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CONFIDENCIAS

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08/06/2025

Marcelo Polino abrió el baúl de los recuerdos y reveló intimidades de su paso por Intrusos

El periodista fue uno de los nombres más reconocidos del programa en su época de oro y es uno de los que más conoce sus secretos.

En el marco de la celebración por los 25 años del célebre programa de televisión 'Intrusos', Marcelo Polino, un periodista emblemático y rostro visible durante la época dorada del ciclo, nos deleitó con recuerdos y anécdotas que arrojaron luz sobre las complejidades y dinámicas internas del programa. Polino, conocido por su agudeza y estilo franco, no dudó en compartir intimidades de lo que fue trabajar bajo la tutela de uno de los conductores más notorios de la televisión argentina, Jorge Rial.

Durante el especial, Marcelo Polino se sumergió en un torrente de recuerdos, entre risas nostálgicas y guiños cómplices con otros panelistas presentes. El ambiente distendido en el set pareció el caldo de cultivo perfecto para que Polino resucitara historias memorables y, con ellas, las inevitables fricciones que conlleva un programa tan expuesto al escrutinio público. En una conversación que fluyó con naturalidad, el periodista evocó los años en que compartió pantalla con Rial, asegurando no haber tenido jamás un contratiempo sustancial con él. “Conozco otra parte de él”, afirmó con certeza Polino mientras Marcela Tauro, también presente, estallaba en carcajadas al recordar viejos episodios compartidos.



La noche avanzó entre relatos de camaradería y menos halagüeñas memoras, todas parte integral de su paso por 'Intrusos'. Uno de los relatos con más resonancia involucró una cena. Polino narró con pintoresca vivacidad cómo un evento social que sugería ser una tregua, acabó siendo preludio de una crisis en el equipo, lo cual desencadenó cambios significativos en la estructura del programa. Se había desarrollado una cena en la imponente nueva residencia de Jorge Rial, por entonces su matrimonio con Romina Pereiro estaba en plena vigencia. Contextualizando la atmósfera de tensiones subyacentes en el programa, Polino explicó: “Era como una reunión de amigos, realmente significativa. Solo unos pocos fuimos los invitados aquella noche.”

Contrastando con el ambiente glamuroso y aparentemente amigable de la cena, la verdadera grieta no tardó mucho en reabrirse. Según la memoria de Polino, apenas dos semanas después de aquella cena Aventine, estalló la discordia entre Rai y la su inseparable compañera Tauro, culminando en un conflicto abierto que llevó a la renuncia de Tauro. El periodista recordó con detalle su intento por regalar tranquilidad: “Intenté persuadir a Tauro para que evitara el conflicto, pero su respuesta fue un rotundo '˜¡Esta vez no!'”.



Este tipo de enfrentamientos y reconciliaciones es parte perenne de la intrincada trama que compone la historia del programa, alimentando tanto el imaginario público como la memoria colectiva del equipo. Lo revelado por Polino ilumina no solo las tensiones internas inherentes a un ecosistema televisivo tan competitivo, sino también las complejidades de las relaciones personales que se entrelazan en los temas laborales. Su testimonio se alinea perfectamente con el recorrido emocional y profesional que tantas veces traspasa la esfera del espectáculo, deteniéndose en una intersección desconfiablemente borrascosa entre la vida real y la televisión.