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12/06/2025

El impacto de las heladas en Viedma: datos, riesgos y efectos

El DPA dio a conocer un informe.
Aire frío y quieto es sinónimo de escarcha. Foto archivo.
Aire frío y quieto es sinónimo de escarcha. Foto archivo.

Después de ciertas noches calmas y despejadas, el césped y las plantas bajas, en lugar de aparecer recubiertos de gotitas de rocío, presentan una cubierta blanca, constituida por partículas de hielo de apariencia cristalina. A este fenómeno se lo conoce como helada blanca o escarcha, indica un estudio elaborado por el Departamento Provincial de Aguas (DPA).

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Indica que la escarcha se forma cuando el rocío se congela al depositarse sobre una superficie cuya temperatura es igual o inferior a 0 °C. Este fenómeno se ve favorecido por diversos factores, como una humedad relativa superior al 60 %, que proporciona suficiente vapor de agua en el aire; la ausencia de viento, que permite que el aire frío permanezca en contacto con la superficie facilitando la congelación; y un cielo despejado, sin nubes, lo que contribuye al enfriamiento del suelo.

El organismo señala además que el aire frío y quieto, común en noches despejadas de invierno, facilita aún más la formación de escarcha, ya que el vapor de agua se condensa sobre superficies sólidas y cuerpos de agua expuestos a la intemperie.

Otro fenómeno de importancia agrometeorológica para el DPA es la helada negra, que ocurre cuando no hay suficiente vapor de agua en el aire y se congela el agua que contiene en su interior las plantas, formando cristales de hielo que destruyen las células vegetales y dañan sus tejidos en forma irreversible.

En análisis del Valle de Viedma, según las estadísticas, se menciona que registra heladas entre la primera quincena de mayo y la segunda quincena de octubre, con un promedio de 39 días de heladas al año. Los meses de mayor incidencia son junio, julio y agosto. Por otro lado, el período libre de heladas se extiende durante 199 días.

En general, las heladas invernales no suelen afectar significativamente a las plantas en nuestros patios y vereda, ya que su intensidad y frecuencia son previsibles y estan adaptadas a estas condiciones. Sin embargo, las heladas tardías de septiembre y octubre pueden ser peligrosas, ya que dañan yemas y flores durante la brotación y floración, reduciendo su crecimiento y desarrollo, concluye.

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