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HISTÓRICO

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11/07/2025

El hijo de “El Chapo” Guzmán, Ovidio, se declara culpable de narcotráfico en EE.UU.

De acuerdo con lo reportes, aceptó ser líder del Cartel de Sinaloa y de operar una empresa criminal.

El hijo de Joaquín "El Chapo" Guzmán, Ovidio Guzmán López, que se había mantenido fuera de la atención pública por algún tiempo, finalmente aceptó su responsabilidad en actividades delictivas ante la Corte Federal del Distrito Norte de Illinois. Esta aceptación de culpabilidad representa un momento histórico en la lucha contra el narcotráfico, puesto que Guzmán López no es solo otro miembro de un cartel, sino un heredero directo de uno de los narcotraficantes más notorios en la historia de América Latina.

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En una dramática audiencia celebrada en Chicago, Guzmán, apodado 'El Ratón', reconoció su liderazgo dentro del poderoso Cártel de Sinaloa, organización que se estima ha inundado Estados Unidos de toneladas de fentanilo, una droga sumamente adictiva y potencialmente letal. Vestido con el clásico uniforme anaranjado penitenciario, y encadenado tanto de pies como de manos, Guzmán López reconoció cuatro graves cargos, acciones que no solo enviaron una ola de choque en el ámbito judicial, sino también entre los miembros del cartel.

El acuerdo judicial que permitió esta declaración de culpabilidad incluye un elemento crucial: Guzmán López se compromete a actuar como testigo colaborador del gobierno de Estados Unidos. En otras palabras, asumirá un rol activo en las investigaciones otorgando información detallada, un giro que podría reconfigurar significativamente la estructura y operativa del Cártel de Sinaloa. Su testimonio, de carácter potencialmente devastador, será clave para desmantelar redes internacionales de tráfico de estupefacientes.

Pese a la gravedad de sus confesiones, y conforme a lo informado por diversos analistas legales, Guzmán podría evitar una sentencia de cadena perpetua, siempre y cuando coopere plenamente. Durante su comparecencia, el acusado utilizó auriculares para seguir la traducción simultánea del inglés al español y habló en su lengua materna al abordar las preguntas del tribunal.

El caso de Guzmán López no solo examina el intrincado mundo del narcotráfico y la guerra contra las drogas, sino que también refleja la complejidad de las dinámicas de poder dentro de los cárteles, especialmente en lo referente a la sucesión y liderazgo. Su influencia podría tambalear, pero su caída se ve como una oportunidad crucial para las autoridades que buscan erosionar las estructuras del crimen organizado en las Américas.