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04/06/2025

INTA Valle Inferior: innovación en ganadería para el invierno, adaptando la alimentación animal

Trabajan en alternativas nutricionales para hacer más eficientes los ciclos de engorde y asegurar la producción de carne regional.
La investigación busca hacer más eficientes los ciclos de engorde.
La investigación busca hacer más eficientes los ciclos de engorde.

Mientras el frío del invierno se asienta en la Patagonia, en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en la estación experimental Valle Inferior del Río Negro se intensifican los esfuerzos para optimizar la producción ganadera.

María Gabriela Garcilazo, ingeniera agrónoma e investigadora del Área de Producción Animal del INTA, dialogó con Radio Noticias (105.5 Mhz) sobre las estrategias y avances tecnológicos que buscan asegurar la alimentación del ganado cuando las pasturas escasean.

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En diálogo con el programa "Tocá Madera", xplicó que la actividad invernal del INTA se asemeja a la de los productores: "Durante el invierno trabajamos haciendo cosas parecidas a las que hacen los productores, que es utilizar algún tipo de alimentación que no sea en base a pastura, porque en invierno no crece, no hay pasto". Esto implica el uso de sistemas alternativos, ya sea con animales en el campo recibiendo suplementos o mediante el encierre en corrales. "Todos los años en invierno siempre tratamos de hacer algún trabajo, alguna experimentación para mejorar alternativas que ya están en la región o traer nuevas", afirmó.

Este año, la investigación es particularmente innovadora. El INTA está probando un nuevo alimento para el engorde a corral, pero lo está utilizando en una "central de consumo" que, según Garcilazo, "parece una estación espacial". Esta tecnología, visible por las noches en el Camino 4 de Idevi, utiliza comederos con antenas que leen caravanas electrónicas en los animales. "Nosotros podemos saber cuánto come cada animal, digamos, es como tener el detalle bien finito de cuánto come cada animal y cómo se comporta durante el día", destacó la ingeniera.

Este monitoreo detallado permitirá comprender los patrones de consumo de alimentos regionales y de un nuevo suplemento desarrollado en colaboración con una empresa. Se espera que en 90 a 100 días se obtenga información precisa sobre la eficacia de este nuevo suplemento en el engorde.

Este producto ya fue probado con éxito en el INTA de Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Su gran ventaja radica en facilitar la adaptación del animal al cambio de dieta. Cuando el ganado pasa de una alimentación basada en pasto a una con granos (como maíz, avena o cebada), el cambio debe ser gradual para evitar problemas digestivos, que en casos graves pueden llevar a la muerte.

"Ese cambio lleva un tiempo, ese tiempo implica que todos los días hay que ir a la chacra, al campo, y a veces todos no cuentan con personal", explicó Garcilazo. Es aquí donde estos nuevos alimentos juegan un rol clave, ya que "permite que no sea necesario ir todos los días a dar ración, entonces para el productor podría llegar a ser una alternativa interesante", al reducir la necesidad de mano de obra diaria.

La ingeniera subrayó que estos suplementos mejoran el balance nutricional de los animales, asegurando que coman lo que realmente necesitan. "Es como cuando compramos alimentos balanceados para los perros", ejemplificó, donde la dieta está formulada por nutricionistas para cubrir los requerimientos del animal. "Eso hace que sea todo el sistema más eficiente", afirmó.

Aunque la utilización de un alimento externo implica una inversión inicial, la ecuación final resulta positiva para el productor. "El sistema funciona mejor porque los animales no pierden estado, no pierden kilos, sino que aumentan la ganancia de peso", dijo Garcilazo. En el caso de las vacas, la suplementación en el campo evita la pérdida de condición corporal y acelera la preñez, lo que finalmente se traduce en mayores ingresos.

Garcilazo recordó que el engorde a corral se convirtió en una necesidad crucial en la región tras el corrimiento de la barrera sanitaria. Esto exigió producir la carne para el consumo patagónico dentro de la misma región. "Los sistemas puramente pastoriles demoran mucho tiempo para que un ternero termine convirtiéndose en un novillo y produzca muchos kilos de carne", explicó.

Los engordes a corral, en cambio, "vinieron a hacer más eficiente ese engorde de los animales, ciclos más rápidos, que mejoren la calidad del producto cárnico y además que al productor le resulte económicamente rentable".

El INTA Valle Inferior continúa su labor de investigación y desarrollo, acercando soluciones tecnológicas y prácticas a los productores para potenciar la ganadería patagónica, incluso en las condiciones desafiantes del invierno.

 

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