con Artem Viktorovich Dultsev [por ‘Gisch’] y Anna Valerevna Dultseva [por ‘Mayer Muños] para la consecución de sus objetivos ilícitos”.

El sospechoso Fabián Gutiérrez. 

La palabra de Gutiérrez

En diálogo con el Diario La Nación, el único al que accedió a hablar Gutiérrez, dijo que “no hay problema, que investiguen. Olga es mi mujer; el otro no sé quién es. Seguramente tendré que viajar a algún tribunal para dar mi descargo porque nosotros somos proponentes de los trámites de ciudadanía, pero los controladores son otros. La documentación [de “Gisch”] para mí era verídica, y yo no manejo la parte digital, que se maneja en el Renaper [por el Registro Nacional de las Personas]. Ellos son los que están a cargo de controlar cada trámite”.

Según el fiscal Marquevich, el acceso fraudulento de “Gisch” a la ciudadanía argentina destrabó, a su vez, la de su esposa, que decía haberse criado en México tras su falso nacimiento en Grecia. “La maniobra antedicha hizo posible que Artem Viktorovich Dultsev y Anna Valerevna Dultseva respectivamente puedan ocultar sus verdaderas identidades y llevar adelante sus tareas de espionaje ilegal”, consignó.

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Ante la consulta a Gutiérrez de si conoce al argelino Kherkhi, con quien compartió un vuelo en Turquía, indicó que no tiene ni idea de quién es y que la coincidencia fue porque hicieron una escala en ese país, cuando iban con su esposa hacia Ucrania.

Apoyada en registros migratorios, la Dirección de Inteligencia Criminal (DNIC) consignó lo que caracterizó como “una sugestiva vinculación” entre Gutiérrez y el argelino Kherchi, “cuyo lugar de procedencia al ingresar por primera vez a nuestro país fue Moscú”, y que durante 2016 compartió con Gutiérrez -o coincidió en- dos vuelos de Turkish Airlines. Serían el 6 de septiembre con destino a Turquía y el 1 de octubre de regreso a la Argentina.

La DNIC consignó otro dato sugestivo sobre Kherchi, quien trabajó para la embajada de la República Argelina Democrática y Popular, un país afín a Rusia. El dato al que accedió La Nación es que fijó su domicilio en la calle 11 de Septiembre 2140 de la ciudad de Buenos Aires. A tan solo dos cuadras del departamento de la calle O’Higgins donde vivió la familia “Gisch” en Buenos Aires.

Para la DNIC, la detección de la presencia de “Gisch” y “Mayer Muños” en la Argentina conllevó la apertura de una pesquisa sobre qué pasó alrededor de ellos durante esos años. La pregunta es ¿Por qué? Según se perfila, por “la posible existencia en nuestro país de una organización criminal de apoyo y facilitación de actividades de inteligencia de actores extranjeros”

¿Red de espías?

La pareja de espías junto al presidente ruso Vladimir Putín en 2024.

A fin de investigar a los “Gisch” y otros sospechosos, el fiscal Taiano le requirió al juez Ramos el acceso a los registros de llamadas entrantes y salientes de todos ellos, y el levantamiento de los secretos bancario, financiero y bursátil de todos, como también todos los datos que puedan haber acumulado las empresas PayPal, Payoneer, Prex, Mercado Libre y Ualá, además de la información disponible en WhatsApp y Meta.

En el dictamen, el fiscal Taiano detalló los nombres de seis extranjeros que pasaron por la Argentina, sospechados de espiar para Rusia. ¿Sus nombres? Alexander Verner, Olga Koloba, Denis Sergeev, Vladimir Ochatov, Irina Bain y Andrei Zuev, “encuadrando las conductas en una posible infracción a la ley 13.985”. La ley que penaliza los actos de espionaje, sabotaje y traición en la Argentina desde 1950, en el amanecer de la Guerra Fría.

Ninguno de esos nombres integra la supuesta célula de espías que el 18 de junio denunció el vocero presidencial, Manuel Adorni –y que integrarían Lev Konstantinovich Andriashvili y su esposa, Irina Yakovenko, como parte de una entidad denominada “La Compañía”, asociada al “Proyecto Lahkta”-, y que rechazó la embajada rusa.

Secta en Bariloche

Vale recordar que avanza con fuerza otra causa, que no tiene relación con ésta pero da cuenta del accionar ruso, respecto a una secta en Bariloche. Konstantin Rudnev, el único detenido por la causa de trata de personas vinculada a la "Secta de Bariloche", seguirá preso en una cárcel de máxima seguridad.

Su pedido de prisión domiciliaria, alegando problemas de salud, fue rechazado por el juez tras la declaración de médicos penitenciarios que confirmaron que no padece ninguna enfermedad grave y ha recibido atención cuando la necesitó. La defensa apeló la decisión, y la Cámara Federal deberá resolver en los próximos días.

Mientras tanto, la investigación contra Rudnev y otras 20 personas sigue adelante, incluyendo el análisis de dispositivos electrónicos secuestrados. La causa se inició en marzo, cuando una joven rusa de 22 años dio a luz en un hospital de Bariloche, supuestamente para que el bebé adquiriera la nacionalidad argentina y así ayudar a Rudnev a evadir un pedido de captura internacional.

Rudnev y los demás involucrados están imputados por integrar una organización criminal dedicada a la trata sexual y reducción a la servidumbre. El juez Gustavo Zapata determinó que Rudnev captó y trasladó a la joven rusa aprovechándose de su vulnerabilidad. Fiscales también investigan un intento de falsedad ideológica para modificar la partida de nacimiento del menor.

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